Un grupo de personas se refugia del calor en un parque / EFE
Un grupo de personas se refugia del calor en un parque / EFE

Tiendas y farmacias como refugios frente al calor: la fórmula que Canarias puede extender

Municipios de la Península están incorporando comercios con aire acondicionado, agua y zonas de descanso a sus redes contra el calor mientras Canarias avanza en la creación de sus propios refugios climáticos

luna moya

Entrar en una farmacia, una óptica o una tienda para sentarse, beber agua y resguardarse del calor sin necesidad de comprar nada. La fórmula ya se está utilizando en algunos municipios españoles para ampliar sus redes de refugios climáticos aprovechando espacios que existen en prácticamente cualquier barrio y que ya cuentan con aire acondicionado.

El Ayuntamiento de Villena, en Alicante, ha comenzado este verano a incorporar comercios privados a su Red de Refugios Climáticos. La iniciativa permite que determinados establecimientos se conviertan durante los episodios de altas temperaturas en lugares accesibles donde cualquier ciudadano puede entrar para descansar, hidratarse y permanecer en un entorno climatizado.

Es una fórmula que podría ampliar también las opciones disponibles en Canarias, donde el Gobierno autonómico y varias administraciones locales han comenzado a desarrollar sus propios proyectos frente al aumento de las temperaturas.

El Archipiélago cuenta desde este año con una guía específica para que cabildos y ayuntamientos puedan crear estos espacios y el Ejecutivo autonómico ha adjudicado además 16 refugios climáticos inteligentes en cuatro municipios de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Sin embargo, la iniciativa alicantina abre otra posibilidad: sumar a esa red establecimientos privados que ya reúnen muchas de las condiciones necesarias.

Comercios contra el calor

Villena ya disponía de once refugios climáticos interiores en instalaciones municipales antes de recurrir al comercio local. Entre ellos se encuentran el polideportivo, la Casa de la Cultura, el museo municipal, el mercado, bibliotecas, una sala de estudios, el Espacio Joven y las oficinas de turismo.

A estos puntos se añaden espacios exteriores con arbolado, sombra y fuentes de agua.

La novedad introducida este verano es que los establecimientos comerciales pueden adherirse voluntariamente a la red.

Los primeros negocios incorporados incluyen tiendas, farmacias y ortopedias, un centro auditivo y una óptica. Todos ellos ofrecen tres elementos básicos a quien necesite protegerse durante un episodio de calor: un espacio climatizado, un lugar donde descansar y agua. Los locales adheridos se identifican además mediante un distintivo visible desde el exterior.

La medida permite multiplicar los puntos disponibles sin tener que construir necesariamente nuevas instalaciones y, sobre todo, acercarlos a zonas residenciales y comerciales por las que transitan diariamente personas mayores, menores o ciudadanos especialmente vulnerables al calor.

Canarias ya prepara los suyos

Canarias lleva también varios años trabajando en el concepto de refugio climático.

El Gobierno autonómico define estos espacios como aquellos lugares del entorno urbano que presentan condiciones favorables de temperatura, humedad, calidad del aire, descanso, hidratación y accesibilidad y que permiten protegerse durante las olas de calor.

En mayo, las Oficinas Verdes de Canarias terminaron de distribuir una guía específica sobre refugios climáticos entre los 88 ayuntamientos y los siete cabildos del Archipiélago. El documento pretende servir de referencia para adaptar parques, jardines y otros espacios públicos mediante sombra, vegetación, agua y mobiliario adecuado.

Al mismo tiempo, la Consejería de Turismo y Empleo adjudicó por 236.800 euros la instalación de 16 refugios climáticos inteligentes en cuatro municipios.

Cuatro estarán en Icod de los Vinos, en Tenerife; cuatro en Tazacorte y otros cuatro en Barlovento, en La Palma; y otros cuatro en Gáldar, Gran Canaria.

En este último municipio se distribuirán entre la piscina natural de Bocabarranco y el mirador del Faro de Sardina. Las estructuras ofrecerán sombra y estarán equipadas con paneles solares que permitirán además cargar dispositivos electrónicos.

No hace falta construir uno nuevo

La idea de incorporar edificios que ya existen cambia, sin embargo, el concepto.

Un refugio climático no tiene por qué ser necesariamente una estructura construida específicamente para esa función. El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha este verano una Red de Refugios Climáticos que admite tanto espacios públicos como privados y cuenta con un mapa para localizar los puntos disponibles.

Bibliotecas, centros culturales, instalaciones deportivas, centros de mayores o establecimientos privados pueden cumplir esa función siempre que reúnan unas condiciones mínimas.

Entre los criterios establecidos para los espacios interiores de la red estatal figuran disponer de acceso gratuito, agua potable, asientos, aseos, accesibilidad y una temperatura adecuada, además de contar con horarios suficientemente amplios durante los meses de mayor calor.

Esto abre la puerta a aprovechar edificios que permanecen abiertos durante buena parte del día en lugar de limitar la protección frente al calor únicamente a parques o nuevas infraestructuras.

Una red en los barrios

La incorporación de establecimientos privados podría resultar especialmente útil en núcleos urbanos densos de Canarias.

Una farmacia de barrio, una biblioteca o un comercio climatizado pueden encontrarse a pocos minutos a pie de una persona mayor, mientras que un refugio construido específicamente para combatir el calor puede quedar a varios kilómetros de su domicilio.

El modelo de Villena tampoco sustituye los espacios públicos: los complementa.

La estrategia combina instalaciones municipales, zonas verdes y establecimientos comerciales con el objetivo de crear una red suficientemente extensa para que exista un punto próximo al que acudir cuando las temperaturas se disparan.

En Canarias, además, ya existen proyectos locales que apuntan en esa dirección. La estrategia digital de Las Palmas de Gran Canaria incluye entre sus actuaciones previstas la creación de “refugios climáticos digitales”, mientras que otros municipios han incorporado este tipo de espacios a documentos de planificación urbana.

El siguiente paso podría ser no mirar únicamente a nuevas obras. El modelo implantado en Alicante demuestra que parte de la infraestructura necesaria para protegerse del calor puede estar ya construida, abierta y con el aire acondicionado encendido.

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