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Cartel de los trabajadores del HUC denunciando falta de personal./ CEDIDA

"Venimos denunciando la precariedad más de 20 años": los residentes de Urgencias del HUC, en soledad asistencial ante casos críticos

El sindicato mayoritario en el HUC alerta de que los residentes de Urgencias cargan con las consecuencias de un déficit de plantilla que la dirección del hospital lleva dos décadas sin resolver

La Asociación MIR España ha presentado ante el Ministerio de Sanidad una denuncia formal que describe guardias en las que médicos residentes se enfrentan solos a diversas situaciones críticas como infartos o sepsis, sin ningún especialista de Urgencias que supervise sus decisiones. El dato detrás de esta denuncia es muy concreto: de los 56 médicos que trabajan en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC), solo 15 tienen el título de especialista en esta modalidad.

Según traslada Catalina Darias, coordinadora de Sanidad del sindicato Intersindical Canaria (sindicato mayoritario en HUC), a Atlántico Hoy, esta cifra se ajusta a la realidad del centro hospitalario pero pide no simplificar esta realidad a una situación puntual de este verano. "En el hospital venimos desde hace más de 20 años denunciando la precariedad en cuanto al número de profesionales en el servicio de urgencias", explica.

Por otro lado, el propio centro sanitario atribuye la situación a la juventud de la especialidad de Urgencias, con apenas un año de recorrido en España. Atlántico Hoy ha intentado recabar una valoración actualizada del HUC para esta información, sin recibir respuesta.

Un déficit con más de veinte años de historia

Según Darias, el problema no ha nacido este verano. Hace uno o dos años, ante un déficit de personal que nunca se ha resuelto, se endurecieron las condiciones de las guardias en Urgencias. La consecuencia, dice, fue que buena parte de los facultativos con más experiencia optó por marcharse a otros destinos o coger la baja, y los sustituyeron profesionales con menos recorrido clínico en el servicio.

"¿Qué cualificación de médico de urgencia tienen esos profesionales que se han ido incorporando? ¿Y qué margen de tiempo le estamos dando para que se habitúen y se formen en lo que es el trabajo en unas urgencias hospitalarias?", se pregunta la sindicalista, que cuestiona el discurso desde la administración de que "ahora hay más profesionales que nunca" sin matizar su cualificación real.

“No es verdad que, gracias a los doctores que están llegando por la vía de la homologación, se haya solucionado la carencia. Con esa manta también se ha abrigado mucha gente, pero un médico de urgencias no se forma de la noche a la mañana", añade.

Falta de formadores

Darias no considera irregular, en sí mismo, que un médico homologado sin la especialidad de Urgencias trabaje como uno más en el servicio. Según la sindicalista, el problema aparece cuando ese mismo profesional pasa a tutorizar a un residente en formación.

"Lo que sería una irregularidad es que un médico sin especialidad tutorizara residentes que están estudiando la especialidad", señala, recordando que un médico interno residente es, por definición, personal en prácticas que debe estar siempre supervisado por un adjunto con la especialidad correspondiente.

Darias considera que esta "confusión" es la raíz del conflicto: residentes que deberían adquirir responsabilidad de forma progresiva y tutelada terminan, según describe, funcionando como mano de obra estructural para cubrir un déficit de plantilla que la organización no resuelve.

"Se resiente no sólo la asistencia sanitaria, sino la formación, la calidad de vida y las condiciones laborales de estos trabajadores", resume. Tras ser preguntada por la magnitud del riesgo, Darias no evita dar una respuesta contundente: "Ya no podemos hablar de desajustes, porque estamos en un servicio de urgencias de la sanidad pública. Hablamos de poner en riesgo la seguridad y la salud de los pacientes".

Respuesta a las acusaciones

Por otro lado, el centro hospitalario no comparte el diagnóstico trasladado por la Asosiación MIR ni los diversos sindicatos. Su director médico, José Antonio García Dopico, ya defendía en junio que buena parte de la denuncia se refería a rotaciones de residentes de Medicina Familiar y Comunitaria —cuya formación se centra en Atención Primaria— y que en esas rotaciones los residentes "están tutorizados por especialistas".

Según argumentaba García Dopico, la propia Medicina de Urgencias Hospitalaria es una especialidad de creación muy reciente, un hecho que también corrobora Darias, con los primeros títulos obtenidos hace apenas unos meses, lo que explicaría la escasez actual de especialistas acreditados en la plantilla.

Pero Darias, a pesar de verificar la reciente especialización de Urgencias, no evita acusar a la administración de usar a personal residente para tareas demasiado exigentes y seguir sin ampliar su personal. "Se está utilizando a los residentes, que son personal en prácticas, como una especie de mano de obra estructural para cubrir los déficits de plantilla. Y eso conlleva riesgo tanto para los trabajadores como para los usuarios", culmina.
 

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