El consejero de Educación del Gobierno de Canarias, Poli Suárez, ha asegurado este jueves que el bienestar emocional se ha convertido en un pilar fundamental del sistema educativo en las islas. Durante la inauguración de las jornadas Hablemos de Bienestar Emocional, dirigidas a profesorado, alumnado y familias, anunció que su departamento trabaja ya en una futura Ley de Atención a la Diversidad y Bienestar del Alumnado.
Suárez subrayó que “aprender no es solo adquirir conocimientos, sino desarrollarse como persona en un entorno seguro y respetuoso”, defendiendo que el bienestar emocional debe situarse en el centro de la vida escolar.
El bienestar, condición para aprender
El consejero recalcó que el bienestar no puede entenderse como algo secundario o accesorio, sino como una condición imprescindible para que el aprendizaje sea posible y la convivencia real en las aulas.
En este sentido, señaló que el contexto social actual, marcado por la hiperconectividad, la presión de las redes sociales y un ritmo acelerado, está afectando directamente a la infancia y la adolescencia, lo que obliga a las administraciones a actuar.
Respuesta estructurada ante riesgos
La Consejería plantea liderar una respuesta estructurada que permita anticiparse a situaciones delicadas, como el acoso escolar, el duelo o la conducta suicida, y que facilite la creación de entornos emocionalmente seguros.
Suárez destacó también el papel esencial del profesorado y anunció el refuerzo del Área de Convivencia y Bienestar, los equipos específicos de apoyo y la formación práctica para docentes.
Una ley para dar estabilidad
El consejero avanzó que la futura Ley de Atención a la Diversidad y Bienestar del Alumnado busca convertirse en un marco estable y permanente para toda la comunidad educativa canaria.
“Es fundamental que Canarias cuente con una norma que nos permita saber cómo atender mejor a nuestros estudiantes, pero también cómo proteger y acompañar al profesorado”, afirmó Suárez, quien calificó la iniciativa como “muy necesaria y demandada” por la comunidad educativa.
Con esta futura normativa, Educación pretende consolidar un modelo en el que el bienestar emocional forme parte estructural del sistema educativo, más allá de medidas puntuales, reforzando la prevención, el acompañamiento y la convivencia en los centros de las islas.
