La mitología griega ha vuelto a conquistar las salas de cine más de dos milenios después de que comenzaran a transmitirse las historias de héroes, dioses y criaturas extraordinarias que marcaron la cultura occidental. El responsable es esta vez Christopher Nolan, cuya adaptación de La Odisea, protagonizada por Matt Damon en el papel de Odiseo, ha irrumpido con fuerza en la cartelera mundial.
La película, estrenada internacionalmente a mediados de julio, recaudó 264,1 millones de dólares durante su primer fin de semana en los cines de todo el mundo, según los datos comunicados por Universal Pictures. La producción adapta el célebre poema atribuido a Homero y recupera el peligroso viaje de regreso del héroe griego a su hogar después de la guerra de Troya.
Canarias en la mitología
Pero el renovado interés por la mitología griega también permite mirar mucho más cerca. Canarias no aparece en el recorrido que Homero atribuyó a Odiseo y no existe ninguna base histórica para situar en las Islas alguno de los episodios narrados en La Odisea. Sin embargo, el Archipiélago sí ha estado vinculado durante siglos a otros importantes escenarios del imaginario mitológico de la Antigüedad.
Campos Elíseos, Islas de los Bienaventurados, Islas Afortunadas, el Jardín de las Hespérides o incluso la Atlántida son algunos de los lugares legendarios que diferentes tradiciones terminaron relacionando con Canarias. Una conexión nacida, en buena medida, de la posición que ocupaban las Islas en la geografía imaginada por las civilizaciones del Mediterráneo: un territorio situado hacia el lejano Occidente, allí donde terminaba el mundo conocido y comenzaba lo desconocido.
El paraíso estaba al oeste
Uno de los vínculos más importantes entre Canarias y el mundo clásico se encuentra en las llamadas Islas de los Bienaventurados. En la tradición griega representaban un espacio paradisíaco situado en los confines de la Tierra, un lugar privilegiado relacionado con determinados héroes y personajes favorecidos por los dioses.
Los Campos Elíseos respondían a una idea similar. Ambos conceptos fueron evolucionando a lo largo de los siglos y desplazándose geográficamente conforme los pueblos mediterráneos ampliaban su conocimiento del mundo. Con el avance de las navegaciones hacia Occidente, aquellas tierras míticas terminaron situándose cada vez más lejos, hasta acabar vinculadas con las islas del océano Atlántico y, particularmente, con Canarias. De este imaginario surgió precisamente una de las denominaciones históricas más conocidas del Archipiélago: las Islas Afortunadas. La asociación entre Canarias y estas tierras paradisíacas del extremo occidental terminó consolidándose en la tradición clásica y posterior hasta convertirse en una expresión que todavía hoy se utiliza para referirse a las Islas.
La conexión resulta especialmente llamativa en pleno regreso de La Odisea a la cultura popular. El poema de Homero presenta un Mediterráneo repleto de territorios desconocidos y escenarios fantásticos, mientras que otros relatos de la Antigüedad miraban hacia el extremo occidental para situar allí sus propios paraísos y lugares legendarios. Canarias acabaría entrando precisamente en ese segundo imaginario.
El misterioso Jardín de las Hespérides
Otro de los grandes mitos relacionados tradicionalmente con Canarias es el Jardín de las Hespérides. Según la mitología griega, en este lugar crecían unas valiosas manzanas de oro que estaban custodiadas por las Hespérides y protegidas por el dragón Ladón. El jardín aparece además estrechamente relacionado con uno de los grandes héroes de la mitología clásica: Heracles, más conocido por su nombre romano, Hércules. Uno de sus famosos trabajos consistía precisamente en conseguir las manzanas de oro del jardín.
La ubicación exacta de este escenario mitológico nunca estuvo clara. Como sucedió con otros lugares legendarios, las diferentes tradiciones fueron situándolo en el extremo occidental del mundo conocido. Las fuentes y estudios sobre la tradición clásica de Canarias recogen la vinculación posterior de las Hespérides y las Islas Afortunadas con el océano situado al oeste de África.
No significa, sin embargo, que pueda afirmarse que los antiguos griegos imaginaran específicamente el Jardín de las Hespérides en las actuales Islas Canarias. La relación debe entenderse como parte de una tradición cultural y geográfica construida durante siglos alrededor de unas tierras atlánticas que, para quienes vivían en el Mediterráneo, se encontraban en los límites de lo conocido.
Canarias y la eterna leyenda de la Atlántida
Entre todas las historias relacionadas con las Islas hay una que probablemente continúa despertando más curiosidad que cualquier otra: la Atlántida. El relato procede de Platón, que describió una poderosa civilización insular situada más allá de las Columnas de Hércules y que acabó desapareciendo bajo las aguas. La ubicación dada por el filósofo favoreció durante siglos la aparición de todo tipo de hipótesis sobre el lugar en el que podría haber estado aquella misteriosa isla.
Canarias no escapó a estas especulaciones. Su situación en el océano Atlántico llevó a diferentes autores y teorías a intentar relacionar el Archipiélago con los supuestos restos de aquella civilización desaparecida. La Atlántida figura, de hecho, entre los grandes mitos que tradicionalmente se han estudiado en relación con Canarias y el mundo clásico. Sin embargo, esta asociación pertenece al terreno de la leyenda y de las interpretaciones posteriores del relato platónico. No existen pruebas históricas o arqueológicas que permitan identificar Canarias como los restos de la Atlántida.
Canarias en los límites del mundo
La relación entre Canarias y estos mitos tiene un elemento común. Para las sociedades antiguas del Mediterráneo, el Occidente representaba durante mucho tiempo la frontera entre aquello que se conocía y aquello que todavía permanecía envuelto en el misterio. A medida que las navegaciones ampliaban el horizonte geográfico, los lugares mitológicos también parecían desplazarse. Los paraísos imaginados, los jardines extraordinarios y las islas habitadas por seres fantásticos tenían que permanecer siempre un poco más allá de las fronteras conocidas.
Canarias, situada frente a las costas africanas y en pleno Atlántico, terminó convirtiéndose así en un escenario perfecto para alimentar esas identificaciones. La propia documentación educativa del Gobierno de Canarias sobre la presencia del Archipiélago en el mundo clásico recoge entre los mitos asociados a las Islas los Campos Elíseos, las Islas de los Bienaventurados, las Islas Afortunadas, el Jardín de las Hespérides y la Atlántida.
Más de dos mil años después, Christopher Nolan ha conseguido que millones de espectadores vuelvan a interesarse por aquel universo mitológico. La Odisea no lleva a su protagonista hasta Canarias, pero el éxito de la película sirve para recordar que las Islas también encontraron su propio lugar dentro del enorme mapa de leyendas que el mundo antiguo construyó alrededor del mar y de los territorios desconocidos.
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