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Sociedad

Por qué conocemos mucho mejor los mares de Canarias que hace cuatro años

El proyecto CanBio ha hecho un trabajo para intentar avanzar en el conocimiento científico sobre los efectos que el cambio climático tiene en las especies críticamente amenazadas

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Momento previo a la introducción de una de las boyas del proyecto BuoyPam en el océano. / CanBio

CanBio comenzó hace casi cuatro años con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre la evolución de la biodiversidad de los mares de Canarias. Esta iniciativa, que inició su andadura en el 2019 con un presupuesto de más de dos millones de euros, tenía como meta primordial convertirse en una fuente de datos para los modelos de cambio climático de la región macaronésica (Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira y las islas Salvajes) y proteger las especies marinas de toda la región en el contexto de un inminente cambio global.

“El proyecto CanBio ha intentado avanzar en el conocimiento científico sobre los efectos que el cambio climático tiene en las especies críticamente amenazadas. Desde ambas universidades públicas canarias se han realizado trabajos sobre la acidificación oceánica, el incremento de temperatura y también el ruido submarino y cómo esto ha afectado a los modelos de especies críticamente amenazadas en el mar: angelotes, mantelinas y tortugas marinas”, ha expuesto Javier Almunia, coordinador del proyecto científico y director de Loro Parque Fundación.

Imagen de una de las boyas del proyecto BuoyPam. /CanBio

Cinco subproyectos 

CanBio ha estado compuesto de otros cinco subproyectos: BuoyPam, BiaCu, BioMar, Canoa y MacPam. BuoyPam es un sistema de monitorización acústica pasiva, basado en boyas, para obtener secuencias temporales de niveles de sonido ambiente y evaluarlas para crear un mapa de “ruido marino”. BiaCu, por otro lado, basó su trabajo en la monitorización en vehículos autónomos para proporcionar datos sobre especies críticamente amenazadas y evaluar la efectividad de la red Natura 2000. 

BioMar detecta, identifica y mejora la información sobre las poblaciones de las dos especies más amenazadas de Canarias: el angelote y la mantelina. Canoa es un estudio del proceso de acidificación oceánica en las aguas del archipiélago creando una red regional de investigación. MacPam, finalmente, es un sistema de monitorización acústica pasiva a través de la integración de gliders, planeadores submarinos para proporcionar mapas de ruido, ambiente acústico y presencia de cetáceos en ámbitos de la Macaronesia. 

“El proyecto estaba previsto, inicialmente, para cuatro años. Pero el Gobierno de Canarias y Loro Parque han llegado a un acuerdo para invertir 500.000 euros durante el año 2023 y continuar con estas investigaciones, reforzando los conocimientos que hemos obtenido en esta red”, celebra Almunia. 

Logros 

Dentro del proyecto se han marcado más de 100 mantelinas y otros tantos angelotes en Canarias. “Gracias a esto se ha podido evidenciar que las mantelinas utilizan las mismas zonas de forma reiterada y se quedan más cerca de la costa de lo que se pensaba”. Además, se ha conseguido establecer una red oceánica de observación de CO2 que ha permitido realizar el primer mapa mensual con el que se ha podido caracterizar el papel de las aguas de Canarias en la absorción y re-emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. 

También se han logrado avances tecnológicos en vehículos de navegación autónoma que servirán para ampliar la cobertura de los programas de marcaje acústico de especies marinas. Asimismo, se han llevado en Canarias la primeras exploraciones con planeadores submarinos detectando la presencia de zifios de Cuvier o de Blainville en lugares en los que no habían sido previamente descritos. 

“Es necesario tener un conocimiento mucho más preciso de cuáles van a ser los cambios y cómo están afectando a los ecosistemas costeros, como están cambiando las comunidades que antes eran dominadas fundamentalmente por algas y ahora están apareciendo organismos más tropicales que son corales tapizantes y cómo eso puede afectar, en definitiva, a las pesquerías y otros aspectos más económicos vinculados con el archipiélago”. 

Momento del marcaje de los angelotes. / CanBio

Cambios en los ambientes costeros

“Se ha constatado que la tropicalización está afectando a estos ambientes costeros, está habiendo un cambio en las comunidades y se está viendo que en la parte básica de la cadena trófica los organismos tienen que estar cambiando su estrategia alimenticia porque ahora tienen otras cosas de las que alimentarse”, explica Almunia. 

Para poder saber cómo va a afectar de manera global y económica, “hay que continuar obteniendo más información”. Con la tropicalización de las aguas van a aparecer especies nuevas que viven en zonas mucho más cálidas “y van a ir desapareciendo o reduciéndose la cantidad de especies que eran más meridionales y acostumbradas a aguas más templadas”. CanBio solo se encuentra en la fase preliminar en la que se ha evaluado la primera capa del ecosistema “donde están los productores primarios y hay que seguir y continuar el trabajo para saber cómo se va trasladando a toda la cadena alimenticia hasta el resto de los animales”, concluye Almunia.