El atunero Monte Arballu se ha hundido este martes en el puerto de Arrecife, en Lanzarote, mientras permanecía atracado en el muelle de cruceros de Naos con una vía de agua que todavía no había sido reparada. El pesquero tenía aproximadamente 10.000 litros de gasóleo en sus tanques.
El hundimiento no ha provocado daños personales, ya que no había nadie a bordo en el momento del suceso, según han informado fuentes del Consorcio de Emergencias de Lanzarote.
La emergencia ha obligado a activar de forma preventiva los dispositivos de protección frente a una posible contaminación marina. La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias ha declarado la situación de prealerta del PLATECA a partir de las 14:00 horas de este martes.
Mancha de combustible
Tras el hundimiento se ha detectado una mancha de combustible de unos 30 por 15 metros en las proximidades del pesquero. Por el momento, el vertido se encuentra localizado y contenido dentro de las barreras desplegadas en la zona.
La Autoridad Portuaria de Las Palmas activó a las 13:05 horas el Plan Interior Marítimo (PIM) en fase de emergencia y procedió al despliegue de dos barreras anticontaminación para evitar la expansión del combustible.
Además, Capitanía Marítima activó a las 13:27 horas el Plan Marítimo Nacional (PMN) en fase de alerta.
Intento de reflotamiento
Salvamento Marítimo ha intentado reflotar el Monte Arballu, aunque las primeras actuaciones no han tenido éxito. El escaso calado existente en la zona está condicionando las operaciones para recuperar la embarcación.
La Autoridad Portuaria ha señalizado el área afectada y será necesario que una empresa especializada intervenga para intentar extraer el atunero del fondo de la dársena.
La declaración de prealerta del PLATECA tiene como objetivo mantener el seguimiento de la emergencia, coordinar a las distintas administraciones y organismos implicados y garantizar la disponibilidad preventiva de los recursos que puedan ser necesarios.
Un atunero de 1965
El Monte Arballu, construido en 1965, forma parte de la flota artesanal de cerco de Lanzarote. Es uno de los seis atuneros de estas características que permanecen en la isla, junto al Santuario Barquereño, Zeruko Eregiña, Izar Aklde, Cima de Oro y Ave Maria II.
La principal preocupación tras el hundimiento se centra ahora en controlar la mancha de combustible y evitar que los aproximadamente 10.000 litros de gasóleo que permanecían en los tanques puedan provocar una contaminación de mayor alcance en el entorno del puerto de Arrecife.
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