Keyla Jerez Reyes / GRUPO ENMASCARADA
Keyla Jerez Reyes / GRUPO ENMASCARADA

Keyla Jerez Reyes: "Lo que diferencia a Marchilongas del resto de las murgas es lo constantes que hemos sido durante tantos años"

Con la mirada puesta en el Carnaval 2027, la directora reivindica el papel de una formación que abrió camino en una modalidad tradicionalmente masculina

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Grupo EnMascarada Carnaval

La murga adulta Las Marchilongas continúa escribiendo su historia en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, con cuatro décadas de trayectoria desde su fundación y una identidad construida sobre la constancia, la convivencia y el amor por la fiesta. Al frente de la dirección se encuentra Keyla Jerez Reyes, una carnavalera que lleva prácticamente toda su vida vinculada a la formación y que creció viendo a su madre, histórica directora y presidenta del colectivo, dedicar sus esfuerzos a mantener viva la murga.

Tras catorce años en la murga infantil Los Bambas, Keyla dio el salto a Las Marchilongas, donde encontró su lugar y asumió posteriormente el reto de dirigir a la agrupación. Desde entonces, compagina la responsabilidad de liderar el grupo con una filosofía en la que disfrutar del Carnaval tiene tanto valor como el resultado del concurso.

Con la mirada puesta en el Carnaval 2027, la directora reivindica el papel de una formación que abrió camino en una modalidad tradicionalmente masculina, destaca el ambiente intergeneracional que se respira entre sus componentes y reclama que su trabajo sea valorado sin prejuicios. En esta entrevista también recuerda algunos de los momentos más especiales de su trayectoria, habla de la influencia de su madre y reflexiona sobre el futuro de una murga que sigue siendo una parte esencial de su vida.

Keyla, ¿cómo fueron tus comienzos en el Carnaval? ¿En qué agrupaciones has participado y a qué te dedicas actualmente?

A nivel personal, trabajo como dependienta. Mi historia carnavalera comenzó prácticamente antes de nacer, porque mi madre ya estaba en la murga cuando yo todavía no había llegado al mundo. Así que, sinceramente, no creo que tuviese demasiada elección.

Comencé en la murga infantil Los Bambas, donde estuve durante catorce años. Cuando cumplí la edad para dar el salto a la categoría adulta, pasé directamente a Las Marchilongas, que ha sido mi casa desde entonces. Por tanto, toda mi trayectoria carnavalera se ha desarrollado entre estas dos agrupaciones, primero en Los Bambas y después en Marchilongas.

¿Qué te llevó a dar el paso y asumir la dirección de Las Marchilongas?

Durante toda mi infancia y buena parte de mi adolescencia vi a mi madre dirigiendo Las Marchilongas. Para mí era un orgullo verla en esa posición y siempre tuve la ilusión de poder llegar a ser algún día como ella. Era algo que deseaba desde pequeña.

Cuando me ofrecieron la posibilidad de asumir la dirección, es verdad que todavía era muy joven y mi madre prefería que no diese ese paso tan pronto. Sin embargo, no supe decir que no, pero tampoco quise hacerlo. Era una oportunidad que me hacía muchísima ilusión y que, de alguna manera, llevaba deseando desde niña.

¿Qué es lo que más te apasiona de Las Marchilongas?

Lo que más me gusta es el buen ambiente que existe dentro del grupo y que no hayamos perdido el sentido de lo que significa ser murguera. Nosotras vamos al Carnaval a disfrutar, a desconectar de los problemas cotidianos y a vivir una experiencia que nos aporta muchísimo.

Por supuesto, participamos en un concurso y queremos hacer un buen trabajo, pero no vivimos obsesionadas con ganar, pasar a la final o conseguir un determinado resultado. Nosotras ensayamos, nos preparamos y salimos a competir con ilusión, pero sin olvidar que estamos aquí porque queremos estar.

