La repetición del juicio por el denominado crimen de Tabaiba, en el que fue declarado no culpable Antonio J., comenzará el próximo 19 de junio con un tribunal del jurado y un magistrado presidente distintos a los de la vista anterior.
El caso se refiere al asesinato de Rubén, ocurrido el 21 de febrero de 2023 en un apartamento de Tabaiba (Tenerife), y al posterior suicidio de Toño, propietario de la vivienda y considerado autor intelectual del crimen debido a las deudas por drogas que la víctima mantenía con él.
Anulación parcial de la sentencia por el TSJC
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha anulado parcialmente la sentencia dictada tras el primer juicio y ha ordenado la repetición de la vista únicamente en lo relativo a la absolución de Antonio J., tras estimar los recursos de la Fiscalía, la acusación particular y la defensa del otro acusado, José J.
El TSJC considera correcta la condena de José J., pero aprecia deficiencias en la motivación del veredicto absolutorio, al entender que se basa en “premisas erróneas”, con un apartamiento de la lógica de la prueba y de las máximas de experiencia.
El alto tribunal canario señala además que la sentencia contiene una motivación “solo aparente, insuficiente e irracional”, con “errores patentes” y un “vacío motivador” que vulnera el derecho a una resolución fundada y motivada.
El primer juicio y la absolución anulada
En el primer juicio, el jurado decidió absolver a Antonio J. al considerar que su declaración generaba dudas razonables que permitían una versión alternativa de los hechos.
A partir de ese veredicto, la Audiencia Provincial condenó a José J. a 24 años de prisión y al pago de 153.500 euros de indemnización al padre de la víctima.
El TSJC, sin embargo, concluye que no existe una explicación alternativa sólida y que la absolución se basó en opiniones y no en pruebas, motivo por el que ordena un nuevo juicio con distinto jurado y magistrado.
Valoración de las pruebas y nuevos argumentos
Entre otros aspectos, el tribunal rechaza que no pueda vincularse al acusado con los mensajes de WhatsApp hallados en su teléfono, ni que la ausencia de un arma o de ocultación de identidad descarte su participación en los hechos.
Asimismo, descarta la hipótesis de que Toño tendiera una trampa a Antonio J., al considerar ilógico que el supuesto planificador del asesinato introdujera a una tercera persona ajena a los hechos en el lugar del crimen.