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Sociedad

Cuando Pelé pasó por Canarias

'O Rei', al igual que Di Stéfano, Cruyff o Maradona, pasó por el Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria

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Pelé, rodeado por los periodistas grancanarios José Miguel Santana, Juan González y Antonio Sánchez, durante su visita a Canarias. / Foto cedida por José Miguel Santana

El fútbol, entre el 7 de julio de 2014 y hoy –30 de diciembre de 2022–, se ha quedado huérfano. Entre esas dos fechas, a lo largo de estos últimos ocho años –el tiempo justo para celebrar tres Copas del Mundo–, se han muerto Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Diego Armando Maradona y Pelé, los cuatro gigantes del balompié (a la espera de que Messi cuelgue las botas y pase definitivamente a formar parte de ese Olimpo). Todos hicieron cátedra con la pelota pegada al pie. Los cuatro desataron pasiones. Todos fueron leyenda. Y los cuatro pasaron por el Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria.

El fallecimiento de Pelé este jueves, como consecuencia de un cáncer de colon, cierra defintivamente una época del fútbol. Con O Rei se va el último grande del juego que revolucionó el siglo XX. El brasileño, Di Stéfano, Cruyff o Maradona pasaron de jugar en las calles de Bauru, Buenos Aires o Ámsterdam a convertirse en mitos mundiales de un deporte que ahora, con el nuevo milenio, agita al mundo como negocio planetario. Ellos fueron los pioneros, los que convirtieron un simple invento británico en un espectáculo de masas. A ellos les debemos la pasión por el balompié. Sus herederos son Romario, Zidane, Totti, Ronaldo, Iniesta, Cristiano o Messi. Ellos son el fútbol.

Tres veces campeón del Mundo

Pelé fue campeón del mundo en Suecia 58, al lado de Garrincha, cuando apenas era un adolescente –fue al norte de Europa a jugar al fútbol con 18 años y regresó a Brasil siendo el mejor futbolista del planeta–. Cuatro años después, en Chile 62 –y de nuevo con Garrincha al lado y con Amarildo como escudero–, volvió a salir coronado pese a que una lesión sólo le permitió disputar los dos primeros partidos del torneo. En México 70 firmó su obra cumbre: fue la estrella de uno de los mejores equipos de la historia –el Brasil de los cinco '10' (él, Tostao, Gerson, Jairzinho y Rivelino), Gordon Banks firmó la parada del siglo gracias a un cabezazo suyo, hizo célebre el gol de Pelé (una jugada que, curiosamente, no acabó en gol tras un regate con una finta a Ladislao Mazurkiewicz, portero de Uruguay) y se convirtió en el único futbolista de la historia capaz de ganar tres Mundiales.

"Cuando el balón llega a los pies de Pelé, el fútbol se transforma en poesía”, declaró una vez Pier Paolo Pasolini. Campeón de la liga de Brasil en 10 ocasiones, ganó la Copa Intercontinental dos veces y la Copa Libertadores otras dos. El Santos de Sao Paulo fue su hogar –pese a una aventura postrera, cuando ya llevaba un año retirado, en el Cosmos de Nueva York– y, a diferencia del resto de los gigantes del fútbol mundial, jamás jugó en un club europeo. 

Di Stéfano, Cruyff, Maradona...

Si ha llegado a este punto se preguntará cómo Pelé, sin haber militado en un solo equipo del Viejo Continente, pisó el Estadio Insular. Porque del paso de los otros tres gigantes del fútbol sí consta acta de partido –ya sea amistoso u oficial–. Di Stéfano, por ejemplo, jugó en el viejo estadio de la UD Las Palmas en varias ocasiones. Lo hizo, además, defendiendo diferentes escudos: Millonarios de Bogotá, Real Madrid y RCD Espanyol; Johan Cruyff visitó por primera vez Gran Canaria con el Barça ya como campeón de Liga en 1974; y Maradona fue uno de los protagonistas de una de las semfinales de la Copa del Rey de 1984, que enfrentó a la Unión Deportiva y al FC Barcelona y que se resolvió en una tanda de penatlis en la portería de la Grada Curva.

Pelé posa con los integrantes del equipo Quillet en el pabellón Obispo Frías

Para encontrar la respuesta hay que viajar en el tiempo, hasta 1981, pocos meses después de que el brasileño disputara su último encuentro en Estados Unidos –donde recaló reclutado por Henry Kissingir –Secretario de Estado de los Estados Unidos entre 1973 y 1977–. Ese año Pelé se convirtió en imagen de Sony. La marca japonesa lo utilizó como reclamo para vender sus productos por cualquier rincón del mundo. Y uno de los lugares escogidos para que O Rei posara junto a uno de sus televisores de última generación o uno de sus revolucionarios Walkman fue Las Palmas de Gran Canaria.

Televisiones y walkmans Sony

Pelé, en su paso por la capital grancanaria, firmó autógrafos en unos grandes almacenes, presenció el Torneo Ciudad de Las Palmas de fútbol sala, participó en un almuerzo junto a periodistas de la isla –"se mostró muy amable, muy cercano, con un trato exquisito. Se comportó igual que en el campo, como un fenómeno", recuerda José Miguel Santana, presente en aquel acto– y fue invitado por la directiva de la Unión Deportiva Las Palmas a presenciar un partido del equipo amarillo en el palco del Estadio Insular.

El paso de Pelé por el Insular no coincidió con un encuentro de la UD Las Palmas –ese fin de semana, el conjunto amarillo (entrenado por Mamé León) jugó como visitante en Mestalla ante el Valencia CF y perdió 3-1–, así que O Rei se tuvo que conformar con hacer el saque de honor, ser ovacionado por los aficionados presentes y presenciar un partido de Segunda B: el duelo que enfrentó a Las Palmas Atlético contra el Sestao y que se resolvió –¡oh, sacrilegio!–  con un empate (0-0). Aquel día, fueron alineados por Ruiz Caballero en el filial del representativo grancanario futbolistas como Narciso o Luiso Saavedra, que luego debutaron con el primer equipo amarillo.

Un parque con un magnetismo especial

Si usted, ahora, al pasear como un ciudadano normal, nota un magnetismo especial al pisar el parque urbano trazado donde antes estaba el césped del Estadio Insular, no se preocupe ni tema. Es el rastro que dejaron a su paso por esa pradera cuatro gigantes: Di Stéfano, Cruyff, Maradona y Pelé.

"Dondequiera que vayas, hay tres iconos que todo el mundo conoce: Jesucristo, Pelé y Coca-Cola" dijo un día sobre sí mismo Edson Arantes do Nascimento. Palabra de O Rei. Descanse en paz.