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María Vallet-Regí, pionera de la biomedicina española / CEDIDA

María Vallet, la científica canaria que abrió una nueva puerta contra el cáncer: tratamientos con menos efectos secundarios

La investigadora, pionera mundial en nanomedicina, recibirá un Premio Charter 100 Canarias en la tierra que la vio nacer tras una vida dedicada a la ciencia

Nació en Las Palmas de Gran Canaria y, a pesar de abandonar las Islas con apenas un año, nunca ha dejado de sentirse canaria. Con el Archipiélago en el corazón, María Vallet-Regí ha dedicado su vida a la investigación y se ha convertido en una referente internacional de la nanomedicina, un campo en el que ha abierto nuevas posibilidades para tratar enfermedades como el cáncer, la osteoporosis o determinadas infecciones.

Aunque reconoce que nunca imaginó alcanzar semejante reconocimiento... "Vamos, ni harta vino", responde entre risas al recordar sus inicios. "Me he dedicado siempre a la docencia universitaria y a la investigación dentro de la universidad pública. He trabajado, pero no me podía imaginar que iba a tener los reconocimientos que estoy teniendo". 

Ahora, a sus 80 años, recibirá un Premio Charter 100 Canarias que reconoce su trayectoria científica en la tierra que la vio nacer. 

Abrirse camino como mujer

Su trayectoria comenzó en una época en la que las mujeres tenían muchas más dificultades para acceder a la universidad. Vallet recuerda que el principal obstáculo era justo la falta de oportunidades para formarse. "Había muy pocas mujeres que accedieran a la universidad. La mayoría se quedaban en los estudios que ahora serían de bachillerato", señala. 

Sin embargo, considera que la situación ha cambiado en las disciplinas que conoce. "Hay ya más mujeres que hombres estudiando y eso se nota. Hay muchas catedráticas y rectores. Eso era impensable cuando yo estudiaba y ahora está cambiando", celebra. 

Su investigación pionera

Uno de los principales campos de investigación de Vallet ha sido el desarrollo de materiales capaces de transportar medicamentos hasta zonas concretas del organismo, una posibilidad que podría transformar el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la osteoporosis o determinadas infecciones.

La científica explica que comenzó a explorar estas aplicaciones alrededor del año 2000, cuando pasó a ser catedrática en la Facultad de Farmacia y buscó nuevas utilidades para los materiales con los que llevaba años trabajando. Para explicar su funcionamiento recurre a una comparación muy cercana a Canarias, los granos de arena de sus playas.

Nuevos tratamientos

La idea consiste en fabricar partículas de sílice muchísimo más pequeñas que un grano de arena y llenas de diminutos poros en los que introducir los medicamentos. Después, su superficie se modifica para favorecer que lleguen a los tejidos que se quieren tratar y, una vez allí, liberen su contenido mediante determinados estímulos.

El objetivo es evitar que los fármacos se distribuyan por todo el organismo, reducir las dosis necesarias y disminuir los efectos secundarios. "Usar solo lo que se necesita, la cantidad justa que se necesita para que llegue solo al sitio que hace falta y en el momento adecuado. Esa es la idea", resume. 

Poder aplicarlo al paciente

No obstante, Vallet aclara que estas investigaciones todavía no se han incorporado a la práctica clínica. Sus trabajos abrieron una línea de investigación en la que actualmente trabajan científicos de diferentes países, pero todavía quedan pasos por recorrer.

"Es una investigación básica que tiene sus frutos. Hay mucha gente que está trabajando en ella y espero que en un tiempo no excesivamente largo llegue a la cama del paciente. Pero hoy por hoy todavía no", señala. El principal desafío es superar los ensayos clínicos necesarios para comprobar su seguridad y eficacia.

"Me siento muy canariona"

Pese a haber desarrollado casi toda su vida fuera del Archipiélago, Vallet mantiene un fuerte vínculo emocional con Canarias. Sus padres le transmitieron el cariño por las Islas y asegura que nunca ha dejado de visitarlas. "siempre he venido al menos una o dos veces al año, y tengo aquí buenos amigos", cuenta. 

Y es que ese sentimiento de permanencia permanece intacto. "Siempre soy feliz aquí. Cuando la gente me pregunta, digo: 'No, yo soy canaria'. Si no se me nota el acento, no se me notará, pero soy canaria. Si no te lo crees, mira el DNI", bromea, apuntando que se siente "muy canariona" porque "soy de Las Palmas de Gran Canaria". 

 

Esa relación la ha llevado a colaborar durante años con entidades como el Instituto Tecnológico de Canarias, al que considera un referente. Y destaca el potencial científico del Archipiélago, además, con instituciones como el Instituo de Astrofísica de Canarias o la investigación desarrollada en la Universidad de La Laguna. 

Recibir un premio

Por eso, recibir el Premio Charter 100 Canarias tiene para ella un significado especial. "Ha sido una sorpresa enorme que me llamaran y me lo concedieran", confiesa. 

"Que en tu tierra te den un premio de este tipo es genial. Estoy muy emocionada, agradecida y contenta", concluye la investigadora, que regresa a Canarias para recibir un reconocimiento a una vida dedicada a la ciencia. 

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