El papa León XIV aterrizó a primera hora de este viernes en Tenerife procedente de Gran Canaria y se desplazó hasta el centro de acogida de Las Raíces, donde conoció de primera mano la realidad de un recurso que atiende actualmente a unas 700 personas migrantes. Allí hizo un llamamiento a convertir la migración en una oportunidad de encuentro.
El Pontífice fue recibido entre aplausos en un encuentro marcado por los testimonios de dos personas migrantes de origen nigeriano y por los mensajes de acogida y dignidad. El obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, agradeció su visita a quienes “vivieron el drama del hambre y la pobreza”, mientras que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, subrayó que “Canarias acoge” y que la realidad que sufren estas personas sigue estando muy presente.
"No nos vamos por gusto"
Durante el acto, el director del centro destacó que en Las Raíces trabajan alrededor de 600 personas y agradeció la presencia del Papa por el mensaje de cercanía que representa. Desde el centro trasladaron al Pontífice que quienes llegan a Canarias son personas que buscan una vida mejor.
Uno de los migrantes que intervino relató que el camino “muchas veces es difícil”, marcado por el miedo y la tristeza, aunque aseguró que mantienen la fuerza para seguir adelante. “Queremos vivir con dignidad”, expresó, antes de agradecer al Papa que mire a las personas migrantes “con respeto y cariño”.
"Canarias fue el primer lugar de esperanza"
También tomó la palabra una mujer migrante, que agradeció la visita y afirmó que Canarias fue “el primer lugar de esperanza” tras un largo camino de sufrimiento. Recordó que muchas personas parten de sus países por la pobreza, la violencia, la persecución o la falta de oportunidades, y recalcó que “nadie abandona su tierra por voluntad propia”.
Además, pidió que las fronteras no se conviertan en “muros de indiferencia” y que los migrantes no sean vistos como números, documentos o problemas. “Pedimos humanidad, no privilegios”, señaló.
Guiño al papa Francisco
Por su parte, León XIV se dirigió a los migrantes en francés y agradeció las palabras de la ministra y del director del centro. El Papa destacó el valor de los testimonios y de la riqueza cultural que las personas migrantes traen a las Islas, como una oportunidad de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos.
También agradeció la colaboración del Gobierno y de todas las personas implicadas en la acogida, una labor que, dijo, “devuelve la esperanza”. Durante su intervención, tuvo además un recuerdo para el papa Francisco, al señalar que le había apenado no poder realizar esta visita.
