El director insular de Política Territorial del Consell de Mallorca de 2015 a 2023, el arquitecto Miguel Vadell Ballaguer, aseguró en el I Congreso del Paisaje de Canarias que el sentimiento de archipiélago que encuentra en estas islas atlánticas es impensable en Baleares, donde la mayoría se considera de su isla y de ninguna más.
“Quevedo canta que vive en Canarias, nadie vive en Baleares”, aseguró. Esta sentencia fue recibida como una revelación y un cambio de concepción no exento de trasfondo sociopolítico, económico y, cómo no, paisajístico.
La ecotasa balear
Una de las diferencias entre Baleares y Canarias en cuanto a instrumentos turísticos es que el archipiélago mediterráneo implantó hace 10 años la ecotasa bajo la denominación de Impuesto al Turismo Sostenible.
Con una horquilla que va desde los 0,5 a los cuatro euros por día según sea temporada baja o alta, crucero u hoteles de cinco estrellas, la tasa se tradujo en un ingreso finalista de 134 millones de euros en 2025 para invertir en el territorio y contrarrestar los efectos nocivos del turismo.
Vadell considera que aún hay que mejorar aspectos como que la programación sea anual, lo que supone una limitación porque los proyectos de envergadura son plurianuales, lo que administrativamente lo cambia todo.
Solo redactar y aprobar un proyecto ya puede suponer más de un ejercicio, por no hablar de la licitación y la ejecución, así que también abogó por tener proyectos en cartera.
Vivienda y turismo
Sin embargo, el gran debate que se ha abierto en la sociedad balear es la posibilidad de invertir esos ingresos en viviendas puesto que la crisis que atraviesa este sector no deja de ser un efecto relacionado con el turismo y el territorio, incluidos fenómenos como el desplazamiento de la población o que haya personas que rechazan puestos de trabajo por no poder costearse el alquiler de una vivienda.
También explicó que esta misma semana ha sido noticia que Baleares emulara el proyecto grancanario de paisaje mosaico y ovejas bombero para la prevención de incendios, del mismo modo que La Gomera fue la inspiración para la imagen de Patrimonio Mundial de la Sierra de Transmontana en Mallorca, cuya población comienza a solicitar que el foco de las políticas paisajísticas vuelva a abarcar el conjunto de la isla.
Mallorca, cuya superficie es superior a la de Gran Canaria y Tenerife juntas, cuenta con un Plan de Equipamientos Comerciales que descarta la construcción de estos en las periferias urbanas porque generan problemas de movilidad, atascos y degradación de las vías, en tanto que en la ciudad, siempre que se dimensionen según el volumen de población, evitan estos inconvenientes.
Además, se elude la “imagen americana” de los grandes aparcamientos como fachada de estas edificaciones, en las que están prohibidos los tótems invasivos y tajantemente descartados los letreros luminosos sobre las cubiertas, lo que enlazó directamente con la batalla contra las vallas publicitarias en Gran Canaria.
Publicidad y grafitis
La lucha por eliminar esos paneles, que salpican el principal corredor de la isla, desde la capital al sur, así como los grafitis, incluidos los pulsos de los grafiteros que agradecían los lienzos blancos que proporcionaba la administración para volver a repintarlos, comenzó hace una década y aún continúa.
El arranque se produjo con un plan de choque para extraer cientos de toneladas de escombros, plásticos de invernaderos abandonados y enseres, una acumulación que se ha producido con los años porque la población de la isla, lamentablemente, no fue imbuida por el espíritu de César Manrique, reconoció la consejera de Política Territorial en el Cabildo de Gran Canaria, Inés Miranda, tras el elogio que su homólogo lanzaroteño, Jesús Machín, acababa de lanzar a la población conejera.
Al plan de choque grancanario siguieron diagnósticos y planes directores tanto para la vía que une la capital con el sur como para la del norte, con multitud de pequeñas actuaciones consensuadas con cada núcleo afectado que han ido modificando la contemplación con fachadas uniformadas y reposición de muros de piedra, entre otras actuaciones que fueron denominadas “suturas”.
Este programa de pequeñas actuaciones que dan grandes satisfacciones Tenerife lo denomina “cirugía” paisajística, detalló la directora insular de Planificación Territorial del Cabildo de Tenerife, que también resaltó el Plan de Senderos de la isla, su inventario de vistas singulares y los proyectos para reintroducir la naturaleza en la ciudad.
Renovables en Lanzarote
Jesús Machín explicó que a su llegada en 2023 al Cabildo lanzaroteño se encontró, sin embargo, que los enclaves más importantes de Lanzarote, desde el parque natural de La Corona a La Geria, pasando por el archipiélago Chinijo, carecían de instrumentos de ordenación, si bien todos están para ser sometidos a aprobación inicial.
Pero el gran reto apunta ahora en otra dirección, hacia el “peligro extremo” de que las grandes operadoras energéticas pretendan imponer la penetración de las renovables de un modo contrario al espíritu de la sociedad lanzaroteña, así que, por el momento, “todo lo que ha penetrado es público” y, en cualquier caso, se asume el impacto del autoabastecimiento, pero no el de generar energía para exportar.
De esta manera, culminó el recorrido por esas cuatro islas para unas se nutran de las otras que acogió el I Congreso de Paisaje de Canarias, organizado por el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP) con el apoyo del Gobierno autonómico y de las universidades públicas canarias.
