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Fuerte oleaje golpea la localidad de Bajamar, en Tenerife. EFE/Alberto Valdés

Se mantiene la alerta por lluvias en Gran Canaria y la provincia de Santa Cruz de Tenerife

El Gobierno de Canarias rebaja la alerta por viento a prealerta tras mejorar el pronóstico de la borrasca Therese

El Gobierno de Canarias mantiene este domingo la alerta por lluvias en las islas occidentales y Gran Canaria, mientras que ha rebajado a prealerta la situación por viento a partir del mediodía, tras la evolución de la borrasca Therese.

En Fuerteventura y Lanzarote continúa vigente la prealerta por lluvias, según ha informado la Dirección General de Emergencias.

Lluvias irregulares y difíciles de prever

Durante esta jornada, el centro de la borrasca se aproxima al archipiélago, con precipitaciones más desorganizadas que en días anteriores y la presencia de núcleos convectivos que pueden dejar chubascos dispersos, puntualmente intensos y acompañados de tormentas.

Estas precipitaciones presentan una distribución irregular y difícil de predecir, pudiendo afectar a cualquier punto de las islas, especialmente durante la tarde y la noche del domingo y hasta la madrugada del lunes.

Zonas con mayor intensidad

Se esperan lluvias puntualmente intensas en las cumbres de El Hierro, La Palma y Tenerife, mientras que en el nordeste de Tenerife y en las cumbres y suroeste de Gran Canaria podrían ser más persistentes.

Ya por la noche, los chubascos podrían intensificarse en el este de La Palma y de La Gomera, donde también podrían ser continuados.

Mejora del viento

En cuanto al viento, la situación tiende a mejorar con la disminución de la actividad frontal, aunque aún pueden registrarse rachas localmente fuertes, especialmente en La Palma, en las cumbres de Tenerife y en las zonas altas de Gran Canaria.

Incidencias acumuladas

Las lluvias intensas y persistentes de los últimos días han provocado numerosas incidencias, principalmente en carreteras de las islas occidentales y Gran Canaria, con desprendimientos, caída de ramas y acumulación de tierra.

A ello se suma la crecida y desborde de barrancos, que ha llegado a afectar a distintas vías, complicando la circulación en varios puntos del archipiélago.