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Eduardo Guerra, periodista venezolano / CEDIDA

Eduardo Guerra, periodista venezolano en Canarias: "Trump usa el acuerdo petrolero como campaña electoral"

El periodista venezolano Eduardo Guerra analiza para Atlántico Hoy las claves del acuerdo petrolero entre Trump y Venezuela, cuestiona su legitimidad y advierte de que Estados Unidos está priorizando el petróleo frente a la transición democrática

Hay acuerdos que se firman en un papel y otros que parecen escribirse sobre un país entero. El pacto petrolero entre Estados Unidos y Venezuela es un ejemplo de lo segundo. Sobre la mesa están las enormes reservas de crudo del país latinoamericano, la necesidad de reconstruir una industria devastada y la promesa de una inversión multimillonaria.

Pero a lo largo del proceso también aparecen muchas preguntas: quién tiene legitimidad para firmar, durante cuánto tiempo compromete el acuerdo a Venezuela y qué papel ocupa la transición democrática en una operación donde las negociaciones en torno al petróleo ganan cada vez más protagonismo. Porque como dijo alguien una vez: es el mercado, amigo.

Escepticismo

Desde Canarias, el periodista venezolano Eduardo Guerra observa el movimiento con una mezcla de preocupación y escepticismo. En esta entrevista concedida a Atlántico Hoy, el comunicador —residente en el Archipiélago desde hace 24 años—, hace un análisis de la situación que vive su país. Aunque aclara: en cuestión de horas todo puede cambiar.

Su primera conclusión es clara: el acuerdo ha caído mal en Venezuela y ha conseguido algo poco habitual en un país profundamente dividido. "Lo peor es que en este caso han logrado que quienes tienen divergencias ideológicas y políticas están coincidiendo en que fue negativo", sostiene.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos / EFE

El acuerdo

El acuerdo petrolero, anunciado por Donald Trump a finales de agosto de 2026, permite a empresas estadounidenses acceder y desarrollar 17 yacimientos venezolanos con unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Además, el pacto —del que aún no se conocen todos los detalles— contempla una fuerte inversión privada.

La Casa Blanca lo presenta como una vía para garantizar el suministro energético estadounidense y reducir los precios del combustible. Ahora bien, en Venezuela ha generado críticas por la cesión de control sobre una parte de sus reservas y por las dudas sobre la legalidad y transparencia del acuerdo.

Pese a que el petróleo sigue siendo la gran llave de Venezuela porque posee unas reservas gigantescas, Guerra destaca que buena parte de ese recurso permanece enterrado en un subsuelo que, por sí solo, no genera riqueza. "Ahí no vale nada", afirma. Es decir, para convertirlo en riqueza hace falta extraerlo, procesarlo y colocarlo en el mercado.

“Acuerdo ilegítimo”

El periodista pone el foco en la legitimidad del pacto. Recuerda que la Constitución venezolana establece que los recursos del subsuelo pertenecen al Estado y sostiene que una decisión que comprometa durante décadas las reservas nacionales no puede quedar desligada de la legitimidad política de quien la suscribe.

Por ello, califica el acuerdo de "ilegítimo e ilegal". A su juicio, existe una contradicción difícil de explicar: Estados Unidos ha considerado ilegítimo al régimen de Nicolás Maduro hasta el punto de detenerlo y, posteriormente, ha terminado negociando un acuerdo petrolero con la Administración encabezada por Delcy Rodríguez —la segunda de a bordo—.

Imagen de Delcy Rodríguez / EFE
 

Campaña electoral

Guerra destaca que el acuerdo petrolero no puede separarse de la política interna estadounidense. Trump, sostiene, lo utiliza como campaña electoral y tiene la mirada puesta en las elecciones de mitad de mandato de noviembre —por lo que necesita resultados que pueda mostrar a sus votantes—.

“En Estados Unidos [el pacto para vender el petróleo] se ha convertido en el gran tema de la campaña electoral”, pone sobre la mesa.

