El Parlamento de Canarias aprobó hace unos días y por unanimidad el derecho de las mujeres a estar acompañadas por una persona de su elección durante las cesáreas, siempre que las condiciones médicas lo permitan. La medida, impulsada a través de una proposición no de ley, plantea la creación de un protocolo autonómico común que regule esta práctica en todos los hospitales del archipiélago.
La iniciativa supone extender al parto quirúrgico un derecho ya consolidado en los partos vaginales. Según recoge el texto aprobado, el futuro protocolo deberá establecer criterios claros sobre la presencia del acompañante en quirófano, las medidas de asepsia, el contacto piel con piel inmediato, la participación en los cuidados del recién nacido, así como la información y el consentimiento de la paciente.
Más recursos y formación sanitaria
El Parlamento también ha instado al Gobierno de Canarias a asegurar los recursos necesarios en todos los hospitales del archipiélago para aplicar estas medidas en condiciones de igualdad. Esto incluye tanto la adaptación de espacios como la formación específica del personal sanitario para facilitar la presencia del acompañante sin comprometer la seguridad quirúrgica.
El objetivo es evitar desigualdades entre centros hospitalarios y garantizar que este derecho no dependa de factores como el lugar de residencia o la disponibilidad puntual de medios. La medida, por tanto, no solo introduce un cambio normativo, sino que plantea una transformación en la forma de entender la atención al parto.
Una recomendación avalada por la OMS
Desde la asociación El Parto es Nuestro han celebrado la aprobación de esta medida, recordando que se trata de una reivindicación histórica respaldada por organismos internacionales. “Celebramos cualquier avance en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y más cuando, como en este caso, se lleva por fin a cabo una recomendación de la Organización Mundial de la Salud”, señalan a Atlántico Hoy.
La entidad subraya que la OMS recomienda desde hace décadas que las mujeres puedan estar acompañadas durante las cesáreas. Sin embargo, advierten de que esta práctica aún no está garantizada en todos los hospitales, por lo que consideran fundamental que este tipo de iniciativas se traduzcan en cambios reales en la asistencia sanitaria.

La realidad detrás de una cesárea
Más allá del acuerdo parlamentario, la experiencia de muchas mujeres refleja la importancia de este derecho. Es el caso de Laura —nombre ficticio para proteger su intimidad— que recientemente dio a luz mediante una cesárea de urgencia tras permanecer ingresada durante semanas.
“Para mí era fundamental que él —su pareja— estuviera ahí conmigo. No es que me ayudara, es que lo necesitaba al 100%”, explica a este medio. Durante su ingreso, las visitas estaban limitadas a un horario concreto, lo que la obligaba a pasar las noches sola pese a la posibilidad de que el parto se desencadenara en cualquier momento.
Una cesárea de urgencia en soledad
Su situación se complicó cuando comenzó a sentir contracciones que, en un primer momento, fueron interpretadas como molestias leves. “Me dijeron que seguramente eran gases y que no me preocupara”, relata. Sin embargo, horas después, su estado empeoró y tuvo que insistir —tras tener que palparse ella misma y sentir "algo"— para ser valorada de nuevo.
“Cuando me exploraron, vieron que tenía un pie del bebé fuera. A partir de ahí todo fue corriendo”, recuerda. La intervención se convirtió en una cesárea de urgencia para la que su pareja no pudo estar presente en el quirófano.
El miedo, la incertidumbre y la distancia
Durante la operación, Laura permaneció consciente. “Pedí que llamaran a mi pareja en mitad de la cesárea. Me lo pusieron en altavoz porque yo quería que estuviera conmigo”, cuenta. La ausencia de su acompañante en un momento tan delicado incrementó la sensación de vulnerabilidad.
Tras el nacimiento, el bebé fue trasladado a la UCI sin que ella pudiera verlo. “Estuve desde las tres de la mañana hasta las once y media sin saber nada. Si él no llega a estar con el niño y a informarme, me hubiera matado la incertidumbre”, asegura.

El papel clave del acompañante
Para Carlos —también nombre ficticio—, su pareja, su presencia durante todo el proceso fue esencial. “Nuestra función es secundaria, pero absolutamente necesaria. Somos la persona de confianza que ella elige para un momento de miedo, dolor e inseguridad”, explica a Atlántico Hoy.
Durante horas, permaneció junto al recién nacido en la UCI, asumiendo cuidados básicos mientras mantenía informada a su pareja. “Ella estaba muy débil, no podía ni levantarse. Saber que yo estaba con el bebé era lo único que le daba tranquilidad”, afirma.
Acompañar también es cuidar
Carlos también pone el foco en las dificultades que enfrentan los acompañantes dentro del sistema sanitario, desde la falta de recursos hasta el trato recibido. Aun así, insiste en la importancia de su papel: “Acompañar, sostener y ser hogar es esto”.
Su testimonio refleja una realidad compartida por muchas familias: el acompañamiento no termina en el momento del parto, sino que se extiende a todo el proceso posterior, especialmente en situaciones complejas como una cesárea de urgencia o un ingreso en UCI neonatal.
Un cambio necesario en la atención sanitaria
La aprobación de esta medida en Canarias supone un avance significativo hacia la humanización del parto, especialmente en el ámbito quirúrgico, donde tradicionalmente las restricciones han sido mayores.
Sin embargo, el verdadero reto será su aplicación efectiva en todos los centros hospitalarios. Garantizar el acompañamiento en cesáreas no solo implica cambios organizativos, sino también un cambio de enfoque que sitúe a la mujer y su bienestar emocional en el centro de la atención.
Del papel a la realidad
Historias como la de Laura evidencian que el parto no es únicamente un acto médico, sino una experiencia vital en la que el acompañamiento puede marcar una diferencia profunda. La presencia de una persona de confianza puede aliviar el miedo, reducir la ansiedad y aportar seguridad en uno de los momentos más vulnerables.
Con este acuerdo, Canarias da un paso importante en el reconocimiento de ese derecho. Ahora, el desafío será que ninguna mujer vuelva a enfrentarse a una cesárea en soledad si desea estar acompañada.