Imagen de una persona haciendo cálculos para el alquiler / CANVA
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Muchos inquilinos en Canarias no saben esto: estas son las reparaciones que debe pagar tu casero

La Ley de Arrendamientos Urbanos aclara qué reparaciones debe asumir el propietario y cuáles corresponden al inquilino en una vivienda de alquiler

Humedades en las paredes, grifos que dejan de funcionar o calentadores averiados son algunos de los problemas más habituales en viviendas de alquiler. En Canarias, miles de inquilinos se enfrentan cada año a este tipo de incidencias, que a menudo generan conflictos con los propietarios sobre quién debe asumir el coste de la reparación.

Estas situaciones pueden derivar en desacuerdos, especialmente cuando algunos arrendadores intentan trasladar al inquilino gastos que, según la legislación vigente, no le corresponden. En este contexto, la normativa española establece con claridad cuáles son las obligaciones de cada parte durante la vigencia del contrato de alquiler.

Qué dice la ley

La regulación principal que rige estos casos es la Ley de Arrendamientos Urbanos, que fija las responsabilidades tanto del propietario como del arrendatario en materia de mantenimiento de la vivienda.

Según esta normativa, el propietario está obligado a mantener el inmueble en condiciones adecuadas para ser habitado durante todo el tiempo que dure el contrato de arrendamiento. Esto implica hacerse cargo de las reparaciones necesarias cuando afectan a elementos estructurales o a instalaciones básicas del inmueble.

Averías que debe asumir el propietario

Entre las reparaciones que normalmente corresponden al casero se encuentran aquellas relacionadas con el correcto funcionamiento de la vivienda. Por ejemplo, problemas en instalaciones de agua, electricidad o sistemas como el calentador cuando la avería no se debe a un mal uso.

La ley también establece que estas reparaciones no pueden utilizarse como argumento para incrementar el precio del alquiler. Es decir, el propietario debe asumir el coste de estos arreglos sin repercutirlo al inquilino mediante una subida de la renta.

Cuánto tiempo tiene el casero

Uno de los aspectos que suele generar dudas entre los arrendatarios es el plazo en el que deben realizarse las reparaciones. La legislación no fija un número concreto de días para solucionar una avería.

Sin embargo, sí señala que el propietario debe actuar en un tiempo razonable desde el momento en que es informado del problema. En otras palabras, la reparación debe llevarse a cabo lo antes posible dentro de un plazo lógico.

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La importancia de avisar por escrito

Ante cualquier incidencia en la vivienda, los especialistas recomiendan que el inquilino comunique el problema por un medio que permita dejar constancia del aviso. Un mensaje de WhatsApp, un correo electrónico o cualquier sistema que registre la comunicación puede servir como prueba en caso de conflicto.

Este tipo de documentación puede resultar fundamental si posteriormente se produce una disputa sobre la responsabilidad de la reparación o si el propietario se niega a asumir el coste de la avería.

Qué hacer si el propietario se niega a pagar

En situaciones en las que el casero rechaza hacerse cargo de una reparación que legalmente le corresponde, la única vía para obligarle a cumplir con su obligación es recurrir a los tribunales.

Antes de llegar a ese punto, los expertos aconsejan intentar una solución negociada entre ambas partes. Si el diálogo no prospera, es importante reunir pruebas tanto del desperfecto como de la comunicación previa al propietario.

Cuándo el inquilino sí debe pagar la reparación

Aunque la normativa protege a los arrendatarios en muchos casos, también contempla situaciones en las que el propietario no tiene obligación de asumir el coste del arreglo. Esto ocurre cuando el desperfecto se produce por culpa o negligencia del inquilino. En estos casos, la responsabilidad económica recae directamente sobre el arrendatario.

La ley contempla varios supuestos en los que el inquilino debe hacerse cargo de la reparación. Entre ellos se encuentran los daños provocados por un uso incorrecto de las instalaciones de la vivienda.

También se incluyen los deterioros derivados de negligencias o las modificaciones realizadas en el inmueble sin autorización previa del propietario. Cuando ocurre alguno de estos casos, el arrendador no está obligado a reparar el daño ni a asumir el coste.

La cláusula en los contratos 

Con el objetivo de reducir disputas relacionadas con las averías, algunos contratos de alquiler incluyen una cláusula específica sobre el reparto de los gastos de reparación. Este tipo de cláusulas establece normalmente un límite económico. Las reparaciones cuyo coste esté por debajo de esa cantidad las paga el inquilino, mientras que las que superan ese importe deben ser asumidas por el propietario.

La cifra concreta puede variar en función de lo que acuerden ambas partes al firmar el contrato. Por ello, antes de alquilar una vivienda en Canarias, los expertos aconsejan revisar con detenimiento todas las condiciones del contrato para evitar problemas futuros relacionados con el mantenimiento del inmueble.