El Gobierno de Canarias ha aprobado dos decretos que ponen en marcha planes oficiales de recuperación para cuatro especies vegetales endémicas catalogadas en peligro de extinción, con actuaciones dirigidas a garantizar su supervivencia y recuperar sus poblaciones naturales en distintas islas del Archipiélago.
Las medidas, publicadas en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), afectan a las especies Piñamar (Atractylis preauxiana) y de la Piñamar Mayor (Atractylis arbuscula), Pico de fuego (Lotus pyranthus) y Picocernícalo (Lotus eremiticus), cuya situación de conservación obliga legalmente a la administración autonómica a desarrollar instrumentos específicos de protección y gestión ambiental.
Estado de conservación
El primero de los decretos aprueba el plan de recuperación de la piñamar y la piñamar mayor, dos plantas con distribución muy limitada en Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, caracterizadas por poblaciones reducidas y fragmentadas que incrementan su vulnerabilidad frente a alteraciones ambientales.
El documento establece actuaciones orientadas a la protección del hábitat y refuerzo poblacional, incluyendo medidas de conservación, seguimiento y recuperación destinadas a mejorar el estado de las especies y asegurar su permanencia en el medio natural.
Poblaciones muy reducidas
El segundo decreto se centra en el pico de fuego y el picocernícalo, dos especies exclusivas de La Palma cuya situación es especialmente delicada debido al escaso número de ejemplares existentes y a la limitada extensión de sus poblaciones naturales.
Según el plan aprobado, el pico de fuego cuenta con diez subpoblaciones que suman alrededor de 598 ejemplares, mientras que el picocernícalo mantiene apenas dos poblaciones conocidas y cerca de 90 individuos registrados en el medio natural.
Amenazas identificadas
Entre los factores que afectan a estas especies figuran la presencia de herbívoros introducidos, los incendios forestales, la baja diversidad genética y las dificultades reproductivas detectadas en las poblaciones estudiadas.
Los documentos también señalan riesgos derivados de la alteración del entorno y del uso ornamental de algunas especies, circunstancias que han contribuido al descenso histórico de ejemplares y a su actual catalogación como especies amenazadas.
Actuaciones previstas
Las acciones contempladas incluyen la producción de plantas en vivero, reintroducciones en el medio natural, instalación de vallados protectores, control de herbívoros y programas de seguimiento científico continuado.
Los planes establecen una programación inicial de actuaciones a cinco años, aunque su vigencia se mantendrá hasta alcanzar los objetivos de recuperación fijados para cada especie, conforme a la normativa autonómica y estatal de conservación de la biodiversidad.
