La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la empresa mixta de aguas EMALSA han desarrollado una herramienta inteligente capaz de prever la demanda de agua en la planta desaladora Las Palmas III, una instalación clave para el abastecimiento de la capital grancanaria.
El sistema, diseñado por el Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos Renovables (GRRES) de la ULPGC en colaboración con EMALSA, permite anticipar el consumo diario de agua con hasta 15 días de antelación. Para ello analiza datos históricos de distribución, información meteorológica y variables de calendario, como si una jornada es laborable o festiva.
La herramienta ya se encuentra integrada en el entorno operativo de la desaladora mediante una API conectada al sistema interno de la planta. Esta integración permite que el modelo trabaje con datos reales y en tiempo real, generando previsiones que ayudan a mejorar la toma de decisiones.
Durante las pruebas realizadas en condiciones reales, la aplicación alcanzó un error medio del 2,8%, un resultado destacado teniendo en cuenta la complejidad de los factores que influyen en el consumo urbano de agua, entre ellos las condiciones climáticas, la actividad turística o los hábitos sociales.
Menor consumo energético
Según explican los responsables del proyecto, conocer con antelación los picos de demanda permite optimizar la producción de agua desalada, gestionar mejor los depósitos de almacenamiento y planificar con más eficiencia las labores de mantenimiento.
Esta capacidad de anticipación también contribuye a reducir costes energéticos, uno de los principales desafíos de las plantas desaladoras, al ajustar mejor los recursos necesarios para cada momento.
Proyecto internacional
El desarrollo forma parte del proyecto IDIWATER, cofinanciado con fondos FEDER a través del Programa de Cooperación Interreg MAC 2021-2027. La iniciativa reúne a universidades y centros públicos de investigación de Canarias y África para buscar soluciones innovadoras a los retos del ciclo industrial del agua.
Los impulsores destacan que esta herramienta representa un avance hacia una gestión más inteligente y sostenible de los recursos hídricos en territorios insulares con estrés hídrico, además de constituir un ejemplo de transferencia de conocimiento entre la universidad pública y el tejido empresarial para resolver problemas reales.
