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Doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje. / QUIRÓNSALUD

Dormir poco, demasiadas pantallas y sedentarismo, los enemigos silenciosos del curso escolar

La doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje, recomienda observar pequeños cambios en el comportamiento y los hábitos de los niños durante las primeras semanas de clase

Con el comienzo del curso, los horarios, las clases, los deberes y las actividades extraescolares vuelven a marcar el día a día de los niños. Un periodo en el que conviene prestar especial atención a determinados aspectos de su salud que pueden repercutir en su bienestar y también en su rendimiento escolar.

“Cansancio excesivo, falta de concentración, dolores de cabeza frecuentes, cambios de comportamiento o rechazo a acudir al colegio son señales que no debemos pasar por alto si se mantienen en el tiempo”, explica la doctora Elgin Radtke, pediatra del Hospital Quirónsalud Costa Adeje.

Sueño y alimentación, dos pilares del rendimiento escolar

Mantener horarios regulares de sueño es fundamental para afrontar la jornada escolar descansados. “Dormir las horas necesarias favorece la concentración, el aprendizaje y el bienestar emocional. Por el contrario, la falta de descanso puede traducirse en cansancio, irritabilidad o dificultades para mantener la atención”, señala la especialista.

También es importante cuidar la alimentación. Desayuno, tentempié, comida y merienda deben formar parte de una dieta variada y equilibrada que proporcione la energía necesaria para afrontar las clases y la actividad física.” Para ello”, señala la pediatra, “es imprescindible una correcta hidratación, especialmente importante en Canarias, donde las temperaturas continúan siendo elevadas durante buena parte del comienzo del curso”.

Pantallas, visión y postura

Tablets y ordenadores forman ya parte de la vida escolar, por lo que no solo importa cuánto tiempo pasan los niños frente a ellos, sino también cómo los utilizan. Mantener una distancia adecuada, cuidar la postura y realizar descansos ayuda a reducir la fatiga visual y las molestias asociadas a periodos prolongados frente a las pantallas.

Además, determinadas conductas pueden alertar de un posible problema visual. “Acercarse demasiado a las pantallas, entrecerrar los ojos para mirar de lejos, tener dolores de cabeza frecuentes o dificultades para ver la pizarra son señales que conviene consultar”, advierte la doctora Radtke.

El progresivo uso de contenidos digitales también ha reducido en muchos casos el peso de las mochilas, pero ha aumentado las horas que los niños permanecen sentados. Por ello, la especialista insiste en la importancia de una buena higiene postural y de realizar actividad física diariamente.

La importancia de la salud emocional

El bienestar emocional es otro de los aspectos que las familias deben observar. Problemas persistentes de sueño, irritabilidad, aislamiento, molestias abdominales o rechazo mantenido a acudir al colegio pueden indicar que existe alguna dificultad. “Además de preguntarles por los deberes o las notas, debemos interesarnos por cómo se sienten, cómo se relacionan con sus compañeros y qué les preocupa. La salud emocional también influye en su capacidad para aprender y relacionarse”, destaca la pediatra.

Por último, el comienzo del curso es un buen momento para comprobar que el calendario de vacunación está actualizado y, en niños con alergias, asma, diabetes u otras enfermedades crónicas, asegurarse de que el centro educativo dispone de la información necesaria para actuar ante cualquier incidencia.

“Lo importante es observar al niño en su conjunto: cómo duerme, cómo come, cómo ve, cuánto se mueve y cómo se siente. Los pequeños cambios en su día a día pueden ser los primeros indicadores de que algo necesita nuestra atención”, concluye la doctora Elgin Radtke.

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