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Sociedad

Un hombre se encadena frente al parlamento para denunciar la falta de agua para el cultivo

El presidente de Consorcio de Regantes del Norte de Gran Canaria, José Reyes, busca con esta acción denunciar que el corte de suministro por la falta de agua les ha acarreado altos costes y reclama instalar con urgencia desaladoras en la Isla

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José Reyes, presidente de Consorcio de Regantes del Norte de Gran Canaria, encadenado en un poste en Santa Cruz de Tenerife. ATLÁNTICO HOY

Después de movilizarse frente a la sede del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria y no obtener la solución que reclamaban, ahora es el turno del Parlamento de Canarias. Atado con cadenas y dos candados a un poste de la calle del Castillo, en Santa Cruz de Tenerife, José Reyes, presidente de Consorcio de Regantes del Norte de Gran Canaria, reclama con urgencia una solución a la falta de agua que asfixia a las cosechas en Gran Canaria. 

Alrededor de él pasean los viandantes, la mayoría turistas, que miran el cartel que tiene en el suelo. Dice: "Justicia por el agua para la Agricultura". Justo encara uno de los laterales de la sede de la Cámara regional, donde este mismo miércoles, en la comisión de Política Territorial, le han hecho alusión al respecto de la política hidráulica que se debe poner en marcha en Canarias. 

Tres días encadenado

Pero él era ajeno a esto. Desde el lunes se encarama al poste y vigila por el rabo del ojo el pasar de la policía. Según asegura a Atlántico Hoy, la comunidad de regantes que preside lleva año y medio con problemas de cortes de agua “sin previo aviso” lo que señala que “es ilegal”. Esta situación reclama que les ha ocasionado pérdidas económicas de “cerca de 4 millones de euros”. 

Encaramado al poste, Reyes informa a este medio que con los cortes de agua que han sufrido se debe al año seco que se había anunciado que iba a sufrir Canarias, frente a lo que denuncia que no se adelantaron por parte del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, a quien señala como principal causante de esta situación. 

Falta de agua

Según explica, ante las previsiones de sequía, no solo no se instalaron nuevas desaladoras de aguas, sino que en octubre, noviembre y diciembre “hubo una planta de 5.000 metros cúbicos en la zona nuestra parada”, denuncia. La falta de lluvia y de desalación de agua provocó un desabastecimiento para regar las 700 hectáreas -principalmente de plataneras, pero también de hortalizas y frutos ordinarios- que tienen los 400 socios de la comunidad, según explica Reyes. 

Esto les llevó a que en los últimos meses, para salvar sus cosechas, tuvieran que contratar cubas de aguas y desaladoras como solución. Las cubas fueron la solución más certera y rápida pero les acarreó un coste económico muy alto. Según sus cálculos cada día gastaron unos 1.200 euros en el transporte del agua, lo que les ha podido acarrear un coste de entre 200.000 y 300.000 euros para la operación de traer aguas en cubas. 

Cartel de José Reyes, en su protesta encadenado en un poste en Santa Cruz de Tenerife/. ATLÁNTICO HOY 

Aumento de gastos

Comenta que después de esa inversión le volvieron a activar el suministro de agua de forma completa (dependen del Consejo Insular de Aguas en el 60%), pero “ya se habían destrozado un montón de fincas, incluso mis hijos perdieron dos fincas de plataneras y una de café”, denuncia, a lo que se suman “problemas familiares”. De hecho asegura que algunos ya están calificados como morosos. 

Así, tras un año de escasez y gastos Reyes asegura que lo que reclama “es justicia”. Por un lado tienen judicializado el caso, hecho que desde el Gobierno de Canarias le informan que ya les imposibilita para tomar medidas más allá de lo que diga la justicia. Por ello están “con las manos atadas” aunque insiste en que la herencia que le han dejado al Gobierno o “la asumen o la vuelven”. 

Soluciones

Asegura que ya se reunieron con el Ejecutivo hace un mes y que con la judicialización del caso “no quieren intervenir”. Pero Reyes rechaza esta actitud porque “lo que no se puede hacer es dejar morir al paciente”, pide.

Por otro lado, a corto plazo lo que reclama es la instalación en la isla de desaladoras que permitan regar las zonas de cultivo con un agua apta. “El problema es que no llueve y si no hay agua hay que producirla. No hay otra cosa, con tierra no se riega”, denuncia. 

Mientras está atado, unas mujeres se acercan a Reyes para preguntarle si necesita agua. Comenta entre risas que mejor no beber mucha agua al estar atado. Tras una charla rápida sobre sus reivindicaciones le desean mucha suerte y Reyes se mantiene de pie sujeto al poste. Asegura que estará así durante el día hasta tener una respuesta parlamentaria. “No puede ser cerrar los ojos como si aquí no pasara nada”, señala. 

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