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El Papa León XIV durante la celebración del encuentro diocesano con el clero, religiosos y agentes de pastoral. EP

El mensaje de León XIV a Canarias: una Iglesia más abierta, unida y misionera

El Papa pide en la Catedral de Santa Ana una Iglesia unida, abierta y arraigada en Cristo durante su encuentro con sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral

La primera visita de un pontífice a Canarias dejó este jueves una imagen histórica en la Catedral de Santa Ana. Tras recibir la Llave de Oro de Las Palmas de Gran Canaria de manos de la alcaldesa Carolina Darias, el papa León XIV mantuvo un encuentro con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral de la Diócesis de Canarias, a quienes animó a fortalecer la fe, la unidad y el compromiso evangelizador en una sociedad marcada por profundos cambios sociales y culturales.

En un acto celebrado en el principal templo de la diócesis, el Pontífice llamó a los presentes a construir una Iglesia cimentada en Cristo y capaz de afrontar con esperanza los desafíos actuales. "Los animo a seguir adelante, fuertemente arraigados en Él, para continuar navegando con valentía en este nuevo tiempo de la historia", afirmó durante su intervención.

El encuentro comenzó con las palabras de bienvenida del obispo de Canarias, José Mazuelos, quien destacó la singularidad del archipiélago como una tierra situada entre Europa, África y América. El prelado definió a Canarias como una sociedad abierta y acogedora, acostumbrada históricamente al encuentro entre culturas.

Mazuelos también alertó de los efectos de la secularización y de las dificultades que afronta la transmisión de la fe en las nuevas generaciones. Aun así, defendió el papel de las parroquias como espacios donde se puede descubrir "la belleza de una fe viva, celebrada y compartida con alegría".

El obispo aprovechó además para exponer algunos de los principales desafíos que afrontan las islas, entre ellos la precariedad laboral, los problemas de acceso a la vivienda, la soledad de los mayores y el fenómeno migratorio que afecta a las costas canarias.

Llamamiento a la unidad

Durante su discurso, León XIV utilizó la imagen del mar, tan vinculada a la identidad canaria, para invitar a los fieles a mantener la mirada puesta en Cristo. El Papa señaló que la primera actitud necesaria para afrontar los desafíos de la vida es "abrazar la cruz de Cristo", una referencia que acompañó con reflexiones inspiradas en San Agustín y en la tradición cristiana.

El Pontífice también insistió en la necesidad de trabajar unidos dentro de la Iglesia y de construir comunidades sólidas basadas en la comunión. "Construir juntos la Iglesia cimentados en Cristo" fue uno de los mensajes centrales de su intervención ante la comunidad diocesana.

La Eucaristía como centro

Uno de los ejes principales del discurso papal fue la defensa de una profunda espiritualidad eucarística. León XIV recordó que la meta del camino cristiano es el encuentro con Cristo y que la Eucaristía constituye la fuente de unidad de la comunidad creyente.

El Santo Padre destacó que la auténtica comunión cristiana debe reflejarse también en la vida cotidiana mediante gestos concretos de solidaridad. Citando la encíclica Deus Caritas Est, subrayó que la unión con Cristo implica igualmente la unión con quienes más sufren.

Por ello, animó a los fieles canarios a seguir ofreciendo acogida, escucha, cercanía y acompañamiento a las personas más vulnerables, convirtiendo el amor recibido de Dios en una respuesta concreta a las necesidades de la sociedad.

Una Iglesia misionera

En los testimonios previos a la intervención papal, tanto el sacerdote claretiano Santiago Cerrato como la secretaria general de Pastoral, Enélida Hernández, coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una Iglesia más misionera y participativa.

Hernández defendió la transformación de las parroquias en auténticas comunidades evangelizadoras y apostó por una Iglesia "en salida", capaz de acercarse a quienes viven alejados de la fe o atraviesan situaciones de fragilidad.

León XIV respaldó esa visión y animó a la diócesis a continuar desarrollando una pastoral basada en la cercanía, la acogida y el anuncio del Evangelio, reforzando la unidad de la Iglesia en un contexto marcado por la secularización y el descenso de las vocaciones.