Hay quienes sueñan con viajar más, pero no se atreven a hacerlo solos o no saben cómo organizar rutas y toda una experiencia en un destino lejano. Para esas personas nace Viajeros Modo Avión, el proyecto que Olga y Gonzalo han impulsado desde Canarias tras años recorriendo el mundo y organizando rutas propias. Su propuesta es viajes en grupos reducidos, destinos con alma y experiencias alejadas del turismo prefabricado.
El proyecto nace de su propia historia. Ambos se conocieron viajando, en Croacia, y desde entonces han hecho del viaje una parte esencial de su vida. “Nuestra forma de vivir la vida es viajar”, explica Gonzalo, que recuerda que entre los dos han recorrido ya más de 50 países, incluso después de ser padres.
Tras años organizando sus propias rutas, buscando contactos locales y ayudando a amistades, conocidos e incluso agencias con recomendaciones, decidieron dar un paso más. “Siempre nos decían: dame el contacto, dime con qué agente local, hazme la ruta”, cuenta. Ahí empezaron a ver que lo que para ellos era natural podía convertirse en un proyecto profesional.
Viajar y conocer gente
El primer pilar que sostiene el proyecto de esta pareja se basa en dar respuesta a la dificultad para encontrar compañeros de viaje. “Hay mucha gente que quiere viajar, pero sola no quiere, principalmente porque no encuentra con quién”, indica Gonzalo, señalando que para una escapada corta siempre aparece alguien, pero cuando se trata de diez días, de un destino lejano o de cuadrar fechas y presupuestos, todo se complica.
Por eso, el proyecto gira en torno a grupos reducidos, de un máximo de 12 personas, una cifra que no responde solo a una cuestión organizativa, sino a la propia filosofía de la agencia. “Creemos que el grupo también es tan importante como el destino”, afirma Gonzalo.
La intención es que no haya masificación ni subgrupos cerrados, sino un ambiente donde personas que llegan sin conocerse puedan acabar compartiendo algo más que un itinerario.

Rutas propias
Además, uno de los rasgos que más cuidan Olga y Gonzalo es que los viajes parten de lugares que ellos conocen de verdad. No trabajan con paquetes estándar ni con recorridos copiados, sino con lo que Gonzalo define como “rutas de autor”: propuestas creadas por ellos mismos a partir de su experiencia sobre el terreno.
“No ofrecemos nada que no hayamos tocado”, explica. Han preferido empezar con pocos destinos, pero bien trabajados. Actualmente, la agencia ofrece viajes a México, Kenia, Gambia, Brasil e Indonesia, lugares que conocen o en los que cuentan con personas de confianza sobre el terreno.
Un coordinador en lugar de un guía
Cada viaje cuenta, a su vez, con la figura de un coordinador, "no un guía". Su papel es crear el grupo antes de la salida, facilitar que los viajeros se conozcan, ayudar con la organización diaria y acompañar durante el recorrido.
El coordinador también ayuda a que el viaje fluya porque, aunque hay una ruta diseñada, no está todo cerrado al milímetro. "Durante el día hay diferentes actividades opcionales”, explica Gonzalo. Así, cada persona puede elegir entre hacer una excursión, descansar, practicar alguna actividad o vivir el destino a su manera.
Lejos del turismo prefabricado
Pero siempre todo estará elegido fuera del turismo prefabricado, alejado de, por ejemplo, "las grandes cadenas hoteleras", excursiones masivas y esas rutas pensadas para pasar por los sitios sin llegar a conocerlos realmente.
En su lugar, la agencia apuesta por alojamientos pequeños, guest house, casas locales y empresas del propio país. “Le damos mucho valor al tema local”, señala. En destinos como Kenia, Gambia o Brasil trabajan con colaboradores locales porque consideran que son quienes mejor pueden mostrar el lugar desde dentro.
Gonzallo asegura que se busca que el viaje no se quede en una sucesión de fotos o paradas rápidas, sino que tenga algo de inmersión real, favorecer una relación auténtica con el lugar que se visita más allá de ser simple espectador.

Viajar en familia
Aunque ahora mismo están centrados en consolidar los viajes en grupos reducidos, Olga y Gonzalo no esconden que ya piensan en posibles líneas de futuro. Ellos mismos siguen viajando con su hijo pequeño desde que era un bebé "con tan solo tres meses", y esa experiencia les ha hecho detectar otra necesidad: la de muchas familias que quieren seguir moviéndose, pero sienten miedo o respeto ante la idea de viajar con niños.
“Una de las líneas que queremos abrir en el futuro es una línea de viajes en familia”, adelanta Gonzalo. No es una prioridad inmediata, pero sí una posibilidad que encaja con su propia manera de vivir.
De momento, su apuesta está en crecer poco a poco y mantener la esencia del proyecto: viajes en grupos pequeños, destinos con alma y experiencias compartidas. O, como resume Gonzalo, se trata de que personas que llegan sin conocerse puedan terminar el viaje siendo algo más que compañeros de ruta.