Las Palmas de Gran Canaria ya forma parte de la historia de la Iglesia católica. La llegada este jueves de León XIV a la capital grancanaria dejó una de las imágenes más simbólicas de una visita sin precedentes: la entrega de la Llave de Oro de la Ciudad por parte de la alcaldesa, Carolina Darias, en un acto celebrado en la Plaza Stagno, a las puertas del casco histórico que durante siglos conectó a Canarias con Europa, África y América.
Rodeado por miembros de la corporación municipal, representantes institucionales y numerosos ciudadanos que se acercaron hasta la zona para presenciar el acontecimiento, el pontífice recibió el máximo reconocimiento que concede el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La ceremonia sirvió para escenificar el carácter extraordinario de una visita que trasciende el ámbito religioso y que sitúa a Canarias en el centro de la agenda internacional durante estos días.
Significado histórico
La distinción no responde únicamente a la condición de jefe de Estado del pontífice. El Pleno municipal aprobó su concesión como reconocimiento al significado histórico de la primera visita de un papa a Canarias y a la relación que la ciudad mantiene con la Santa Sede desde los primeros años de su existencia. Más de cinco siglos después de la fundación de Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad recibió por primera vez a quien ocupa la cátedra de San Pedro.
Las imágenes del acto reflejaron un ambiente solemne pero cercano. Darias saludó al pontífice a su llegada y le hizo entrega de una pieza que incorpora el escudo de la ciudad. Posteriormente, ambos posaron ante los medios de comunicación mientras León XIV mostraba la distinción recibida. La escena estaba acompañada por el logotipo diseñado para la candidatura de la ciudad a ser Capital Europea de la Cultura, que se pudo ver desde las tomas aéreas, y por la presencia de representantes civiles y eclesiásticos que acompañaron el recibimiento oficial.
Confianza y hospitalidad
La Llave de Oro es una de las condecoraciones más singulares del protocolo municipal. Su origen se remonta a las antiguas ciudades amuralladas medievales, donde la entrega simbólica de las llaves representaba una muestra de confianza y hospitalidad hacia visitantes distinguidos. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, el gesto adquiere además un significado especial por el pasado fortificado de la ciudad, que contó con murallas defensivas y accesos emblemáticos como la histórica Puerta de Triana.
Ese vínculo con la historia urbana de la capital es precisamente el que el Ayuntamiento quiso subrayar con la concesión de la distinción. La llave simboliza la apertura de la ciudad a quien la visita, pero también el reconocimiento a una figura cuya presencia marca un antes y un después en la historia contemporánea del Archipiélago.
Simbolismo
El acto institucional se celebró inmediatamente después de la llegada del pontífice a la ciudad y antes de que iniciara su recorrido por distintos puntos de la capital. La agenda de León XIV en Gran Canaria está estrechamente vinculada al papel desempeñado por las Islas en la Ruta Atlántica migratoria y al compromiso de la Iglesia con las personas migrantes, uno de los ejes que han definido tanto su pontificado como esta visita a España.
La entrega de la Llave de Oro convirtió durante unos minutos la Plaza Stagno en el escenario de un acontecimiento reservado a muy pocas ciudades. Una ceremonia breve en duración, pero cargada de simbolismo, que permitió a Las Palmas de Gran Canaria abrir de forma literal y figurada sus puertas al primer papa que visita Canarias.