Al final, somos nosotras quienes dedicamos nuestro tiempo y nuestro dinero a esta actividad. No nos pagan por participar; al contrario, hacemos un esfuerzo personal y económico para formar parte de la murga. Por eso no quiero que se convierta en una obligación que nos genere presión, sino en algo que disfrutemos intensamente. Para mí, esa es una de las grandes virtudes de Marchilongas.

¿Qué diferencia a Las Marchilongas de otras murgas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?

Creo que lo que más nos diferencia es nuestra trayectoria y la constancia que hemos demostrado durante tantos años. Hemos vivido etapas buenas y otras más complicadas, con resultados de todo tipo, pero hemos sabido mantenernos y continuar formando parte del Carnaval.

Este año cumplimos cuarenta años desde la fundación de la murga, aunque nuestra trayectoria efectiva sobre los escenarios suma 38 carnavales, porque hubo dos años en los que no salimos. Uno fue el de la pandemia y otro, el del Carnaval de verano, cuando finalmente no nos atrevimos a participar. También hubo otro carnaval en la que, por diferentes circunstancias relacionadas con la disponibilidad de componentes, el local y otros factores, no pudimos salir.

Por eso debemos distinguir entre los cuarenta años de historia y los carnavales en los que realmente hemos participado. Para mí, lo verdaderamente difícil no es llegar, sino mantenerse. Y creo que Las Marchilongas ha demostrado precisamente eso: hemos sabido resistir, permanecer unidas y seguir adelante incluso cuando las circunstancias no eran las mejores.

Has destacado el buen ambiente de la murga. ¿Cómo es la convivencia entre las componentes?

Es maravillosa. Tenemos personas de edades muy diferentes y, sin embargo, eso no supone una barrera para relacionarnos. No ocurre que las más jóvenes estén siempre juntas y las mayores formen otro grupo separado. Aquí nos relacionamos todas con todas.

Para mí es muy bonito comprobar cómo una chica de dieciocho años que acaba de incorporarse a la murga puede establecer una relación de amistad y confianza con una compañera de cincuenta. Esa convivencia entre generaciones es fundamental para que el grupo se mantenga unido y para que todas sintamos que formamos parte del mismo proyecto.

Al final, lo que más me gusta de Las Marchilongas es su gente. Más allá de las canciones, los ensayos y el concurso, son las personas que están dentro las que hacen que merezca la pena continuar.

Si tuvieras que elegir una canción de Las Marchilongas que te haya marcado especialmente, ¿con cuál te quedarías?

No me caracterizo precisamente por tener buena memoria, así que me cuesta recordar todos los temas. Sin embargo, hay uno relativamente reciente que tiene un significado especial para mí, no tanto por el año en el que lo cantamos, sino por lo que representa personalmente.

Me refiero al tema que presentamos el año pasado como primero de fase, relacionado con el feminismo y que titulamos Cosas de chicas. Es una canción con la que me identifico muchísimo, tanto como persona como en mi faceta de murguera. Por eso, aunque hay muchos temas que podría recordar, ese tiene para mí un valor especial.

¿Y qué año recuerdas como el más especial de tu trayectoria en Las Marchilongas?

Depende de cómo lo mire, porque hay años que recuerdo por motivos personales y otros por lo que significaron para mí dentro de la murga. Siempre digo que una murga puede ser la salvación de una persona. Puedes estar pasando por un mal momento en casa, tener problemas o encontrarte en una etapa complicada, pero llegas al ensayo y tus compañeras consiguen sacarte de esa situación, aunque sea durante unas horas.

En el plano de la dirección, me quedaría con 2012, que fue mi primer año al frente de la murga. Lo recuerdo con muchísimo cariño porque fue una experiencia muy especial para mí.

También hay otros años que guardo en la memoria por circunstancias personales y por lo vivido con mis compañeras. Recuerdo especialmente una etapa en la que salimos disfrazadas de domadoras, aunque ahora mismo no sabría decirte con seguridad si fue en 2022 o en 2023. Son recuerdos que van más allá de un resultado y que tienen mucho que ver con las experiencias compartidas.

