En Canarias, donde las noches despejadas y los paisajes alejados de la contaminación lumínica ya juegan a favor, las Perseidas llegan este año con una ventaja importante: su máximo coincidirá prácticamente con la Luna nueva, lo que dejará un cielo mucho más oscuro para observar los meteoros.
La conocida lluvia de estrellas, también llamada Lágrimas de San Lorenzo, tendrá su mejor momento durante la noche del 12 al 13 de agosto. Según el Instituto Geográfico Nacional, en 2026 el máximo se producirá entre las 3:00 y las 5:00 horas en Canarias, aunque la actividad puede ser intensa desde la noche del día 12 hasta la mañana del 13.
Una noche casi sin Luna
La gran aliada de esta edición será la oscuridad. La Luna nueva tendrá lugar el 12 de agosto, por lo que su brillo no molestará durante la observación de las Perseidas. En Canarias, el calendario lunar sitúa esa fase a las 18:36 horas del miércoles 12 de agosto.
Esto significa que, si las nubes lo permiten, el cielo estará en unas condiciones muy favorables para ver incluso meteoros más débiles. No siempre ocurre así: en otros años, la luz lunar puede borrar buena parte del espectáculo y dejar visibles solo las estrellas fugaces más brillantes. Esta vez, el escenario astronómico juega a favor. Cielo oscuro, madrugada de verano y una de las lluvias de meteoros más populares del año.
Dónde ver las Perseidas en Canarias
Para disfrutar bien de las Lágrimas de San Lorenzo conviene alejarse de las grandes ciudades, zonas turísticas iluminadas, avenidas costeras y miradores con mucho tránsito de coches. Cuanto más oscuro sea el entorno, mejor será la experiencia.
En Tenerife, una de las grandes opciones será el entorno del Parque Nacional del Teide, especialmente miradores y zonas altas donde el cielo queda por encima del mar de nubes. Lugares como Chío, los alrededores de Boca Tauce o los miradores del parque pueden ser buenos puntos, siempre respetando las normas del espacio natural y evitando ocupar la carretera o zonas no habilitadas. En Gran Canaria, el entorno de Roque Nublo, Llanos de la Pez o varios puntos de las cumbres pueden ofrecer una buena observación si la noche acompaña. La clave será buscar zonas abiertas, oscuras y con el horizonte despejado.
En La Palma, la isla juega en otra liga para quienes disfrutan de la astronomía. El entorno del Roque de los Muchachos, Llano del Jable o zonas altas alejadas de núcleos urbanos son apuestas habituales para mirar al cielo con buenas condiciones. En Fuerteventura y Lanzarote, las zonas altas y menos iluminadas también serán buenas aliadas. En Fuerteventura, espacios como el entorno de Morro Velosa pueden funcionar bien. En Lanzarote, las zonas de Peñas del Chache, Haría o miradores menos expuestos a la iluminación urbana pueden convertirse en buenos puntos de observación.
No hacen falta telescopios
Para ver Perseidas no hace falta telescopio, ni prismáticos, ni grandes equipos. De hecho, pueden ser un estorbo. Los meteoros aparecen de forma rápida y en distintas zonas del cielo, así que lo mejor es mirar a simple vista y abarcar el mayor campo posible. Lo ideal es tumbarse o sentarse cómodamente, dejar que los ojos se acostumbren a la oscuridad durante unos 20 o 30 minutos y evitar mirar el móvil. Cada vez que se enciende la pantalla, la vista pierde adaptación y toca empezar casi desde cero.
Aunque las Perseidas reciben su nombre porque parecen venir de la constelación de Perseo, no hay que fijar la mirada en un punto concreto. Los meteoros pueden cruzar cualquier parte del cielo. Lo mejor es buscar una zona amplia, oscura y despejada, y tener paciencia.
Abrigo, calma y respeto al entorno
Aunque sea agosto, las zonas altas de Canarias pueden refrescar mucho de madrugada. Conviene llevar abrigo, algo para sentarse o tumbarse, agua y una linterna con luz cálida o roja si se necesita moverse sin deslumbrar a otras personas.
También es importante respetar los espacios naturales. Nada de dejar basura, salirse de zonas permitidas, encender fuego o aparcar en lugares peligrosos. Las Perseidas se disfrutan mejor sin prisas y sin convertir los miradores en improvisados aparcamientos masivos. La recomendación más sencilla es llegar con tiempo, elegir bien el lugar, apagar luces y esperar. Las estrellas fugaces no funcionan a demanda: aparecen cuando quieren.
De dónde vienen las Perseidas
Aunque se llamen popularmente estrellas fugaces, las Perseidas no son estrellas que caen. Son pequeñas partículas de polvo y roca que la Tierra encuentra cada año al cruzar la estela dejada por el cometa 109P/Swift-Tuttle. La NASA explica que cada meteoro de esta lluvia procede de pequeños fragmentos asociados a ese cometa. Cuando esas partículas entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, se calientan y se desintegran, dejando esos trazos luminosos que vemos durante apenas unos segundos.
El nombre de Perseidas viene del punto del cielo del que parecen surgir, situado en la constelación de Perseo. El apodo de Lágrimas de San Lorenzo, en cambio, responde a la tradición popular y religiosa, por su cercanía con el 10 de agosto, festividad de San Lorenzo.
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