Loading...
León XIV, rodeado de fieles, en las calles de Barcelona. / ANDREU DALAMU-EFE

León XIV llega a Gran Canaria para abrazar la frontera de Europa

El Papa visita Arguineguín, se encuentra con la Iglesia de la isla en la Catedral de Santa Ana y celebra una misa multitudinaria en el Estadio de Gran Canaria en reconocimiento a la solidaridad canaria con los migrantes

Hay lugares que terminan convirtiéndose en símbolos. Durante los años más duros de la crisis migratoria de la Ruta Atlántica, el Muelle de Arguineguín dejó de ser únicamente una infraestructura portuaria del sur de Gran Canaria para transformarse en una imagen reconocible en toda Europa. Bajo carpas improvisadas, rodeados de vallas y con recursos insuficientes para afrontar una llegada masiva de personas, miles de migrantes permanecieron allí durante semanas esperando una salida administrativa a una emergencia humanitaria que desbordó todas las previsiones.

Es precisamente allí donde el papa León XIV ha querido comenzar este jueves su histórica visita a Canarias, un viaje al que se comprometió el papa Francisco, su antecesor en el cargo de Vicario de Cristo.

Impacto humano

Tras varios días de actos en Madrid y Barcelona, el pontífice aterrizará a las 10.50 horas en Gran Canaria con un mensaje que ha atravesado de principio a fin su viaje por el país: la defensa de la dignidad humana, la necesidad de la acogida y la obligación moral de no dar la espalda a quienes sufren. Una línea de pensamiento que conecta de manera directa con la realidad que ha vivido Canarias durante los últimos años como principal puerta de entrada de la inmigración irregular hacia Europa.

La elección de Arguineguín no es casual (11.40 horas). Tampoco protocolaria. El Papa ha querido situar uno de los momentos más significativos de su visita española en el lugar que mejor representa el impacto humano de la Ruta Atlántica. Allí se encontrará con personas vinculadas a la acción social y pastoral de la Iglesia, una institución que ha desempeñado un papel fundamental en la atención a migrantes, menores extranjeros no acompañados, familias vulnerables y personas en situación de exclusión.

Vivir con dignidad

Durante sus intervenciones en Madrid y Barcelona, León XIV ha insistido en varias ocasiones en que la fe pierde sentido cuando se convierte en indiferencia ante el sufrimiento ajeno. En la Sagrada Familia recordó que no es posible abandonar a quienes huyen de la miseria ni cerrar los ojos ante quienes buscan una oportunidad para vivir con dignidad. Un mensaje que encuentra en Canarias una traducción inmediata y tangible.

Porque si existe un territorio europeo que ha convivido durante décadas con los movimientos migratorios procedentes de África Occidental, ese es el Archipiélago. Y si existe una comunidad que ha tenido que responder una y otra vez a emergencias humanitarias vinculadas al mar, esa es la canaria.

Dimensión internacional

La visita papal supone también un reconocimiento implícito al papel desempeñado por la sociedad isleña. Desde administraciones públicas hasta organizaciones humanitarias, pasando por parroquias, congregaciones religiosas, voluntarios y miles de ciudadanos anónimos, Canarias ha sostenido durante años una red de solidaridad que ha permitido atender a personas llegadas en condiciones extremas tras atravesar una de las rutas migratorias más peligrosas del planeta.

El Muelle de Arguineguín ya está preparado para recibir al papa León XIV. / ÁNGEL MEDINA-EFE

No es la primera vez que la Iglesia pone el foco sobre esta realidad. Obispos canarios, sacerdotes y organizaciones católicas han denunciado repetidamente la tragedia humanitaria que se vive en el Atlántico y han reclamado respuestas basadas en los derechos humanos. La presencia de León XIV en Arguineguín eleva ahora esa reivindicación a una dimensión internacional.

Catedral de Santa Ana

La segunda gran parada del Papa estará vinculada a la comunidad eclesial canaria. Durante toda su estancia en España, el pontífice ha apelado constantemente a la unidad, a la escucha y al trabajo conjunto frente a las divisiones políticas, sociales y culturales. Lo hizo ante las Cortes Generales, donde pidió rebajar la confrontación y recuperar el valor de la palabra como herramienta de encuentro. Lo repitió después en Barcelona, donde invitó a los catalanes a convertirse en constructores de concordia en una sociedad cada vez más fragmentada.

Ese mensaje también resonará en la Catedrla de Santa Ana (13.30 horas) que, como el resto de la sociedad, afronta desafíos complejos: la secularización creciente, la atención a los más vulnerables, el acompañamiento de los jóvenes y la respuesta a fenómenos sociales tan determinantes como la inmigración, la pobreza o la soledad.

El estadio, templo católico

La jornada culminará en el Estadio de Gran Canaria, convertido por unas horas en el principal templo católico del Archipiélago (18.30 horas). Decenas de miles de personas participarán en una eucaristía que aspira a convertirse en el acto central de la visita y en uno de los acontecimientos religiosos más relevantes celebrados en Canarias durante las últimas décadas.

León XIV, durante la misa que ofreció este miércoles en la Sagrada Familia. / ALEJANDRO GARCÍA-EFE

La elección del recinto tampoco resulta ajena al estilo que León XIV ha mostrado durante estos días. En Madrid reunió a miles de jóvenes en torno al Santiago Bernabéu y convirtió un estadio de fútbol en un espacio para hablar de esperanza, justicia y compromiso social. En Gran Canaria repetirá esa imagen simbólica: la de una Iglesia que sale de los templos para encontrarse con la sociedad allí donde esta vive, celebra y se reúne.

Foto histórica

Canarias recibirá así a un Papa que ha hecho de la cercanía una de las señas de identidad de su pontificado. Un pontífice que durante su estancia en España ha hablado de paz frente a la guerra, de unidad frente a la polarización, de verdad frente a la mentira y de solidaridad frente a la indiferencia.

Y pocas geografías reúnen hoy esos desafíos de forma tan visible como las Islas. Más que las calles de Madrid, las gradas del Bernabéu o el Lluis Companys, las entrañas del Monasterio de Montserrat o la Sagrada Familia.

Por eso, más allá de la misa multitudinaria o del despliegue institucional, la imagen que probablemente mejor resuma esta visita será la de León XIV caminando por el Muelle de Arguineguín. El mismo lugar donde miles de personas llegaron exhaustas tras jugarse la vida en el océano. El mismo lugar donde Canarias se convirtió, durante meses, en la frontera más dura de Europa.

Y también en uno de sus mayores ejemplos de humanidad.