La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) comenzó el pasado domingo su liquidación, después de que el veto cruzado de Estados Unidos y Rusia en el Consejo de Seguridad impidiera el viernes renovar su mandato. Para Lucas Sebastián de Erice, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de La Laguna (ULL), la decisión es “un fracaso total de Naciones Unidas”.
La misión se desplegó en 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario y preparar un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse. Es la primera vez desde entonces que el Consejo de Seguridad no la renueva.
Esta salida de la ONU toca de cerca a Canarias. El Sáhara Occidental fue provincia española hasta 1975 y, según una investigación del profesor de la ULL José Abu-Tarbush trasladada a este medio, unos 10.000 canarios llegaron a residir allí. Muchas familias canarias siguen conservando los recuerdos y relaciones de aquella etapa en un territorio que se encuentra a menos de un centenar de kilómetros de Fuerteventura.
El Sáhara sigue pendiente de descolonización
Lucas Sebastián de Erice explica a Atlántico Hoy que el mandato de la misión “desaparece jurídicamente” y que todo su personal debe abandonar el territorio. El origen de este bloqueo se encuentra en el texto de Washington: “Estados Unidos hizo una propuesta que era quitar la R de Minurso, que hace alusión al referéndum”, recuerda. Rusia lo vetó y su alternativa tampoco salió adelante, así que “no se encontró una solución de consenso”.
Sin embargo, el jurista subraya que el fin de la Minurso no cambia el estatus del territorio. “El Sáhara Occidental es uno de los territorios no autónomos del listado de Naciones Unidas”, señala, en referencia a la lista de territorios que no han completado su descolonización. Por eso, defiende que la ONU “sigue teniendo un papel”. Según lo que ha podido leer, el próximo movimiento de Marruecos será intentar que el Sáhara salga de esa lista.
Consecuencias para Canarias
Al ser preguntado sobre la ausencia de observadores en esta zona de conflicto, Sebastián de Erice es prudente. “Que desaparezca un observador encargado de mantener la paz no significa que vaya a haber guerra, pero no es una buena señal”, advierte. “Es mejor que estuviese que no estuviese, porque no sabemos qué puede pasar ahora”.
El profesor cree que puede haber ciertas consecuencias para Canarias, aunque no ve una relación directa con la salida de la misión. Pone como ejemplo la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que impidió incluir las aguas del Sáhara en el acuerdo pesquero con Marruecos sin contar con el pueblo saharaui, algo que “afecta a los pescadores canarios”. También señala que a Canarias le interesa “desde un punto de vista estratégico” lo que ocurra con el espacio aéreo saharaui, que se controla desde las islas.
Morales pide una respuesta urgente
Más contundente se mostró el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, que ve en la salida de la misión un riesgo para la seguridad del archipiélago, ante la posibilidad de que la falta de supervisión internacional derive en una escalada entre Marruecos y el Polisario. e, sostuvo este martes en un comunicado recogido por EFE.
Morales pidió al Gobierno de España y a la Unión Europea una “respuesta urgente” y reclamó que Canarias participe en las decisiones sobre sus aguas, su espacio aéreo y su seguridad, con garantías en la delimitación marítima y en el entorno del monte Tropic, un volcán submarino con importantes recursos naturales.
El dirigente grancanario también pidió que España impulse en la ONU un mecanismo de verificación que dé continuidad a la labor de observación de la Minurso y denunció la falta de pronunciamientos de los gobiernos de España y de Canarias. “El silencio no es neutral”, afirmó.
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