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Sociedad

La medicina natural canaria que se coló en el Titanic: sangre de dragón para la eterna juventud

La sangre de dragón se extrae de la savia del drago canario que obtiene el color rojizo al entrar en contacto con el oxígeno

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Imagen de un frasco que contiene savia de Drago / MONTAJE AH

Las medicinas de hoy nada tienen que ver con lo que nuestros ancestros usaban para curar sus dolencias. Ahora cuando a alguien le duele la cabeza se le receta un fármaco que acaba con el malestar, pero antes bastaba con emplear té canario —una flor típica del archipiélago—. Para calmar los nervios también hay una lista interminable de pastillas y fórmulas, pero los expertos en medicina natural preferían echar mano del toronjil, una hierba muy olorosa usada como remedio terapéutico para apaciguar los nervios o aplacar cólicos digestivos. 

Entre todos esos remedios destacó uno por su singular color y aplicación: la sangre de dragón, que viajó en las bodegas del Titanic

El drago canario 

La sangre de dragón no es otra cosa que la propia savia del drago de Canarias. Es la única que adquiere un tono rojizo al ser extraída y estar en contacto con el oxígeno —de ahí su nombre popular—. Su uso era medicinal pero también se ha empleado para barnizar instrumentos de cuerda, para incienso, ungüentos y cosméticos que juran y perjuran tener la fórmula antienvejecimiento definitiva. 

En Canarias su uso estaba extendido, pero también fuera de las Islas. En las bodegas del Titanic viajaban 76 cajas de la savia, exportadas por la compañía Brown Bros. & Co., desde el Reino Unido con destino a Nueva York aquel fatídico 10 de abril de 1912, por lo que nunca llegó a su destino. 

Muchos árabes y fenicios llegaban a Canarias para hacerse con la sangre de dragón maravillados por las propiedades cicatrizantes, antiinflamatorias y hemostáticas que demostraba tener. 

Imagen de la pintura 'El Drago de Canarias' de Oscar Domínguez. / CABILDO DE TENERIFE

El drago centenario

En Tenerife se encuentra el drago más famoso, en la localidad de Icod de los Vinos. Se creía que era un arbol milenario pero estudios recientes indicaron que no pasaba de los 600 años —igualmente importante—. 

Mide unos 18 metros de altura y tiene un perímetro de 20 metros. En 1917 fue declarado monumento nacional. Este Dracaena draco es uno de los más anchos de España, con una circunferencia de 17,44 metros.