Apagones de más de 60 horas, escasez de combustible, desabastecimiento de alimentos y un largo etcétera marcan la realidad de Cuba desde enero. Según explica Yordanka Sarmiento Campo, secretaria de la Asociación de Cubanos en Gran Canaria, la crisis que vive la isla “no es nueva”, pero en los últimos meses ha alcanzado un nivel crítico.
Es por ello que la comunidad cubana en Canarias no ha parado de movilizarse y en Las Palmas de Gran Canaria han convocado una manifestación este domingo 29 de marzo, a las 17:00 horas, con el objetivo de visibilizar la situación que vive su país y reclamar una mayor implicación internacional.
En Canarias viven unas 45.000 personas de origen cubano, según los datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2021 — las cifras más recientes a día de hoy —, mientras que en Cuba se estima que residen unos 60.000 canarios o descendientes. “Hay un vínculo inevitable y tremendo entre Cuba y Canarias”, expone Sarmiento.
Apagones continuos
Entre los problemas más urgentes que atraviesan a Cuba, Sarmiento destaca los apagones. “Hay familias que están llegando a sufrir cortes de electricidad de hasta 60 horas”, denuncia, señalando que se debe, más allá de por la falta de suministro, al deterioro de las infraestructuras, que llevan décadas sin un mantenimiento adecuado.
Esta precariedad se extiende a otros servicios básicos como el abastecimiento de agua o el saneamiento. Y todo ello deja ver una gestión desigual de los recursos en la isla. “Se va la luz en los hospitales, por ejemplo, pero no en los hoteles”, critica Sarmiento.
Movilizarse por el país
La convocatoria de este domingo responde, según explica la cubana afincada en el Archipiélago, a la necesidad de actuar desde el exterior. “El cubano dentro de la isla no puede protestar libremente porque hacerlo puede suponer cárcel”, señala, recordando que cualquier forma de disidencia —incluso a través de redes sociales o canales digitales— puede acarrear represalias.
Por ello, considera que la diáspora tiene una responsabilidad clave: “Nos fuimos de Cuba, pero Cuba no se ha ido de nosotros. Ellos solos no pueden. Nosotros que estamos fuera, que tenemos libertad, creemos que es nuestro deber moral concienciar y exigir lo que necesitan”.
Sin el apoyo internacional
En este sentido, desde la asociación se muestran críticos con la postura de gobiernos e instituciones internacionales, incluyendo Europa y España. Sarmiento denuncia una falta de acción desde hace décadas frente a los intereses económicos. “Todo el mundo va a hacerse la foto, pero el cubano está solo frente al peligro”, sostiene.
En el ámbito local, la asociación asegura haber intentado abrir vías de diálogo institucional sin éxito. “Hemos presentado cartas y escritos al Gobierno de Canarias, al Cabildo de Gran Canaria y al Gobierno de España, explicando nuestras reivindicaciones, y no hemos recibido apoyo, todo lo contrario”, lamenta Sarmiento.
El papel de Trump
Es por ello que el papel que está jugando Estados Unidos en la posible “liberación” de Cuba es tan importante para la comunidad cubana. “Hace mucho tiempo que el cubano sabe que la salida de la miseria no está en sus manos”, afirma Sarmiento, reiterando la soledad que siente el país ante la defensa de su situación.
Aunque son conscientes de “las normas y el derecho internacional”, sienten que hace falta que figuras como Donald Trump vengan y “rompan las reglas para que el juego cambie”.
“Trump es la esperanza de todos los cubanos. Sus maneras son criticables. Yo misma estoy asombrada de estar defendiendo su postura, pero ahora mismo sé que es la única solución. A los cubanos les da igual; ellos lo único que quieren es que eso se acabe para poder tener la oportunidad de volver a creer que la posibilidad de vivir es factible”, asegura Sarmiento.
Necesidad de ser escuchados
La manifestación del domingo partirá desde la intersección de Luis Morote con el Paseo de Las Canteras — donde la conocida como la Casa Roja — y se prolongará hasta las 19:00 horas camino hacia La Puntilla.
Desde la asociación insisten en que no se trata solo de una convocatoria para la comunidad cubana, sino de un llamamiento abierto a toda la sociedad. “Que la gente venga, pregunte, escuche y se informe”, pide Sarmiento, convencida de que “si muchas personas apoyan una causa, los gobiernos tendrán que reaccionar”, concluye.
Con esta nueva movilización, la comunidad cubana en Canarias busca mantener viva la atención sobre una crisis que, según denuncian, continúa agravándose mientras sigue sin una respuesta internacional firme.