¿Qué objetivos se marca Las Marchilongas para el Carnaval 2027?

Para mí, lo más importante es terminar el concurso con buenas sensaciones, bajar del escenario satisfechas con el trabajo que hemos realizado y que a nuestra gente le guste lo que presentamos.

Evidentemente, queremos preparar un buen repertorio y defenderlo de la mejor manera posible, pero hay algo que considero fundamental: no dejar de disfrutar. Quiero que las componentes vivan cada ensayo y cada actuación con ilusión, que se sientan orgullosas del trabajo realizado y que todo el esfuerzo tenga una recompensa personal, independientemente del resultado que obtengamos.

Tu madre ha sido una figura fundamental en la historia de Las Marchilongas. ¿Cómo la definirías después de tantos años al frente de la murga?

¡Esta pregunta tiene trampa! Estamos hablando de mi madre, así que es complicado ser objetiva.

Para mí es una persona tremendamente luchadora, constante y alegre. Después de cuarenta años remando en el mismo barco, sigue teniendo ganas, energía y ese sentido del humor que la caracteriza. Es admirable que, después de tanto tiempo, continúe implicada y mantenga esa capacidad para seguir adelante.

Evidentemente, tiene defectos, como los tenemos todas las personas, y yo soy la primera que los tiene. Pero, si tengo que destacar algo de ella, es su capacidad para luchar y no rendirse. Es una de las personas más luchadoras que he conocido en mi vida y me siento muy orgullosa de ella.

¿Qué te gustaría que el público descubriese de Las Marchilongas y que quizá todavía no conoce?

Me gustaría que nos diesen una oportunidad y que valorasen nuestro trabajo con la misma disposición con la que se acercan a otras murgas. Creo que nuestro trabajo tenemos que ganárnoslo sobre el escenario, como hace cualquier agrupación, pero a veces tengo la sensación de que a nosotras no se nos mira con los mismos ojos que al resto.

Ser la murga más veterana del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife compuesta por mujeres tiene una parte positiva, porque representa una historia de lucha y de perseverancia, pero también puede convertirse en un arma de doble filo. Marchilongas comenzó su trayectoria en una época en la que el mundo murguero estaba integrado mayoritariamente por hombres, y abrirse camino en aquellas circunstancias no fue sencillo.

Durante nuestra historia hemos tenido años de todo tipo, pero creo que hemos demostrado que tenemos nuestro espacio y que seguimos trabajando para ofrecer un buen repertorio. Lo que me gustaría es que el público se acercase a nosotras sin prejuicios, escuchase lo que hacemos y nos valorase por nuestro trabajo. Al final, eso es lo que buscamos: que nos den la oportunidad de demostrar lo que somos capaces de hacer.

Después de tantos años vinculada a la murga y asumiendo la responsabilidad de dirigirla, ¿le queda cuerda para rato a Keyla Jerez?

Soy una persona que prefiere vivir el momento, disfrutar del aquí y el ahora y no hacer demasiados planes de futuro. Es verdad que amo a mi murga y que estar en ella me da muchísima vida. También hay momentos en los que te la quita, porque requiere tiempo, esfuerzo y dedicación, pero, si hago balance, tengo claro que es mucho más lo que me aporta que lo que me exige.

En principio, mi intención es seguir, porque disfruto de lo que hago y me siento muy vinculada a Las Marchilongas. Sin embargo, no sé qué me deparará el futuro. Hay muchas circunstancias personales que pueden influir en las decisiones que tome, y también tengo otros sueños, como el de ser madre algún día.

Por eso prefiero no adelantar acontecimientos. Ahora mismo estoy aquí, disfrutando de la murga, de mis compañeras y de esta responsabilidad que tanto significa para mí. Y mientras siga sintiendo esa ilusión, las ganas de trabajar y el cariño que tengo por Las Marchilongas, intentaré continuar aportando todo lo que pueda a esta familia carnavalera.

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