Entre plataneras, casas tradicionales y playas de arena negra volcánica, hay un rincón de Canarias que consiguió enamorar a una de las mayores estrellas de Hollywood. No fue Miami, ni Lago Como, ni una isla privada del Caribe. El lugar donde George Clooney encontró refugio durante uno de sus rodajes más importantes estaba en La Palma y tiene apenas unos 4.500 habitantes.
El actor estadounidense eligió el municipio de Tazacorte, en el oeste de la isla, como base durante la grabación de la película de Netflix Good Morning, Midnight. Allí se alojó en uno de los hoteles más exclusivos y singulares del archipiélago: la Hacienda de Abajo, considerada además el primer hotel emblemático de Canarias.
La estancia del intérprete convirtió a este pequeño municipio palmero en uno de los destinos más comentados dentro del llamado turismo cinematográfico de lujo.
Un oasis histórico
La Hacienda de Abajo no es un hotel cualquiera. El complejo nace de la restauración de una antigua hacienda azucarera del siglo XVII situada en pleno corazón del Valle de Aridane.
La propiedad, cuyos orígenes se remontan incluso a finales del siglo XV, prosperó durante siglos gracias al cultivo de la caña de azúcar, uno de los motores económicos históricos de La Palma.
Hoy, ese pasado se mezcla con jardines tropicales, patios coloniales y una de las colecciones artísticas privadas más importantes de Canarias. El establecimiento alberga más de 1.300 piezas de arte, incluyendo tapices flamencos, mobiliario histórico y relojes antiguos.
Ese ambiente exclusivo y reservado fue precisamente uno de los motivos que llevaron a George Clooney a instalarse allí durante el rodaje.
Privacidad absoluta
Según trascendió durante su estancia en la isla, el actor se alojó en una de las suites más exclusivas del hotel, con precios cercanos a los 1.000 euros por noche.
La producción llegó incluso a reforzar algunas zonas visibles del recinto para proteger la privacidad del actor y de su familia. El objetivo era garantizar un entorno tranquilo lejos de focos y curiosos mientras se desarrollaba el rodaje en distintos puntos de La Palma.
Durante aquellos meses, Clooney utilizaba el puerto de Tazacorte como punto de salida hacia otras localizaciones de la isla. Desde allí se desplazaba incluso en helicóptero hacia escenarios de grabación como el Roque de los Muchachos, el Faro de Fuencaliente o los bosques de Los Tilos.
Un pueblo con historia
Más allá del impacto cinematográfico, Tazacorte es uno de los municipios con más personalidad histórica de La Palma.
Situado junto al mar y rodeado de plataneras, el pueblo mantiene una fuerte tradición marinera y portuaria. Sus playas de arena volcánica negra y su clima, considerado uno de los más cálidos de Europa, han convertido además al municipio en uno de los destinos turísticos más atractivos de la isla.
La historia del lugar está profundamente ligada al azúcar, la pesca y posteriormente al cultivo del plátano, que terminó marcando buena parte del desarrollo económico de la comarca durante el siglo XX.
Incluso protagonizó uno de los episodios más curiosos de la historia de Canarias: en 1925, Tazacorte llegó a declararse independiente de España durante tres días antes de su posterior rendición.
La Palma de Hollywood
La estancia de George Clooney terminó colocando a La Palma dentro del mapa internacional de grandes rodajes y reforzando el atractivo de Canarias como escenario cinematográfico.
El actor no solo rodó en la isla, sino que también disfrutó de excursiones familiares, salidas para avistar delfines y de la gastronomía local del restaurante del hotel, donde productos como el plátano palmero protagonizan parte de la carta.
Años después, el eco de aquella visita sigue muy presente en Tazacorte, el pequeño rincón canario donde una estrella de Hollywood encontró su particular refugio frente al Atlántico.
