Una persona en silla de ruedas pasea por La Laguna / EFE
Una persona en silla de ruedas pasea por La Laguna / EFE

La Canarias que envejece: los municipios donde más de uno de cada cuatro vecinos ya supera los 65 años

El peso de los mayores ha pasado del 11,6% al 18,2% de la población canaria desde el año 2000, pero en municipios rurales de Gran Canaria y La Palma se acerca o supera el 30%

luna moya

A comienzos de siglo, aproximadamente uno de cada nueve residentes de Canarias tenía 65 años o más. Veinticinco años después, la proporción se acerca a uno de cada cinco.

El porcentaje de mayores ha pasado del 11,6% de la población en 2000 al 18,2% en 2025, según el Observatorio Canario de la Salud. El envejecimiento se produce en todo el Archipiélago, pero avanza especialmente en El Hierro, La Gomera y La Palma.

La media, además, esconde diferencias municipales enormes.

Tejeda supera el 30%

La Estrategia Canaria de Reto Demográfico ofrece uno de los ejemplos más extremos en Gran Canaria.

Mientras la población mayor de 65 años representa alrededor del 17%-18% en el conjunto insular según las distintas referencias temporales, en Tejeda alcanza el 31,3% y en Artenara el 27,6%.

En Tejeda, por tanto, prácticamente uno de cada tres vecinos pertenece ya al grupo de 65 años o más.

La diferencia con otros municipios de la misma isla es notable. Santa Lucía de Tirajana, Agüimes, Ingenio y Valsequillo se sitúan por debajo del 15% en la fotografía incluida en la estrategia regional.

Los mayores niveles de envejecimiento suelen concentrarse en municipios rurales y territorios que durante décadas han perdido población joven hacia las capitales, zonas metropolitanas o núcleos con mayor actividad económica.

El norte de La Palma

La Palma ofrece otro mapa especialmente claro.

En 2025, el 21,9% de la población palmera tenía 65 años o más, casi cuatro puntos por encima del promedio de Canarias. Dos décadas antes representaba el 17,7%.

En San Andrés y Sauces, el porcentaje alcanza el 29%. Le siguen Garafía, con un 27,7%; Tijarafe, con un 26,9%; y Barlovento, con un 26,5%.

Son municipios en los que más de uno de cada cuatro habitantes ha superado los 65 años.

Al otro lado de la isla, Los Llanos de Aridane registra un 19,1% y Breña Baja un 18,3%, cifras mucho más próximas a la media regional.

El Hierro, la isla más envejecida

Si el análisis se hace por islas, El Hierro destaca especialmente.

El Gobierno de Canarias señalaba en 2025 que, de sus 11.806 habitantes, más de 3.000 tenían 65 años o más, lo que sitúa el peso de este grupo entre el 25% y el 26%.

En términos sencillos: uno de cada cuatro herreños es mayor de 65 años.

En Tenerife y Gran Canaria, en cambio, la proporción se situaba en el 18,6% en 2025, mientras Fuerteventura y Lanzarote mantienen estructuras considerablemente más jóvenes.

Lo que cambia cuando envejece un municipio

El envejecimiento no significa solamente que aumente el número de jubilados.

Modifica las necesidades del territorio. Crece la demanda potencial de atención primaria, dependencia, ayuda domiciliaria, transporte accesible y servicios contra la soledad, mientras disminuye el tamaño de las generaciones que llegan por debajo.

Los propios Presupuestos de Canarias de 2026 reconocen que las personas mayores de 65 años representan ya alrededor del 18% de la población y vinculan esa evolución a la necesidad de reforzar políticas de envejecimiento activo, inclusión y prevención de la soledad.

Además, cuando el envejecimiento coincide con despoblación puede producirse un círculo difícil de romper.

Menos niños reducen la matrícula de los colegios. Menos población activa limita determinados negocios y servicios. Y la pérdida de estos recursos hace que vivir en el municipio resulte menos atractivo para nuevas familias.

Dos velocidades

Canarias envejece, pero no envejece a la misma velocidad.

Los territorios orientales y algunas zonas turísticas siguen recibiendo población más joven procedente de otros lugares. Al mismo tiempo, buena parte de las Islas Verdes y algunos municipios de medianías y cumbres concentran cada vez más población mayor.

El resultado es otro de los grandes desequilibrios territoriales del Archipiélago.

Mientras en algunas localidades el reto es conseguir colegios, viviendas e infraestructuras para una población que crece, en otras la pregunta empieza a ser distinta: quién sostendrá los servicios y cuidará un territorio en el que uno de cada cuatro —o incluso uno de cada tres— vecinos ya tiene más de 65 años.

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