En el norte de Gran Canaria, aún sobreviven enclaves que conservan esa esencia auténtica que muchos buscan cuando quieren desconectar del ruido y de las multitudes.
Uno de esos lugares ha llamado la atención por un motivo muy concreto: la actriz Kira Miró lo ha elegido como su refugio personal en la isla, compartiéndolo con sus seguidores como uno de sus rincones favoritos para descansar y disfrutar lejos de la masificación.
Un rincón elegido por Kira Miró
La actriz canaria, que acaba de presentar la cuarta temporada de la serie Machos Alfa en Netflix, ha mostrado en varias ocasiones en sus redes sociales imágenes de sus vacaciones en el norte de Gran Canaria. En ellas aparece disfrutando de un pequeño pueblo costero que, en sus propias palabras, no es un lugar cualquiera.
Se trata de Sardina del Norte, un enclave marinero donde el mar y la tranquilidad se funden para crear una experiencia distinta a la de los destinos más masificados de la isla. Para Miró, es uno de los rincones más mágicos de Gran Canaria, ideal para desconectar y reconectar con sus raíces.
Un puerto con historia
Sardina del Norte pertenece al municipio de Gáldar, una de las localidades con mayor peso histórico de la isla. Su pequeño puerto, hoy tranquilo y recogido, fue durante siglos un punto clave para el intercambio de productos agrícolas y para la economía local.
Durante la conquista de Gran Canaria, su ubicación estratégica frente a Gáldar, entonces sede de los guanartemes, convirtió a Sardina en un enclave de gran interés para los conquistadores. Más tarde, en el siglo XIX, el puerto volvió a cobrar relevancia con la llegada de la industria azucarera, canalizando parte del comercio de este producto.
Hoy, ese mismo muelle conserva un encanto sereno, rodeado de acantilados y alejado del bullicio, convertido en una joya escondida que mantiene viva la memoria marinera del norte grancanario.
Playas y paisajes salvajes
Uno de los grandes atractivos de Sardina del Norte es su playa, un arenal recogido y de aguas claras rodeado de formaciones volcánicas. Es un espacio pensado para la calma, donde tanto vecinos como visitantes disfrutan de un baño tranquilo o simplemente de contemplar el horizonte.
La zona es especialmente apreciada por los amantes del buceo deportivo, gracias a la riqueza de su fondo marino. Pulpos, caballitos de mar, angelotes y langostas canarias habitan en estas aguas, convirtiendo la costa en uno de los puntos más valorados del norte de la isla para la inmersión.
Además, el entorno cuenta con charcos naturales y pequeñas calas de callaos, que aparecen con la bajamar y ofrecen pozas de agua salada perfectas para un chapuzón lejos de las playas masificadas.
El faro como símbolo
El Faro de Sardina del Norte es otro de los iconos indiscutibles del lugar. Su inconfundible silueta blanca y roja se alza sobre el último filo de la costa norte de la isla, guiando durante décadas la navegación marítima entre La Aldea y La Isleta.
Hoy, el faro es uno de los puntos más fotografiados de Gran Canaria, especialmente al atardecer, cuando el sol cae sobre el océano y tiñe el paisaje de tonos dorados. Un paseo hasta este enclave resume a la perfección el carácter de Sardina: sobrio, imponente y profundamente ligado al mar.
Vida local y gastronomía
A pesar de su pequeño tamaño, Sardina del Norte mantiene una vida cotidiana acogedora y cercana. Bares y restaurantes del entorno ofrecen cocina tradicional canaria, con protagonismo del pescado fresco y los productos locales.
Su cercanía al casco urbano de Gáldar y a otros pueblos del norte permite disfrutar de servicios completos sin renunciar a la calma. Esta combinación ha convertido al enclave en un destino muy valorado por quienes buscan autenticidad, especialmente durante fechas como la Semana Santa, cuando la tranquilidad se impone al turismo de masas.
Entre costa y cumbre
El entorno de Sardina del Norte no se limita al mar. El municipio de Gáldar se extiende desde la costa hasta las cumbres, alcanzando espacios naturales de gran valor como el Monumento Natural del Montañón Negro, uno de los volcanes más recientes de Gran Canaria.
En su territorio se encuentran también miradores, áreas recreativas y enclaves de alto valor arqueológico como Risco Caído, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, que refuerzan el atractivo cultural y natural de la zona.
Un refugio lejos del turismo masivo
Sardina del Norte no busca ser un destino de grandes hoteles ni de multitudes. Su encanto reside precisamente en lo contrario: en la calma, en la historia que se respira en su puerto y en la sensación de estar en un lugar que sigue siendo fiel a sí mismo.
No es casualidad que Kira Miró lo haya elegido como su refugio personal en Canarias. Este pequeño pueblo pesquero representa una forma de vivir la isla más pausada, auténtica y profundamente conectada con el mar, lejos del turismo masivo y cerca de la esencia canaria.
