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Imagen de archivo de los trabajos en al yacimiento arqueológico romano del islote de Lobos, en Fuerteventura. / CARLOS DE SÁA - EFE

Los romanos fabricaban un tinte de lujo en Lobos: una nueva excavación busca más pistas

La campaña del 25 de octubre al 10 de noviembre estudiará un posible espacio de procesamiento y un horno de cal en el entorno del taller romano de La Calera

Hace unos 2.000 años, el islote de Lobos participaba en la producción de un artículo de lujo del mundo romano: la púrpura. El tinte, obtenido de moluscos marinos y asociado a las vestimentas de las élites, explica la presencia de trabajadores especializados en este pequeño territorio frente a Fuerteventura.

Una nueva campaña estudiará Lobos 5, al noroeste del taller conocido de Lobos 1, junto a la playa de La Calera. Los trabajos se desarrollarán del 25 de octubre al 10 de noviembre de 2026.

La pista de cal

Los arqueólogos investigarán un posible espacio de procesamiento y un horno de cal deteriorado y parcialmente derrumbado. El trabajo deberá precisar su contexto y su relación con la actividad del taller.

El punto de partida de los trabajos actuales se remonta a la primavera de 2012. Según explica la conservadora Mercedes del Arco Aguilar en una publicación de Museos de Tenerife, aparecieron de forma fortuita fragmentos de cerámica fabricada a torno junto a una concentración de conchas en La Calera.

Entre las piezas había partes de un ánfora romana. Las conchas, además, presentaban una particularidad: predominaban las de Stramonita haemastoma y mostraban fracturas realizadas por personas.

La combinación resultó fundamental para identificar el taller. Tanto el tipo de recipiente como las marcas de procesamiento permitían investigar una actividad especializada y sus conexiones con el mundo romano.

Museos de Fuerteventura sitúa el enclave entre mediados del siglo I antes de Cristo y mediados del siglo I después de Cristo, en el tránsito entre el final de la República romana y los primeros tiempos del Imperio.

Fabricar el color

La materia prima principal era un molusco marino. Para obtener el tinte había que acceder a la sustancia de su glándula y someterla a un tratamiento que exigía trabajo, herramientas y control del proceso.

Los investigadores del Museo de Naturaleza y Arqueología de Tenerife describen la extracción del animal vivo para evitar la pérdida de esa sustancia. Después se introducía en una preparación líquida con componentes alcalinos y se sometía durante varios días a una cocción lenta en calderos de plomo.

En el yacimiento se han identificado yunques y percutores de basalto, fragmentos de láminas de hierro interpretados como posibles cuchillos y restos de recipientes. Estos materiales permiten reconstruir distintas fases del trabajo de los murileguli, los trabajadores de la púrpura.

El valor de las conchas está también en sus roturas: conservan las huellas del procedimiento empleado para aprovechar el molusco. Los residuos ayudan así a explicar una tecnología de hace dos milenios.

Restos cotidianos

La investigación aporta información sobre la alimentación y las tareas de quienes trabajaban en Lobos. En campañas anteriores se localizaron anzuelos, agujas para coser redes, pesas y puntas de arpón, además de restos de peces, moluscos, cerdos y ovicaprinos.

Los recipientes cerámicos completan esa imagen. El estudio de laboratorio publicado por Mercedes del Arco distingue materiales de transporte y almacenamiento, vajilla de cocina y mesa y elementos de iluminación.

Las ánforas identificadas apuntan al abastecimiento de los expedicionarios con productos como vino, aceite y preparados de pescado. La interpretación de esos objetos permite estudiar cómo se organizaba la estancia y qué provisiones acompañaban a los trabajadores.

La mayoría de las piezas llega fragmentada al laboratorio. Su reconstrucción y clasificación ayudan a establecer formas, usos, fechas y procedencias. Un borde, un asa o parte de una base pueden aportar información decisiva.

Una ruta atlántica

Museos de Fuerteventura vincula el taller con expediciones organizadas desde Gades, la actual Cádiz. El enclave muestra el interés económico por determinados recursos de Canarias y la capacidad de desplazarse hasta ellos para explotarlos.

La interpretación de una factoría estacional permite situar Lobos en esas redes de navegación y abastecimiento. La investigación se apoya en los materiales y las áreas de actividad documentados para reconstruir su funcionamiento.

En 2024, la Universidad de La Laguna explicaba que ya se había intervenido en unos 500 metros cuadrados. Aquella campaña buscaba comprobar anomalías detectadas previamente mediante georradar y delimitar mejor la extensión del espacio arqueológico.

La nueva campaña

La intervención anunciada para este octubre será la undécima. El proyecto reúne a los museos arqueológicos de Fuerteventura y Tenerife, con el apoyo de la Universidad de La Laguna y BinterCanarias.

Las investigaciones previas han documentado más de 200.000 ápices de Stramonita, según el balance del Cabildo majorero. Ese recuento corresponde a los trabajos acumulados en el yacimiento.

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