Estos días, las redes sociales han documentado uno de los fenómenos más bellos que se pueden ver en el mar cuando cae la noche. Al romper las olas, al tacto con las piedras o al paso de barcos sobre el Atlántico se ha podido ver un brillo azul que ha dejado una escena que muestra lo sublime que puede ser la naturaleza. Se trata de un fenómeno natural causado por organismos vivos con bioluminiscencia que no es nuevo en Canarias, pero que ha impactado a quienes lo han visto por primera vez.
“Me pareció precioso. Empezamos viendo puntitos azules de vez en cuando y después cuando se tiraba una piedra veías las ondas azules”, explica María José Gómez, quien observó el fenómeno esta semana en la costa de Candelaria. La escena, explica, fue aún más impactante cuando pudieron ver mar adentro peces voladores que, al chocar contra el agua, activaban la bioluminiscencia de los organismos en el mar y luego, a la fiesta en la costa, se sumó una manta para convertir el momento en algo “divino”.
Una luz que nace en el mar
Ella no había visto nunca este fenómeno, tampoco Ehedei Cruz, quien lo observó en la noche del martes en la playa de La Viuda, también en Candelaria, aunque justamente en la otra punta del municipio. “A mí personalmente me encantó. La sensación es como la de ver un volcán en erupción. Para mí, algo inexplicable, una sensación que solo te la da la naturaleza”, explica sobre su experiencia observando este fenómeno, que asegura que le ha provocado una “sensación indescriptible de alegría y vida”.
La presencia de bioluminiscencia en aguas de Radazul y Candelaria responde, según la investigadora Nereida Rancel, del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la Universidad de La Laguna, a un fenómeno natural. La especialista explica que la bioluminiscencia que se ha visto en las aguas canarias es una reacción química mediante la cual determinados seres vivos producen luz, lo cual se puede dar en organismos marinos (también se manifiesta en el ámbito terrestre, como en el caso de las luciérnagas, entre otros).
El organismo que ilumina el agua
En el caso del fenómeno que se está observando actualmente en la costa tinerfeña, la investigadora confirma que el fenómeno está causado concretamente por la especie Noctiluca scintillans. Se trata de un dinoflagelado marino unicelular, heterótrofo. Su bioluminiscencia constituye una respuesta mecanorreceptora: una perturbación física desencadena un potencial de acción vacuolar que acidifica los escintilones (reduciendo el pH intracelular a ~6,0), lo que activa la enzima luciferasa para oxidar la luciferina y emitir fotones a una longitud de onda de ~470 nm (luz azul). Sus proliferaciones masivas (blooms) son las responsables de mareas rojas diurnas y de los episodios de bioluminiscencia nocturna en aguas costeras.
Rancel señala que estos organismos están presentes habitualmente en las aguas, aunque no siempre se concentran en una cantidad suficiente para que el fenómeno pueda ser apreciado a simple vista. Estos organismos permanecen habitualmente en la superficie de la columna de agua y pueden producir la bioluminiscencia cuando reciben algún estímulo físico. Rancel cuenta que, ante un movimiento o un choque -por ejemplo, el paso de un pez o el contacto de una persona con el agua-, se desencadena en el interior de las células la reacción química que genera la emisión luminosa. El fenómeno puede apreciarse como una luz azul eléctrica, aunque la percepción puede variar.
Una posible función defensiva
Sobre el motivo del brillo, la investigadora habla de que existen varias hipótesis, y que una de ellas se explica por la función defensiva. Según explica, estos organismos son microscópicos y forman parte del fitoplancton, por lo que la emisión podría contribuir a hacer visible al zooplancton que se alimenta de ellos. De esta manera, la bioluminiscencia funcionaría como una especie de señal de alarma.
La clave para que el fenómeno pueda observarse desde la costa estaría en la concentración de estos organismos. Rancel apunta que las especies están presentes de forma habitual, pero que normalmente no existe suficiente biomasa para que la luz sea perceptible. Para que pueda observarse de manera evidente tiene que producirse una acumulación de células, lo que denomina un bloom.
La concentración que hace visible el fenómeno
En el caso de Radazul y Candelaria, la investigadora relaciona esa concentración con las zonas de aguas protegidas. Según su explicación, la dinámica de corrientes oceánicas alrededor del archipiélago hace que la acumulación masiva de estos organismos sea menos frecuente.
Rancel señala, además, que, aunque el fenómeno desaparezca, esta microalga seguirá presente en las aguas canarias. Por eso, la investigadora diferencia entre la presencia permanente de Noctiluca y la concentración puntual que permite que la bioluminiscencia resulte visible para las personas. La investigadora destaca que existen referencias históricas de la observación de este tipo de fenómenos en el entorno de las islas, como el propio Humboldt, y que volveremos a disfrutar cuando las condiciones sean favorables.
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