Canarias ya es tierra bendecida por un Papa. Este jueves, León XIV culminó el deseo de su antecesor, Francisco, de visitar el Archipiélago a raíz del drama migratorio que, de forma intermitente, azota las costas canarias, donde se estima que han muerto más de 10.000 personas en los últimos dos años. Y lo hizo con un mensaje rotundo. En el muelle de Arguineguín, Robert Prevost pronunció uno de los discursos más explícitos de su visita a España al apelar a Europa a no permitir que el Atlántico se convierta en un “cementerio sin lápidas”.
La visita del Papa a Canarias tiene un fuerte componente simbólico de respaldo a una tierra acostumbrada a la acogida de migrantes, tanto de quienes llegan en avión como de aquellos que alcanzan las costas del Archipiélago en rutas irregulares. Si el drama migratorio es el origen de este viaje, el pontífice pisa además territorio canario el mismo día de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo, una normativa especialmente cuestionada desde Canarias por instituciones y organizaciones sociales, al considerar que refuerza el papel de las regiones fronterizas como espacios de contención de los flujos migratorios.
Empatía con una tierra de acogida
Por ello, las palabras de Prevost hacia Canarias estuvieron marcadas por la empatía hacia el dolor que soporta esta tierra y por el reconocimiento a la solidaridad que despliega en la atención y acogida de quienes llegan a sus costas. Un mensaje que conecta con la visión que el pontífice ha defendido desde el inicio de su mandato sobre la responsabilidad moral de proteger a las personas más vulnerables.
La primera parada del Papa en Canarias fue precisamente el muelle de Arguineguín, convertido en símbolo de la crisis migratoria tras ser bautizado en 2020 como el “muelle de la vergüenza”, cuando más de 2.000 personas rescatadas en alta mar permanecieron allí durante días. Con el anillo del pescador en la mano y después de escuchar los testimonios de un capitán de Salvamento Marítimo, una trabajadora de Cruz Roja y dos migrantes, León XIV lanzó un mensaje directo a las instituciones españolas y europeas.
“Un cementerio sin lápidas”
“Europa no puede reclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean un cementerio sin lápida”, reclamó Prevost. Fue un discurso cargado de simbolismo y crítica, en el que recordó que cada embarcación que alcanza las costas canarias transporta mucho más que personas: lleva consigo la pregunta sobre el mundo que se está construyendo.
“La Iglesia no puede desentenderse de las aguas, ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”, añadió el pontífice, reafirmando el compromiso de la institución con quienes se ven obligados a abandonar sus hogares. También tuvo palabras para El Hierro, una de las islas que más ha sentido el impacto de la ruta migratoria atlántica en los últimos años.
De Arguineguín a la multitud de fieles
Con una folía poniendo el broche final al encuentro en el puerto, León XIV puso rumbo a Las Palmas de Gran Canaria, donde recibió la Llave de Oro de la ciudad y celebró una misa en la Catedral de Santa Ana. La jornada continuó por la tarde con una multitudinaria eucaristía en el Estadio de Gran Canaria, donde volvió a recordar a quienes han perdido la vida intentando alcanzar Europa.
“Quiero antes que nada dar gracias al Señor por tanto bien que se hace aquí cada día, confiándole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo”, manifestó el Papa, evocando también el deseo que tuvo Francisco de visitar personalmente Canarias.
Tenerife, última etapa del viaje
Tras pasar la noche en Las Palmas de Gran Canaria, este viernes León XIV pondrá fin a su viaje a España en Tenerife, otro de los territorios clave en la acogida de migrantes. Su agenda comenzará con una visita al centro de acogida de Las Raíces, donde mantendrá un breve encuentro con personas migrantes y conocerá de primera mano las condiciones de vida en uno de los principales dispositivos de acogida de la isla.
Posteriormente, en La Laguna, escuchará los testimonios de dos migrantes y de representantes de organizaciones dedicadas a la acogida y la integración. El recorrido concluirá con una misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, escenario elegido para cerrar una visita marcada por el mensaje de solidaridad, dignidad humana y defensa de los migrantes.
Con el final de esa homilía terminará también el viaje de León XIV a España, precisamente en la isla que años atrás acogió a Prevost durante una estancia personal. Su siguiente destino internacional será Lampedusa, otro enclave convertido en símbolo de las migraciones hacia Europa y que refuerza la línea de acogida y compromiso con las personas migrantes que el pontífice quiere imprimir a su pontificado.