Etapas

El comunicador interpreta la estrategia estadounidense como una carrera por obtener resultados políticos antes de que lleguen los económicos. O, dicho con otras palabras, el republicano necesita una noticia que pueda convertir en argumento electoral, aunque la realidad de la industria petrolera obligue a esperar años.

Guerra entiende que Washington contempla la reconstrucción venezolana en tres grandes etapas: estabilización, restauración y transición. Bajo su punto de vista, el problema es el orden de prioridades.

¿Y María Corina Machado?

Lamenta que la transición política —por el momento— está parada y lo están dejando “para lo último” —en lugar de haber sido el punto de partida— para garantizar que las decisiones económicas posteriores tengan legitimidad.

Frente a esa estrategia, el periodista explica que el planteamiento de María Corina Machado —dirigente de la oposición venezolana y Nobel de la Paz— es diferente: primero debería producirse una transición política legítima y, después, llegarían la estabilización y la recuperación económica.

“Colonialismo del siglo XIX”

Ahí es donde se da —quizás— una de las grandes paradojas del momento: Estados Unidos lleva años reclamando elecciones libres en Venezuela, pero ahora negocia con quienes controlan las instituciones venezolanas mientras la transición democrática continúa sin concretarse.

Para Guerra, la dimensión económica del acuerdo genera otra preocupación. El periodista llega a describir el escenario como una especie de "colonialismo del siglo XIX".

“Yo soy el que firmo”

Donald Trump lo quiere hacer de forma inmediata con la actitud de ‘yo soy el que mando, yo soy el que digo, yo soy el que firmo’", sentencia Guerra.

Por otro lado, hay una imagen que Guerra considera especialmente reveladora. Durante más de dos décadas, el chavismo construyó buena parte de su identidad política alrededor de la confrontación con Estados Unidos. Washington fue presentado como enemigo, amenaza e imperialismo.

Capacidad militar

Ahora, sin embargo, el Gobierno venezolano necesita del país norteamericano —y deja que él intervenga— para recuperar su principal industria.

Guerra considera que esa contradicción demuestra hasta qué punto ha cambiado la relación de fuerzas. Delcy Rodríguez, su hermano y Diosdado Cabello, sostiene, no disponen de capacidad económica o militar para enfrentarse a Washington. "Van a hacer lo que Trump les pida", sostiene.

Ideología

El periodista considera que el chavismo atraviesa una etapa crítica: "No solamente está arrodillándose [ante Estados Unidos], sino que se está acabando", sostiene.

"El sustento ideológico que supuestamente le dieron a 26 años de dictadura era un bluf, una mentira que ha servido únicamente para robarse miles de millones. “Venezuela tiene las reservas más grandes de petróleo, pero también a los ladrones más grandes del mundo”, dice.

Alejandro Betancourt

Dentro de este nuevo tablero aparece también el empresario Alejandro Betancourt, cuya presencia Guerra considera especialmente significativa. El periodista recuerda las investigaciones a las que ha estado sometido en distintos países y cuestiona el origen de su fortuna.

Según relata, Betancourt habría recibido campos abandonados y, después de realizar trabajos de mantenimiento, conseguido elevar notablemente su producción. Guerra sitúa este caso dentro de una estrategia mucho más amplia: recuperar determinadas zonas petroleras y garantizar que las reservas venezolanas puedan ser explotadas durante décadas.

La cuestión vuelve a ser la misma: quién se beneficia, quién controla el recurso y bajo qué marco jurídico se está haciendo.

¿Y el acuerdo?

Guerra termina introduciendo una cautela importante. El acuerdo petrolero, recuerda, todavía está en pleno desarrollo y no se conocen públicamente todos sus términos.

Eso obliga, a su juicio, a mirar con prudencia buena parte de las informaciones que están circulando. Algunas de las claves del pacto han trascendido a través de investigaciones periodísticas de medios estadounidenses como The Washington Post o The New York Times, pero ni el chavismo ni Trump han hecho públicos todos los detalles.

En conclusión, queda por resolver una incógnita: si el petróleo puede convertirse en el motor de la reconstrucción de Venezuela o si terminará siendo el recurso alrededor del cual se decide el futuro del país sin que los venezolanos tengan la última palabra.

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