El flujo migratorio irregular hacia el archipiélago canario ha experimentado un cambio de tendencia significativo en el arranque de 2026. Según los datos del balance quincenal publicado este jueves por el Ministerio del Interior, las llegadas de inmigrantes a las islas en pateras y cayucos acumulan un descenso del 80,1% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Hasta el 15 de abril, un total de 2.097 personas han alcanzado las costas canarias, frente a las 10.515 que lo hicieron en el tramo inicial de 2025.
Esta reducción en la presión sobre la Ruta Canaria ha impactado directamente en el cómputo global de España. En lo que va de año, 7.030 personas han entrado de forma irregular en el país, lo que supone casi la mitad de los registros del año pasado, concretamente un 47,5% menos.
La mayoría de estos accesos, un total de 5.004 personas, se han producido por vía marítima a bordo de 174 embarcaciones precarias, una cifra que también cae con fuerza a nivel nacional.
Descenso en las islas
Pese a este notable retroceso estadístico, Canarias se mantiene como el territorio nacional con mayor volumen de llegadas por mar. Sin embargo, la operatividad de las mafias parece haberse reducido drásticamente en esta ruta, pasando de las 166 embarcaciones detectadas en 2025 a tan solo 22 naves en lo que llevamos de 2026. Este alivio en la llegada de cayucos contrasta con la situación que atraviesan otros puntos de la geografía española, donde la tendencia es inversa.
Repunte en Península
Mientras la vía atlántica se estabiliza, el Mediterráneo muestra signos de mayor actividad. Las llegadas a la costa de la Península han aumentado un 22,7%, con 1.580 personas rescatadas. Por su parte, el archipiélago de Baleares también ha visto incrementada la presión migratoria en un 19,4%, tras registrar la entrada de 1.318 inmigrantes a bordo de 65 pateras desde el pasado 1 de enero.
El informe ministerial destaca una realidad dispar en las ciudades autónomas. Ceuta no ha registrado entradas por vía marítima, pero los accesos por vía terrestre, que incluyen los realizados a nado, se han disparado un 350%. La ciudad ceutí ha pasado de recibir 437 personas el año pasado a 1.968 en el actual periodo. En Melilla, la tendencia al alza es más moderada, con 58 entradas terrestres frente a las 43 del ejercicio previo, manteniendo cifras considerablemente inferiores a las de la costa canaria o el Estrecho.