Con motivo del Día Internacional del Trabajador, los datos de la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España ponen el foco en cómo se sienten los canarios y la foto es bastante clara: hay conciencia, pero también límites.
En las islas, el autocuidado no es un concepto lejano. De hecho, el 76% de la población lo considera clave para mantener su salud. Además, el 68% percibe su estado físico como bueno o muy bueno, y dos de cada tres personas aseguran estar satisfechas con su vida. A simple vista, podría parecer un escenario positivo. Pero cuando se rasca un poco, aparecen los matices.
Cuidarse sí, pero no siempre se puede
El principal freno no es la falta de interés, sino el bolsillo. Un 43,2% de los canarios señala directamente los problemas económicos como la mayor barrera para cuidarse mejor.
Esto se traduce en decisiones del día a día: retrasar revisiones, no acceder a ciertos tratamientos o renunciar a hábitos más saludables que implican gasto. En un territorio como Canarias, donde el coste de la vida y la presión sobre la vivienda son especialmente sensibles, este dato pesa más de lo que parece.
Porque aquí el autocuidado no es solo una cuestión de voluntad, sino también de posibilidades reales.
La salud mental, en el centro del tablero
Si hay un dato que sobresale en el informe es el relacionado con la salud mental. En Canarias, los factores que más impactan en el bienestar emocional no dejan lugar a dudas.
Las relaciones personales encabezan la lista (70,8%), seguidas muy de cerca por los problemas económicos (70,4%) y el trabajo (63,2%). A esto se suma otro elemento cada vez más presente: el acceso a la vivienda, que ya afecta a la salud mental del 59,2% de la población.
Pedir ayuda ya no es tabú
Otro cambio importante tiene que ver con la percepción de la ayuda psicológica. Aunque todavía hay camino por recorrer, la actitud está evolucionando. Un 41,6% de los canarios reconoce que no ha acudido nunca a un profesional, pero lo haría si lo necesitara. Por otro lado, un 10% ya está en tratamiento, mientras que un 20,4% ni siquiera se ha planteado dar ese paso.
Se empieza a normalizar, pero aún hay barreras culturales y económicas que condicionan ese acceso.
Dormir bien: asignatura pendiente para muchos
El descanso también entra en la ecuación del autocuidado, y aquí los datos son mixtos. Aunque el 59,2% asegura dormir bien o muy bien, hay un 34,4% que reconoce tener un descanso irregular y un 6,4% que directamente duerme mal.
¿Los motivos? Principalmente problemas personales (34,8%) y estrés laboral (28%). Es decir, volvemos a los mismos factores que afectan a la salud mental. Dormir mal no es solo cansancio: es un indicador claro de que algo no está funcionando del todo bien.
Prevención: entre la conciencia y la práctica
En cuanto a hábitos de salud, hay señales positivas. Uno de cada dos canarios acude a revisiones médicas anuales incluso sin tener síntomas, lo que refleja cierta cultura preventiva.
Las pruebas más habituales son las analíticas (90,8%), seguidas de las visitas al dentista (60,5%) y al oculista (44,9%). Sin embargo, todavía hay un 25% que solo acude al médico cuando detecta un problema. Es decir, la prevención avanza, pero aún convive con una mentalidad más reactiva.

Movimiento y pequeñas decisiones
El autocuidado también pasa por el estilo de vida. En Canarias, un 20% hace ejercicio a diario y un 36% varias veces por semana, cifras que muestran cierta actividad, aunque todavía mejorable.
En paralelo, la conciencia medioambiental está muy presente: el 84,4% considera importante cuidar el entorno y más de la mitad siente que el cambio climático ya le afecta. Esto se traduce en acciones concretas, como el reciclaje (61,2%) o la reducción del consumo de energía y agua (36%). Pequeños gestos que, al final, también forman parte del bienestar.
Servicios de salud
Por último, la percepción de los servicios sanitarios es relativamente positiva. Las farmacias y puntos de autocuidado reciben una valoración favorable del 68% de la población, mientras que los centros de salud alcanzan el 62,8%.
No son cifras negativas, pero tampoco excelentes. Reflejan un sistema que funciona, aunque con margen de mejora en accesibilidad y tiempos.
Un equilibrio todavía frágil
En conjunto, los datos dibujan una realidad bastante reconocible en Canarias: hay más conciencia que nunca sobre la importancia de cuidarse, pero no siempre se tienen los medios para hacerlo.
Entre el estrés laboral, la presión económica y las dificultades de acceso a la vivienda, el autocuidado se convierte muchas veces en un lujo más que en una rutina. Y ahí está el reto: convertirlo en algo accesible, no en una excepción.