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Imagen de migrantes rescatados en El Hierro / EFE - GELMERT FINOL

Salvamento Marítimo, al límite por el repunte migratorio: "Dormimos tres horas al día, necesitamos el doble de personal"

Enric Dorado, patrón de la salvamar Diphda, asegura que en El Hierro necesitan cuatro tripulantes más para evitar la sobrecarga de la plantilla

La llegada de migrantes a las costas canarias está disparada. El pasado mes de octubre arribaron al Archipiélago 6.194 personas en pateras, cayucos y lanchas neumáticas. El dato, que casi duplica las cifras registradas en los seis primeros meses del año —el número fue de 3.708—, está llevando al límite a los trabajadores de Salvamento Marítimo en las Islas.

Donde más se nota la presión es en El Hierro. Allí cuentan con salvamares —Navia y Diphda—, unas embarcaciones que disponen de cuatro tripulantes cada una. Es decir, cuentan con una plantilla de ocho personas para rescatar a quienes se juegan la vida en el mar y deben desplegarse independientemente de la hora que sea y del tiempo que hayan descansado.

Embarcaciones sobrecargadas

Es lo que denuncia Enric Dorado, patrón de la salvamar Diphda y delegado sindical de CGT. El buque que él tripula es itinerante, es decir, se encuentra en la isla del Meridiano como refuerzo ante el repunte de la Ruta Canaria que se ha experimentado en las últimas semanas. Una crisis humanitaria en la que, en pocos días, han perdido la vida varios migrantes.

“La presión es constante en nuestro trabajo, cada vez que suena el teléfono sabes que no sale nada bueno”, afirma Dorado en declaraciones concedidas a Atlántico Hoy. “Aquí las embarcaciones vienen muy sobrecargadas, tenemos que estar al 100% física y mentalmente para sobrellevarlo”, apostilla. Resalta también que viven “un goteo constante de llegadas”.

Imagen de migrantes rescatados en El Hierro / EFE - GELMERT FINOL

Salvamar de refuerzo

El patrón de la salvamar Diphda señala que lo más complicado está siendo gestionar los descansos. “Llegas a las tres de la mañana, intentas asearte bien y, con el subidón de adrenalina después de un rescate, estás a tope. Intentas comer algo y te metes en la cama, pero lo primero que piensas es en cuándo te van a volver a llamar”, relata Dorado.

“Ayer, por ejemplo, acabamos a las 3:30 horas y a las siete de la mañana nos volvieron a activar, en un periodo de 24 horas, de descanso profundo igual tienes dos o tres horas”, prosigue. Detalla que su embarcación tiene como función aliviar la carga de trabajo del resto de unidades —en cualquier punto de España—, pero llega un punto —subraya— donde acaba sobrecargada.

Migrantes rescatados en El Hierro / EFE - GELMERT FINOL

Arguineguín y Arrecife

Asevera que como las dos unidades se sobrecargan, se van acumulando servicios en ambas y los refuerzos terminan sobrepasados. Cuenta que uno de los principales problemas reside en que, aunque trabajan seis meses al año, el tiempo que están de servicio es “a destajo” y deben estar operativos a cualquier hora del día para lo que haga falta. Sin desconexión.

Salvamento Marítimo tiene en Canarias, además, dos guardamares: una en Arguineguín (Gran Canaria) y otra en Arrecife (Lanzarote). Son embarcaciones más grandes y polivalentes que también se usan para la migración, pero sus dimensiones tienen dificultades —indica Dorado— para entrar en algunos puertos y prestar determinados servicios.

Previsiones que tardan

El patrón de la salvamar Diphda denuncia que “los refuerzos y las previsiones llegan siempre tarde”. Detalla que este miércoles, tras una semana de sobrecarga laboral, decidieron enviar a El Hierro la guardamar Urania, con base en Arrecife. Pero por el camino se encontró con un cayuco y tuvo que cambiar sus planes para rescatarlo y llevar a los migrantes a Arguineguín.

Dorado calcula que necesitarían duplicar las tripulaciones para que el servicio se desarrolle sin saturar a la plantilla. O, dicho con otras palabras, disponer de ocho personas más en la isla del Meridiano. Aclara que la clave está en el personal y no en el número de salvamares: “La embarcación trabaja todo lo que quieras, es una máquina; se puede romper, pero no se cansa”.

Imagen de migrantes rescatados en El Hierro / EFE - GELMERT FINOL

Cifras de octubre

“Lo que no hay siempre es voluntad. Al final, el trabajo sale adelante sobrecargando a los trabajadores”, indica. Una realidad que se ha dado, incluso, en el mes de octubre más intenso en cuanto a llegadas a las costas de Canarias desde el año 2023, cuando fueron rescatadas 15.729 personas en 182 barcazas, en el peor mes de la historia de la Ruta Canaria.

Además, es la primera vez que las llegadas irregulares este 2026 superan las de 2025, porque la tónica general de este año había sido el descenso de este tipo de entradas, con bajadas de hasta el 61,2% en toda España y de más del 85% en Canarias en determinados periodos.

Un bebé fallecido

Dorado apunta que la fatiga que sufren les genera un dolor físico y, cuando ya no pueden más, se encuentran con situaciones como las que vivieron —indica— el pasado mes de julio. 

“Sacamos a un bebé en parada cardíaca. Justo acababa de nacer, tendría a lo mejor un mes. Empezamos a reanimarlo y lo entregamos a los sanitarios en tierra, que lo evacuaron en helicóptero. Después nos enteramos de que había fallecido”, relata.

Llegada de personas migrantes a El Hierro / EFE

Gestión de los descansos

Es una situación que afecta psicológicamente a los miembros de cada tripulación —un patrón, dos marineros y un mecánico—, quienes piden auxilio porque necesitan refuerzos. Asimismo, Dorado asegura que, al tratarse de empleo público, es más difícil incorporar personal. Llegados a este punto la pregunta es: ¿cómo lo gestionan?

“Cada año vamos aprendiendo un poquito más sobre cómo gestionar los descansos, pero sabemos que, si no hay un esfuerzo de personal ampliando la plantilla y estableciendo periodos de embarque más cortos, esto es insostenible”, sostiene.

"No tienes vida"

Asegura que, cuando llega el aviso de que hay una embarcación cerca, activan a las tripulaciones de Salvamento Marítimo en menos de 15 minutos. “Tu vida cotidiana desaparece”, exclama. 

“Yo llevo toda la semana de guardia comiendo comida preparada, porque te da miedo hasta hacerte unas lentejas. Piensas: ‘Si me van a llamar, no me da tiempo a que se cuezan y las voy a tener que tirar’. No tienes vida durante ese mes, se podría hacer de otra manera con más personal”, destaca el delegado del sindicato CGT.

"Llegadas extremas"

Aunque la mayor presión a día de hoy se da en El Hierro, podría ocurrir algo similar si las llegadas se concentran en otras islas. Dorado resalta que “los puntos críticos están estratégicamente bien colocados”.

“Si viene ahora una avalancha gorda a Arguineguín o a Arrecife, también hay una Guardamar. Pero cuando pasa como ahora, con llegadas extremas, siempre se satura más de la cuenta. La única manera de solucionar esto es desproteger otras zonas o incrementar el personal. Es decir, poner parches”, sentencia.

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