Durante y después de la Guerra Civil española, el bando sublevado (a la postre el régimen franquista) realizó una brutal represión contra todo ciudadano señalado políticamente como contrario al naciente Movimiento Nacional.
En ese marco represor, estuvieron especialmente en el punto de mira del franquismo los maestros de escuela. El escritor coruñés Manuel Rivas reflejó magistralmente cómo fueron los primeros días tras el golpe de Estado de 1936 y cómo el ambiente social se había ido crispando en los meses previos en su obra La lengua de las mariposas (1995), posteriormente llevada a la gran pantalla por José Luis Cuerda.
La represión a maestros en la literatura y el cine
La imagen de Moncho apedreando entre lágrimas a Don Gregorio, el maestro que le enseñó prácticamente a leer y escribir, mientras los falangistas lo suben en un furgón y se lo llevan a la cárcel junto con el resto de anarquistas y comunistas del pueblo, abucheados por quintacolumnistas y por camaradas temerosos de ser descubiertos, es una escena de ficción, pero ocurrieron muchas tantas completamente reales en la España de 1936.
Un caso real que también llegó a las salas de cine fue el de Antoni Benaiges, maestro catalán y militante socialista que enseñó en el pueblo burgalés de Briviesca. La película El maestro que prometió el mar (2023), basada en el libro Desenterrando el silencio. Antoni Benaiges el maestro que prometió el mar de Francesc Escribano, cuenta la historia del profesor, que fue secuestrado por milicias falangistas en los primeros días tras el golpe y fusilado.
Las comisiones de depuración
Ese proceso de depuración de maestros fue prácticamente inmediato desde el golpe de Estado, aunque se fue apuntalando. El 8 de noviembre de 1936, Franco firmó en Salamanca el Decreto número 66, que decía: "La atención que merecen los problemas de enseñanza, tan vitales para el progreso de los pueblos, quedaría esterilizada si previamente no se efectuase una labor depuradora en el personal que tiene a su cargo una misión tan importante como la pedagógica".
Añadía el decreto que establecía la depuración ideológica de los maestros: "El hecho de que durante varias décadas el Magisterio en todos sus grados y cada vez con más raras excepciones haya estado influido y casi monopolizado por ideologías e instituciones disolventes, en abierta oposición con el genio y tradición nacional, hace preciso que en los solemnes momentos porque atravesamos se lleve a cabo una revisión total y profunda en el personal de Instrucción Pública, trámite previo a una reorganización radical y definitiva de la enseñanza, extirpando así de raíz esas falsas doctrinas que con sus apóstoles han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra Patria".
Quedaba así constituído un sistema represor de la enseñanza, que se encargaría en cada provincia de establecer comisiones encargadas de incoar los famosos Expedientes de Depuración del Magisterio.
La madre de Antonio Cubillo
En la provincia de Santa Cruz de Tenerife se incoaron, entre 1936 y 1942, 672 expedientes entre los maestros titulares de las plazas públicas. Entre esos más de seiscientos nombres hay uno llamativo: Dolores Ferreira Cabrera, propietaria de la plaza de Buen Paso, en Icod de los Vinos, a quien el comité investigó entre 1937 y 1943.
Ferreira era la madre de Antonio de León Cubillo Ferreira, fundador décadas más tarde del Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) y otros partidos como el Movimiento Autonomista Canario y Canarias Libre.
Ahora, el cronista oficial de Icod de los Vinos, José Fernando Díaz Medina, ha conseguido acceder al expediente de Dolores Ferreira en el archivo histórico de Alcalá de Henares, en Madrid. Según la información desempolvada por Díaz Medina, la comisión depuradora acordó en 1943 resolver sin sanción por propuesta colectiva el expediente de la maestra, a la vista de las opiniones positivas sobre ella recabadas por la comisión desde 1937 en la alcaldía de Icod de los Vinos, la Guardia Civil, el párroco del pueblo y los padres de familia.
El expediente: "Honrada y patriota"
De este modo, los alcaldes, preguntados si Dolores Ferreira había desarrollado "públicamente actividades políticas", estos respondían que "no, de ninguna clase" y que el "concepto que merece su conducta civil" era "bueno".
A la Guardia Civil, la comisión le preguntaba si la madre de Cubillo había "sido afiliada de a algún partido político de los que integraban el Frente Popular a partir de la fecha de la convocatoria de las elecciones de 1936", la Benemérita respondía que "no, ninguno". El párroco del Buen Paso, preguntado si "realizó actividades anticristianas" dijo que "no" y que su conducta moral merecía un "buen concepto" porque "tiene mucho interés en educar religiosamente a las niñas".
Pero quizás la opinión más llamativa es la que recabó la comisión de los representantes de los padres de familia, que resaltaron que, como maestra, "cumple con su deber" y que "es buena persona, honesta y patriota". A la postre, su hijo sería la persona más relevante en el movimiento independentista y por la autodeterminación de Canarias del siglo XX.
En Icod por miedo al franquismo
La madre de Antonio Cubillo, Dolores Ferreira, aunque era natural de Lanzarote y había pasado su vida en La Laguna, acabó en Buen Paso huyendo precisamente de la represión franquista. El padre del dirigente del MPAIAC, Guillermo Cubillo Nóbrega, había participado en junio de 1931 en la sesión plenaria en la que se constituyó el Ayuntamiento de La Laguna tras la proclamación de la Segunda República y fue brevemente miembro de la Comisión de Hacienda del consistorio.
Por estas razones, según las investigaciones reflejadas en la tesis doctoral del doctor en Historia por la ULL Zebensui López Trujillo, la familia "temió que el vínculo con el gobierno republicano pudiera convertirlo en objetivo de la ferocidad represiva del recién instaurado régimen" y "decidieron alejarse de los principales centros urbanos y trasladarse a un pequeño barrio rural en el pueblo de Icod de los Vinos (Buen Paso), intentando evitar las posibles represalias que la antigua militancia política del padre les pudiera ocasionar".
El viaje ideológico de Cubillo
Con todo, el propio Antonio Cubillo desarrolló sus ideología independentista entre finales de los años 50 y comienzos de los 60, que tomaría un carácter africanista avanzada esa década. Según la investigación de López Trujillo, el fundador del MPAIAC había sido investigado por el régimen en su periodo universitario, concluyendo en 1961 que "en el aspecto político social, hasta el momento no se ha definido en ningún sentido, estando considerado públicamente como apolítico".
Previamente, una etapa en País Vasco le había servido para acercarse por primera vez a debates sobre la cuestión nacional. En 1962, se exilió de Canarias huyendo de la represión franquista vinculada a su actividad como abogado laboralista y sindicalista. Tras haber sido detenido en unas protestas, la policía registró su despacho y encontró material para abrir una nueva causa contra él, por lo que marchó de las islas, adonde no regresaría hasta 1985.
Fue en este periplo en el exilio, principalmente en Argelia, donde el independentismo de Antonio Cubillo derivó hacia unas tesis de africanismo decolonial que culminarían con la fundación del MPAIAC en 1964.
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