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Imagen de una operación de la vigilancia aduanera en Canarias / CEDIDA

Los narcos, cada vez más agresivos: los vigilantes aduaneros exigen mejores armas y barcos para hacerles frente en Canarias

El sindicato CSIF reclama más medios, armas y personal para que Vigilancia Aduanera pueda hacer frente al aumento de la violencia de los narcotraficantes en España

Los traficantes de droga llegan a las costas españolas cada vez más agresivos y el Servicio de Vigilancia Aduanera de Canarias necesita mejores medios para hacerles frente. Así lo asegura Alexandre González, representante sindical de CSIF. Sus palabras llegan unos días después de que un patrullero y una narcolancha protagonizaran un tiroteo en Cádiz (Andalucía).

No es el único incidente similar que ha vivido España en los últimos meses: el pasado mes de mayo murieron dos guardias civiles en Huelva durante una persecución. Además, González recuerda que hace tres años falleció un compañero de operaciones especiales al volcar la lancha en un abordaje a 600 millas de las Islas. Un escenario en el que piden más protección.

Ruta del hachís

El principal problema está en que Canarias se encuentra en medio de la ruta del hachís y la conocida como autopista 10, el trayecto más corto entre Sudamérica y África —que implica también a zonas como el Golfo de Guinea, Cabo Verde, Madeira o Azores—. A pesar de todo, el representante sindical subraya que no cuentan con los barcos y armas adecuadas.

Cuenta que los medios de vigilancia aduanera en Canarias “siempre son pocos” y que el barco de mayores dimensiones —el Cóndor— será trasladado a la Península y a las Islas llegará el Torgo II. Pero la cosa no queda ahí porque, indica, el Archipiélago debería contar con un buque de operaciones especiales fijo al tener capacidad para más medios humanos.

Imagen de una operación de la vigilancia aduanera en Canarias / CEDIDA

Buques especiales

“Llevas a un enfermero por lo que pueda pasar y es un barco más grande, tiene capacidad para 1.000 millas y puede almacenar combustible para estar un mes y medio sin recalar en puerto”, resalta. “En la actualidad contamos con dos [en toda España], el Petrel y el Fulmar”, dice también. Por el momento, solo cuentan con buques costeros que son más limitados.

Uno de los mayores inconvenientes que atraviesan es que el patrullero Sacre, una lancha de 2007 que tienen en la provincia de Las Palmas, se encuentra varada junto al muelle pesquero y enfrenta “serias reformas” al estar en mal estado. Ahora bien, incide en que la próxima semana saldrá a flote con la esperanza de que pronto pueda estar operativa de nuevo.

Operaciones marítimas

Se trata de un patrullero que alcanza velocidad punta, pero al contar con menos medios humanos se ve sobre todo en operaciones más cercanas a la costa. En el caso del Cóndor, es un barco con mayor eslora y salen hasta las 200 millas con cobertura de helicóptero si la situación se complica durante la operación para incautar la droga.

Narra que los problemas con las embarcaciones en el Archipiélago comenzaron allá por el año 2024 y desde entonces solo han incautado —apunta González— 25 kg en un velero al que se le había prendido fuego. En cambio, durante 2019 y 2023 “solo Vigilancia Aduanera incautó 12 toneladas de cocaína y más de 100 de hachís”.

Imagen de una operación de la vigilancia aduanera en Canarias / CEDIDA

Armas insuficientes

También lamenta que no tienen armas adecuadas para un enfrentamiento. Sostiene que necesitan un calibre intermedio —es decir, un fusil de asalto— porque los narcos llegan con AK-47 —conocidos como Kalashnikovs—. Los vigilantes aduaneros disponen de 9 mm —con lo que se quedan cortos—, de pistolas HK USP Compact y de subfusiles HK MP5.

Asimismo, González sostiene que cuentan con el calibre 50 y el 7,62. Pero son armas pesadas que requieren de un punto de apoyo y les impide dar una respuesta rápida en alta mar. Por otro lado, resalta que están luchando junto con la Policía Nacional y la Guardia Civil para que los nombren como profesión de riesgo.

Falta de personal

Aunque el problema no es solo material. En el caso de Tenerife, padece falta de personal. En cualquier caso, el representante sindical explica que la situación es compleja porque se están incrementando las agresiones y la violencia está aumentando. “Antes, lo que era tirar la carga y simplemente intentar escapar, ahora se convierte en que van a enfrentarte”, dice.

“Ya sea con armas de fuego, embestirte, a prenderle fuego a la embarcación y, evidentemente, eso ya es un riesgo mucho más superior a que te intente simplemente tirar la carga e intentar escapar”, sentencia.

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