Una joven que denunció ser víctima de una agresión sexual en una casa y en una cueva en el municipio de La Matanza donde se celebraba una fiesta, ha declarado este miércoles en la vista oral, que el primer encausado hizo con ella "lo que le dio la gana, lo que quiso”, a pesar de su negativa.
La joven, que era menor cuando ocurrieron los hechos, ha manifestado que en las horas previas tampoco le había gustado la actitud del hombre quien hacía bromas con doble sentido que le parecieron una falta de respeto y también intentó acercamientos físicos que la evitaba diciéndole que por edad podía ser su padre.
Los hechos
En su declaración, la mujer manifestó que fue violada en varias ocasiones y posteriormente otro encausado también la obligó a mantener relaciones, lo que le provocó una rabia que demostró intentando romper todo lo que se encontraba.
Finalmente la recogió su madre que percibió en ella una actitud extraña aunque no contó nada y posteriormente sufrió un ataque de ansiedad cuando estaba con un grupo de amigas y fue cuando relató lo ocurrido y se presentó la denuncia.
Desde entonces, dice que su hija pasó de ser una joven sociable y alegre a intentar suicidarse en varias ocasiones, tener que ir al psicólogo, abandonar los estudios y tener incluso su madre que dejar de trabajar durante un tiempo para atenderla.
Los peritos en unos informes previos que no pudieron ser incorporados a la causa, han ratificado que la joven sufre un deterioro en su salud física y psicológica, compatible con estrés postraumático, baja autoestima, depresión grave, inseguridad y ansiedad, que puede tener su origen en haber sufrido un episodio de violencia sexual.
La versión del dueño de la casa es que aquella fue una fiesta más de las tantas que organizaban en este lugar y que al igual que las otras acudieron personas de todas las edades incluidos menores, porque “la entrada era libre” y que se sacaron varias fotos, una de ellas con la víctima que ahora la acusación plantea como prueba.
Sin embargo, él asegura que en ningún momento habló con la joven y que a partir de las doce y media de la noche, se acostó en una litera que había en la cueva hasta el día siguiente, por lo que niega haber mantenido ningún contacto con ella.
El otro acusado que era menor en aquel entonces aseguró que no había bebido durante la fiesta y que tampoco mantuvo encuentro alguno con la denunciante y ni siquiera se hablaron pero sí admite que días antes habían tenido un encuentro y que estaba enamorada de él.
La sentencia
En sus conclusiones finales la fiscal sostuvo su petición de que se impusieran penas de cárcel 9 y 6 años y pago de 18.000 euros y 10.000 euros respectivamente pero descartó el carácter de continuado a los delitos, lo que no implica reducción de las penas.
Durante la vista intervinieron cerca de una decena de jóvenes que aquel día estuvieron en la fiesta y cuyo relato es coincidente con el que en su día hicieron en los juzgados, excepto contradicciones puntuales que justificaban por el tiempo transcurrido.
El abogado defensor del primer acusado, Edmundo González, recalcó en sus conclusiones que no existe ninguna prueba directa ni testigos de que estos abusos tuvieron lugar y ni siquiera hay confirmación de donde durmieron los encausados y la denunciante.
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