La isla de Tenerife continúa con la actividad sísmica anómala causada por el movimiento de fluidos en sus entrañas. Pese a que en la noche de este miércoles se inició el tercer enjambre sísmico en una semana, que continuaba hasta este jueves, se mantiene la posición de que no hay evidencias de una erupción a corto plazo. "Hemos visto mayor actividad, pero no cambia", ha manifestado el director del Instituto Geográfico Nacional de Canarias, Itahiza Domínguez, en relación al aumento de actividad que se ha dado desde 2016. Pese a esta mayor actividad, los científicos del IGN y de Involcan no han detectado un ascenso hacia la superficie de fluidos.
Este jueves se ha vuelto a reunir el comité científico del Pevolca para valorar la actividad anómala registrada. Tras la reunión, el director del IGN de Canarias, señaló que los eventos registrados en los últimos días son “híbridos” y de baja magnitud, inferior a uno, lo que motiva a los científicos a descartar la erupción en el corto plazo.
Un sistema central complicado
El vulcanólogo ha manifestado que sería a partir de una magnitud de dos cuando "podría ser preocupante" aunque ha apuntado que en todo caso habría que evaluarse de forma independiente. "No debemos comparar con lo que hemos vivido en La Palma o en la isla de El Hierro porque son sistemas volcánicos distintos", ha valorado Domínguez al respecto de las pistas que puedan llevar a determinar que estos síntomas conlleven una erupción.
Lo destacable del vulcanismo de Tenerife, ha explicado el experto, es que tiene un sistema central "que complica un poco las cosas". Lo complicado de la isla es que hay una cámara magmática somera a poca profundidad que genera magmas evolucionados que pueden o no generar erupciones explosivas. "No es algo muy habitual en el mundo, esa es la complejidad, porque es algo con lo que no tienes análogos fáciles de encontrar", explicó el vulcanólogo.
"Lo que conocemos por la historia eruptiva de Tenerife es que una erupción basáltica viene precedida por terremotos sentidos por la población", ha añadido Domínguez. El vulcanólogo también ha señalado que aunque se registre una intrusión magmática eso no implica una erupción con exactitud. "Lo que nos dice la ciencia es que un porcentaje de las intrusiones terminan en erupción", manifiesta.
Tres enjambres
Desde 2016 se han detectado ocho enjambres en la isla. En la última semana se han producido tres enjambres, de los cuales el más reciente no había concluido en el momento de la reunión. El primero ocurrió el 12 de febrero, el segundo entre el 16 y 17, y el tercero entre este miércoles y jueves. “Son eventos muy pequeños, similares entre sí, a profundidades de 8,5 a 10 kilómetros en la zona oeste”, explicó Domínguez, y agregó que los terremotos no han sido percibidos por la población.
Dominguez explico que los eventos híbridos registrados "combinan características de movimientos sísmicos clásicos y de baja frecuencia, generalmente asociados a la rotura del subsuelo y la presencia de fluidos como gas, agua o magma. Aunque son comunes en muchos volcanes del mundo, en Tenerife no se registran con tanta frecuencia".
Vigilancia constante
El director destacó que la isla cuenta con más de 100 estaciones de vigilancia entre el IGN, Involcan y otras instituciones, lo que garantiza un monitoreo constante. “Estamos preparados, aunque siempre se puede mejorar. A raíz de esta actividad, reforzaremos la vigilancia”, afirmó.
A la salida de la reunión no había una nueva cita para un próximo encuentro del comité científico, que dependerá de la evolución de la actividad. "Con la última actividad que hemos visto estos días, si se repitiera en el tiempo seguramente habría que volver a reunirse", ha apuntado.
Por último, subrayó la importancia de la educación y la cultura volcánica en la isla. “La población ha visto lo que ocurrió en La Palma, pero aún falta más conocimiento sobre lo que puede suceder, y eso es algo en lo que debemos trabajar”, concluyó.
