Hay lugares donde la superstición se mezcla con el paisaje. En Tenerife, las historias de apariciones, ruidos extraños y rituales de protección forman parte del imaginario colectivo tanto como el Teide o el mar de nubes. Un reciente estudio nacional confirma lo que muchos sospechaban: la isla es el epicentro de la actividad sobrenatural en Canarias.
Sucesos paranormales
Según un informe elaborado a 10.000 personas por una marca de entretenimiento (casino.org) con motivo de Halloween, Tenerife lidera las experiencias paranormales del archipiélago. Uno de cada tres habitantes (26,3%) asegura haber vivido un episodio inexplicable, lo que representa una cuarta parte del total de casos registrados en Canarias.
Los fenómenos más frecuentes incluyen sensaciones de ser observado (38,5%), ruidos sin explicación (35,7%), cambios bruscos de temperatura (31,8%), objetos que se mueven sin causa aparente (29,1%) y apariciones o siluetas humanas (28,5%). Un 14,3% afirma haber experimentado otros sucesos fuera de estas categorías.
Tenerife, entre las más supersticiosas de España
Aunque la isla encabeza el listado de experiencias sobrenaturales, no es la más supersticiosa del archipiélago, aunque casi. El 30,2% de los tinerfeños se declara abiertamente supersticioso, lo que la coloca solo por detrás de Gran Canaria (32,4%).
Sin embargo, el estudio revela un fenómeno curioso: el de los llamados “supersticiosos clandestinos”, personas que aseguran no creer en nada… pero que igualmente realizan rituales “por si acaso”. En Tenerife, este grupo alcanza un 48,5% de la población, situándola entre las tres regiones más supersticiosas del país, con cifras superiores a la media canaria y nacional.
Rituales, brujas y deseos al universo
La tradición esotérica de la isla sigue viva entre generaciones. Casi seis de cada diez tinerfeños (59,4%) aseguran creer en brujas y curanderas, seguidos por quienes confían en pedir deseos al universo o a las estrellas fugaces (57,2%), y los que recurren a amuletos de la suerte, como tréboles de cuatro hojas o colgantes protectores (55,9%).
Otras supersticiones populares incluyen tocar madera (37,5%), usar la ouija (34,7%), consultar el tarot (26,1%), o evitar abrir paraguas en interiores (25,3%). También aparecen creencias sobre romper espejos, pasar bajo escaleras, o los amarres amorosos, todavía presentes en parte de la población.
Una mezcla de fe, costumbre y miedo
Más allá de lo paranormal, el estudio refleja cómo en Tenerife la superstición se ha integrado en la vida cotidiana, a medio camino entre la herencia cultural y el deseo de sentirse protegido. Entre brujas, rituales y amuletos, la isla se consolida como uno de los territorios más misteriosos y fascinantes de Canarias.
