La subida de las temperaturas vuelve a poner sobre la mesa una preocupación muy cotidiana en Canarias: cuánto cuesta mantener la casa fresca. Ventiladores, aire acondicionado, neveras trabajando más, persianas bajadas durante horas y pequeños gestos para aguantar el calor tienen un reflejo directo en la factura eléctrica, justo en un momento en el que muchos hogares apenas cuentan con margen de ahorro.
Según el V Observatorio Cofidis de Economía, Sostenibilidad y Nuevas Tendencias de los Hogares Españoles 2026, la energía, el agua, el gas y la electricidad se mantienen entre las principales partidas del presupuesto familiar, solo por detrás de la alimentación. En semanas de calor intenso, esa presión se nota todavía más.
Poco margen para afrontar subidas
En Canarias, el dato de partida es claro: el 32,3% de los hogares no ahorra nada a final de mes. Es decir, aproximadamente tres de cada diez familias llegan justas al cierre del mes, sin capacidad para guardar dinero. A ello se suma otro 33,9% que apenas consigue reservar el 10% de sus ingresos. Solo el 25,2% de los hogares canarios logra ahorrar más del 10% de lo que ingresa cada mes.
Este contexto explica por qué una subida puntual de la factura eléctrica puede convertirse en un problema. Para muchas familias, no se trata solo de pagar más por la luz, sino de hacerlo sin contar con un colchón previo. Cualquier aumento en los gastos esenciales obliga a recortar en otras partidas o a posponer decisiones.
Eficiencia energética: querer no siempre es poder
El Observatorio también muestra una brecha entre la intención de consumir de forma más sostenible y la capacidad real para hacerlo. En Canarias, el 64,9% de los encuestados considera difícil o muy difícil adoptar hábitos o decisiones sostenibles en vivienda y consumo energético. El principal obstáculo es el precio. Lo señala el 46,3% de los canarios consultados. Además, más de la mitad de los hogares, un 50,2%, afirma que no pagaría más por un producto más sostenible.
La lectura es sencilla y es que la sostenibilidad interesa, pero el coste manda. En un escenario de presupuestos ajustados, muchas familias priorizan que el producto, la reforma o el electrodoméstico sea asumible antes que su impacto ambiental o su eficiencia a largo plazo.
Cambios en casa para gastar menos
Pese a las dificultades, parte de los hogares canarios ya ha empezado a realizar cambios. El estudio recoge que el 22,4% ha aplicado alguna mejora para hacer su vivienda más sostenible. Otro 44,1% todavía no lo ha hecho, aunque se lo plantea de cara al futuro.
Cuando se actúa, predominan las medidas ligadas al ahorro directo. Entre quienes han realizado cambios destacan la reducción del uso de la luz, con un 71,4%; la incorporación de electrodomésticos de bajo consumo, con un 68,6%; y el reciclaje, con un 47,1%. También aparecen inversiones orientadas a mejorar el confort térmico, como el aislamiento de ventanas, realizado por el 28,6% de quienes han actuado. En cambio, las placas solares tienen una implantación menor, con un 17,1%, probablemente por el mayor desembolso inicial que requieren.
El coste de adaptar una vivienda
La inversión necesaria ayuda a entender por qué muchas mejoras se quedan en intención. Según el Observatorio Cofidis, el tramo de gasto más habitual para mejorar la sostenibilidad del hogar se sitúa entre 1.001 y 3.000 euros, con un 30%. Para una familia que no ahorra o que apenas guarda una pequeña parte de sus ingresos, esa cantidad puede ser difícil de asumir. Cambiar ventanas, instalar sistemas más eficientes, renovar electrodomésticos o mejorar el aislamiento no siempre está al alcance inmediato del bolsillo.
El problema es que esas inversiones pueden ayudar precisamente a reducir el consumo en épocas de calor o frío. Pero para llegar a ese ahorro futuro hace falta primero disponer del dinero necesario para hacer la mejora. Ahí se produce el bloqueo: quien más necesita reducir la factura muchas veces es quien menos capacidad tiene para invertir.
Hogares vulnerables ante imprevistos
La fragilidad económica de muchos hogares canarios también se ve en su capacidad para afrontar gastos urgentes. El estudio señala que el 39,6% de los hogares no podría asumir con recursos propios un imprevisto de 5.000 euros. La cifra sube al 47% si el gasto inesperado alcanza los 10.000 euros. Pero las dificultades aparecen incluso con importes más bajos: el 23,3% no podría afrontar 1.000 euros y el 16,6% tendría problemas para asumir 500 euros.
Estos datos muestran que una parte importante de la población vive con muy poco margen ante cualquier emergencia ya sea una avería, una reparación doméstica, un problema de salud, una subida de recibos o la necesidad de cambiar un electrodoméstico.
La familia como red de apoyo
El Observatorio también refleja el papel de la familia como red de contención económica. En Canarias, el 29,1% de los hogares presta ayuda económica a familiares o personas cercanas. Al mismo tiempo, el 20,4% reconoce haber recibido ayuda económica externa durante el último año, principalmente para cubrir gastos básicos y vivienda.
Este dato ayuda a entender cómo muchas familias logran resistir cuando los ingresos no alcanzan. La red familiar funciona como apoyo informal, pero también muestra que una parte de los hogares necesita ayuda externa para sostener gastos esenciales.
El calor como prueba de estrés
La ola de calor no solo afecta al confort dentro de casa. También funciona como una prueba de estrés para la economía familiar. Cuando suben las temperaturas, aumenta la necesidad de refrigerar la vivienda y, con ello, el consumo energético. En hogares con capacidad de ahorro, esa subida puede ser asumible. En hogares sin margen, puede obligar a elegir entre comodidad térmica y control del gasto.
Por eso, la eficiencia energética no es solo una cuestión ambiental. En Canarias, también es una cuestión económica y social. Tener una vivienda mejor aislada, electrodomésticos eficientes o sistemas que reduzcan el consumo puede marcar la diferencia, pero muchas familias no pueden afrontar la inversión inicial.
Canarias ante el reto de hogares más eficientes
Los datos del V Observatorio Cofidis dibujan una realidad compleja que son los hogares canarios quieren reducir gastos, mejorar su consumo y adaptarse mejor al calor, pero chocan con una barrera clara de ahorro e inversión.
Con tres de cada diez hogares sin capacidad de guardar dinero a final de mes y más de la mitad poco dispuesta a pagar más por productos sostenibles, el camino hacia viviendas más eficientes depende también de que las soluciones sean accesibles.
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