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Sociedad

El Confital, un paraíso convertido en infierno cuando hay mala mar: 17 fallecidos en 30 años

Juan Ortega Machín, exjefe del Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, explica a Atlántico Hoy los peligros que acarrea la zona costera de la capital cuando las condiciones no son las adecuadas

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Juan Machín, exjefe del GEAS en la Guardia Civil, en El Confital / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

La zona costera de El Confital, en Las Palmas de Gran Canaria, vive en los últimos días momentos de tensión, nerviosismo y pesadumbre. El pasado viernes desaparecieron dos jóvenes en el mar, pero los servicios de emergencias no han podido encontrarlos todavía. Para el rastreo se ha incorporado, incluso, un helicóptero o la unidad de drones del Ayuntamiento capitalino. Los hechos han ocurrido en una zona conocida por su peligro los días con mala mar donde los buzos de la Guardia Civil también se han incorporado a la búsqueda.

Juan Ortega Machín llega a la entrada de El Confital con las ideas muy claras. Conoce el entorno desde pequeño, ha nadado en él y durante 30 años rescató a mucha gente en peligro cuando las olas no tuvieron compasión. Algunos consiguieron salir con vida, pero otros no corrieron la misma suerte. Quien fue jefe del Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil entre 1982 y 2013 (GEAS) –en la actualidad presidente del Club Victoria– rememora lo duras que fueron algunas actuaciones. 

Mucha presión

Entre sus estadísticas está que en tres décadas han muerto allí 17 personas, la mayoría jóvenes, por las condiciones desfavorables de las olas. “El 80% no aparece cuando ocurre entre Las Salinas y el Roque Ceniciento”, afirma. Se trata de un área que llaman La Hondura “porque coge los 40 metros de profundidad”. Explica que “si te golpea el mar y no queda aire en tus pulmones te vas al fondo”.

Pero el problema no queda ahí, porque al alcanzar los 80 metros se experimenta nueve veces la presión que hay en la superficie. Aún se desconoce qué ha ocurrido con las dos personas que están en paradero desconocido desde hace varios días, hasta el momento solo han encontrado sus objetos personales.

La zona de El Confital / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Paraíso para surferos

El Confital no siempre encarna un riesgo. “En condiciones normales, la bahía es incluso un paraíso para los surferos, en términos generales es seguro”, subraya Ortega Machín. Eso sí, es importante tener mucho cuidado en la cara norte desde el Soco hasta el Roque Ceniciento porque no es recomendable el baño. El exguardia civil apunta que en días como este lunes –momento en el que tuvo lugar la entrevista– había mar de fondo “y es evidente porque se ven los espumarajos”.

“También se observa la fuerza que hay porque sin haber aparentemente olas, cuando llega a tierra marca bien. Además, hay remolinos por la potencia que tiene el mar. Cada vez que hay un obstáculo debajo lo bordea”, detalla.

La zona de El Confital / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Mar de fondo

Llegados a este punto es clave hacerse una pregunta: ¿cuál es la actividad del mar en El Confital como para que sea una verdadera amenaza? Machín expresa que hay un sistema de corriente intermareal que se mueve entre El Soco y El Rincón por la parte de Costa Ayala, “es como si estuviera dando vueltas”. 

El problema es que son sitios difíciles de buscar porque “a partir de 50 metros hacer una búsqueda es una temeridad, aun contando con equipos especiales”. “Si empezamos a mirar desde la parte del soco hay un área que se llama el veril del Confital y cuando hay mar fuerte de fondo, la ola suela arrastrar de forma inesperada parte de la costa”, apostilla.

Juan Ortega Machín, exjefe del GEAS en la Guardia Civil / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

El rescate más duro

El rescate más duro que recuerda ocurrió en los años 80. Él estaba en la playa con su familia pero, como de costumbre, se llevó la emisora de la Guardia Civil para estar al tanto de si pasaba algo. Cuando recibió el aviso no tardó en llegar. Se encontró con tres jóvenes en peligro dentro de una pequeña cueva, no dudó en lanzarse al agua y logró sacar a dos. Solo uno con vida. El tercero apareció una semana después en La Cícer. 

También hay otra actuación de auxilio que llevaron a cabo hace unos 20 años. “Fue un chico que se metió en el bufadero que hay en el Roque Ceniciento. Nos metimos y lo sacamos, era militar. Fue bastante duro también”, declara. Asegura que fue una época complicada, pero admite que no pensaba en sí mismo, sino en la persona que necesitaba ayuda: “Salir con esas condiciones de mar era terrible”.

Juan Ortega Machín, exjefe del GEAS en la Guardia Civil / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

"Ante la duda, no bañarse"

Unos de sus mejores consejos son que “ante la duda, no bañarse” y que es fundamental saber leer el mar. “Hoy estamos en una zona acantilada. Si yo me caigo ahí no voy a intentar subir, nado hacia dentro. Hacia donde el mar no me golpee”, sentencia. 

Narra que existe “desconocimiento” entre la población. “Hoy en día hay un montón de campañas que están intentando concienciar a la gente para que tengan respeto y cuidado respecto al entorno marino en el que vamos porque vivimos en una isla”. Entre ellas está la que realiza Chano Quintana, 1.500 kilómetros de costa, “una labor divulgativa muy buena en cuanto a la prevención de accidentes en tema de mar”.