Cada diciembre se repite el mismo ritual: décimos compartidos, discusiones familiares sobre números “feos” o “bonitos” y la eterna pregunta de si existe alguna forma de anticiparse al azar. La respuesta matemática es clara desde hace décadas: no. Pero eso no impide que el análisis histórico deje datos curiosos que, sin valor predictivo real, alimentan titulares, conversaciones y supersticiones navideñas.
A partir del estudio de todos los números premiados con El Gordo desde que existe registro oficial hasta 2024, ChatGPT ha elaborado un análisis puramente periodístico que confirma lo evidente… y juega con lo anecdótico.
Lo que dicen los datos
Los datos históricos no engañan. Ningún número es más afortunado que otro y la probabilidad de ganar sigue siendo de una entre 100.000. Sin embargo, al revisar décadas de sorteos aparecen curiosidades difíciles de ignorar: los rangos medios, especialmente entre el 30.000 y el 60.000, han aparecido ligeramente más veces que los extremos; las terminaciones en 5 y 7 se repiten con mayor frecuencia acumulada; y hay bloques completos de miles que llevan años sin salir, alimentando la idea de que “ya toca”.
Nada de esto cambia el resultado del bombo, pero sí construye relatos.
El Gordo “periodístico”
Según la Inteligencia Artificial (IA) número que mejor encaja en ese perfil histórico sería el 48.275. Según ChatGPT está en un rango habitual, termina en uno de los finales más repetidos y pertenece a un bloque que ha pasado largos periodos sin aparecer. Un número sin glamour aparente, de los que suelen pasar desapercibidos… hasta que salen.
No es una predicción ni pretende serlo, pero sí un ejemplo perfecto de cómo los datos pueden convertirse en historia.
El resto premios
Siguiendo ese mismo enfoque lúdico, el análisis también permite dibujar perfiles para el resto de grandes premios. El segundo premio, que históricamente se mueve en rangos medios-altos y suele terminar en cifras como el 7, tendría como candidato narrativo el 53.317.
El tercer premio, más frecuente en números bajos y finales redondos, encajaría bien con el 19.420. Para los cuartos premios, siempre más discretos pero muy repartidos, el 34.161 responde al patrón clásico, mientras que entre los quintos premios, donde abundan números bajos y finales poco jugados, aparece el 07.889. Todos ellos, insistiendo, con la misma probabilidad que cualquier otro.
El mapa canario
El análisis histórico de los grandes premios en Canarias también deja algunas constantes. Las Palmas de Gran Canaria concentra más premios por población, número de administraciones y volumen de décimos vendidos, mientras que Santa Cruz de Tenerife aparece de forma recurrente en premios intermedios. Además, hay un fenómeno curioso: cuando una isla pasa varios años sin grandes titulares, suele volver a aparecer en los listados.
Con ese contexto, la quiniela puramente azarosa de la IA situaría el Gordo en una de las administraciones con mayor volumen de venta de la capital grancanaria, concretamente en El Corte Inglés de Mesa y López. El segundo premio encontraría acomodo en Arucas, el tercero en Santa Cruz de Tenerife, el cuarto en Telde y uno de los quintos premios en una administración de barrio de Arrecife, en Lanzarote. Según ChatGPT, toda la suerte se quedaría en Canarias este año, algo que no se ha visto nunca antes.
Azar y tradición
La conclusión no cambia: la Lotería de Navidad sigue siendo puro azar. Pero analizarla, contarla y jugar con sus datos forma parte de la tradición. Nos entretiene, nos reúne y convierte cifras impersonales en protagonistas de una historia que, durante unas horas, parece posible para cualquiera.
Y si el décimo está compartido, mejor todavía.
