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Juzgados de Santa Cruz de Tenerife. / Europa Press

El hombre absuelto por el crimen de Tabaiba volverá a ser juzgado a partir de mañana

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) aceptó el recurso de la Fiscalía, anuló parte de aquel fallo y ordenó repetir la vista con nuevo magistrado y jurado popular

Uno de los acusados por el conocido como crimen de Tabaiba, que resultó absuelto en el primer juicio celebrado en febrero del año pasado, se sentará de nuevo en el banquillo de los acusados a partir de mañana jueves en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife.

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) aceptó el recurso de la Fiscalía, anuló parte de aquel fallo y ordenó repetir la vista con nuevo magistrado y jurado popular, pero sí mantuvo la condena al otro encausado, que ha sido llamado ahora a declarar como testigo.

Nuevo juicio

La Fiscalía repite la misma solicitud de pena de 25 años de cárcel y el pago de 153.500 euros, junto con el ya condenado, a los hermanos de la víctima, dado que su padre falleció recientemente.

El crimen de Tabaiba se produjo el 21 de febrero de 2023, que coincidía con un martes de carnaval, cuando el ya condenado José J., otro acusado que se suicidó al día siguiente y Antonio J., que es quien se volverá a sentar en el banquillo, acudieron a la vivienda de la víctima con la intención de acabar con su vida.

Origen crimen

El acusado identificado como Toño, que es quien se quitó la vida, era el propietario del apartamento donde ocurrieron los hechos y es considerado por la Fiscalía como autor intelectual del crimen, que tiene su origen en el intento de Rubén, la víctima, de cobrar una importante deuda por drogas.

El jurado absolvió a Antonio J. al creer su relato de que fue citado mediante engaños al haberle asegurado Toño que tan solo querían darle una lección a una persona porque había agredido a su sobrino y que por ello estaba ingresado.

Mensajes clave

Una de las bases de la absolución fueron los mensajes cruzados en los que se recogían estas conversaciones.

Antonio J. era el hombre de confianza de Toño y encargado de cobrar deudas dada su corpulencia y preparación física, y, de hecho, también trabajó como portero de discoteca, aunque no hay constancia de que protagonizara episodio violento alguno.

Versión acusado

En su declaración, Antonio J. dijo que fue el primer sorprendido al ver cómo Toño y José J. golpeaban brutalmente con una pata de cabra al asesinado y que por ello se mantuvo al margen.

Otra prueba que aceptó el jurado popular fueron unas imágenes tomadas fuera del apartamento en las que Antonio J. parece recriminar de forma airada a Toño por lo ocurrido y el supuesto engaño del que fue víctima.

Absolución anulada

El Tribunal Superior de Canarias justifica la anulación de su absolución al creer que se basó “en unas premisas erróneas, con claro apartamiento de las máximas de experiencia y de la lógica valoración de la prueba”.

La sentencia recurrida contiene, según el alto tribunal canario, una motivación “solo aparente y en todo caso insuficiente e irracional, incurriendo en errores patentes, en cuanto que se da un vacío motivador del veredicto que vulnera el derecho a obtener una resolución fundada y motivada”.

Condena firme

La Audiencia tinerfeña, en base al veredicto del jurado, condenó a José J. a 24 años de cárcel y a pagar 153.500 euros al padre de la víctima y ahora a los hijos de la víctima.

El jurado se decantó por la absolución dado que no hay “absoluta certeza de que los mensajes de WhatsApp encontrados en el móvil de Antonio J. estén relacionados directamente con el plan de acabar con la vida” de la víctima.

Pruebas discutidas

Tampoco se le vio portando el arma ni hay indicios de que se fuera a utilizar una pata de cabra; entró al edificio sin ocultarse y luego discutió con Toño.

El juez confesó en su fallo que tuvo “serias dificultades” para dar coherencia a estos argumentos “en apariencia lógicos”, que se fundamentó en “opiniones, no pruebas”.

Dudas judiciales

El magistrado duda de su carácter pacífico o que los mensajes no estén relacionados con el crimen y, de hecho, sería significativo que todos los móviles se desconectaron a la vez y que el absuelto reclamara a Toño cuerdas, guantes, cinta americana y bolsas de plástico.

El hecho de que no portara un arma no excluye que la usara, y en cuanto a que no se tapó la cara se indica que tampoco lo hizo Toño, y en cuanto a que Antonio J. se cambiara de camisa tras el asesinato y la pelea fuera del edificio no implicarían que estuviera confundido, argumentos que el Tribunal Superior califica de “elucubraciones”.

Sin respaldo

El TSJC desmonta la alegación de que Toño le tendió una trampa, al no existir respaldo probatorio alguno y chocar frontalmente con el hecho de que el crimen se cometió en la propia vivienda de éste y no en la del absuelto o en otro lugar.

“Carece de todo sentido y lógica que Toño, artífice y planificador del crimen, llevase al lugar del mismo, además de a José J., a una tercera persona, ajena al grave delito que había planeado”, esgrime el alto tribunal.