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Vehículo abandonado en la vía pública |REDES

Adiós a los coches abandonados en la vía pública: Puerto de la Cruz estrena su reglamento de retirada

El documento fija cómo actuará la grúa, cuándo se trasladará un vehículo al depósito y qué ocurrirá con los automóviles que nadie reclama

Un coche delante de un contenedor, otro ocupando un paso de peatones o un vehículo que lleva meses inmóvil en la misma esquina. Estas son escenas habituales en cualquier municipio y que, en Puerto de la Cruz, quedarán sujetas a un reglamento específico sobre retirada, traslado, depósito y eliminación de vehículos.

El Ayuntamiento portuense ha elevado a definitivo el reglamento municipal después de que no se presentaran reclamaciones durante el periodo de exposición pública. El texto, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), organiza el servicio y establece las reglas que deberán seguir tanto la Administración como la empresa que finalmente lo preste.

Carencias

La norma parte de una realidad reconocida por el propio Consistorio: Puerto de la Cruz no dispone actualmente de un depósito municipal ni de un servicio propio de retirada de vehículos

La intención es mantener una gestión indirecta, mediante un contrato de servicios o una concesión, aunque el Ayuntamiento se reserva la posibilidad de asumirla directamente en el futuro.

Cuándo puede actuar la grúa

La grúa podrá retirar un vehículo cuando dificulte o ponga en peligro la circulación, cause una perturbación grave a peatones o conductores, deteriore un servicio público o deba ser trasladado tras un accidente.

También podrá actuar si el automóvil ocupa una plaza reservada para personas con discapacidad sin la autorización correspondiente, invade carriles reservados, zonas de carga y descarga o espacios destinados a los servicios de emergencia, o permanece estacionado en una zona regulada sin distintivo o durante más tiempo del permitido.

Retirada del vehículo

La retirada se aplicará igualmente a los vehículos estacionados delante de contenedores de residuos, en doble fila y sin conductor, sobre aceras, pasos de peatones o espacios peatonales, así como a los que impidan un giro autorizado o dificulten la visibilidad de las señales de tráfico. 

El reglamento incluye además los remolques aparcados sin la cabeza tractora, los vehículos cuya alarma suene de forma continuada y aquellos que estén abandonados o presenten un estado que permita considerarlos residuos.

El propietario pagará los gastos

Salvo que el vehículo haya sido robado o utilizado contra la voluntad de su titular, los gastos de retirada, traslado y permanencia en el depósito correrán por cuenta del propietario, arrendatario o conductor habitual, según corresponda. El pago será necesario para recuperar el vehículo, sin perjuicio de que la persona afectada pueda recurrir la actuación o reclamar posteriormente los gastos a quien haya provocado el accidente, la infracción o el abandono.

La norma distingue también entre dos momentos. Si el conductor aparece cuando la grúa está realizando los trabajos previos, podrá recuperar el coche abonando la tarifa reducida que establezca la ordenanza correspondiente. Pero si el vehículo ya está enganchado, sobre la plataforma o en proceso de traslado, se aplicará la tarifa íntegra.

Fotografías antes de mover el coche

El reglamento exige que la retirada quede documentada. La Policía Local y el operario de la grúa levantarán un acta en la que constarán el motivo de la actuación, la fecha y hora del enganche, la matrícula y las características del vehículo.

Antes de trasladarlo, se fotografiará o grabará desde sus cuatro ángulos. Cualquier desperfecto visible deberá quedar reflejado con detalle. La medida pretende evitar discusiones posteriores sobre el estado del automóvil y dejar constancia de cómo se encontraba antes de entrar en el depósito.

El titular recibirá información sobre el motivo de la retirada, la ubicación del depósito, la tarifa que deberá pagar y los pasos necesarios para recuperar el vehículo. Además, la empresa encargada tendrá que comunicar el traslado al titular en un plazo máximo de 24 horas.

Un depósito abierto todos los días

El futuro depósito deberá estar disponible las 24 horas del día durante los 365 días del año. El reglamento exige que cuente con vigilancia, sistemas de seguridad y un control de entradas y salidas.

Cada vehículo deberá registrarse al llegar y al abandonar las instalaciones. También se documentará su estado, se podrán tomar fotografías y se levantará un acta que deberá ser firmada por el responsable del depósito y por la persona que recupere el automóvil.

La regulación busca que el paso por el depósito no sea un trámite opaco para el ciudadano. El titular deberá saber dónde está su coche, por qué fue trasladado, cuánto debe pagar y en qué condiciones se le entrega.

Qué ocurre con los vehículos abandonados

La norma considera abandonado un vehículo que permanezca estacionado durante más de dos meses en el mismo lugar de la vía pública. También puede ser considerado residuo sólido si presenta desperfectos que hagan pensar que está fuera de uso, si no tiene matrícula o si aparece dado de baja en la base de datos de la Dirección General de Tráfico.

El procedimiento comienza con la colocación de un adhesivo en el parabrisas y la elaboración de un informe sobre el estado del vehículo y el lugar donde se encuentra. Si transcurre un mes y continúa en el mismo sitio, se realizará una segunda comprobación y podrá dejarse una denuncia.

Segundo aviso

Quince días después, si el automóvil sigue allí, se colocará otro aviso y se iniciará su retirada al depósito. Cuando el titular sea conocido, tendrá un plazo de audiencia de diez días para presentar alegaciones. Si pasan tres meses desde el depósito sin que nadie se haga cargo del vehículo, podrá ser trasladado a un centro autorizado de tratamiento para su descontaminación y destrucción, conforme al procedimiento legal.

Cuando no pueda localizarse al propietario, se recurrirá al sistema de notificaciones previsto en la legislación administrativa. El objetivo es que ningún vehículo sea eliminado sin que antes se haya intentado identificar y localizar a su titular.

También habrá retiradas por obras y actos públicos

No todos los traslados estarán relacionados con una infracción. El Ayuntamiento podrá desplazar vehículos cuando sea necesario celebrar una procesión, un desfile, una obra, un acto público o cualquier actividad de interés general.

En estos casos, la señalización deberá colocarse, como regla general, con al menos 24 horas de antelación. Los vehículos que ya estuvieran estacionados cuando se instaló la señal podrán ser trasladados a otro lugar cercano sin que el titular tenga que pagar la retirada.

La regulación pretende ordenar una situación que suele generar malestar: el conductor que vuelve a buscar su coche y descubre que ya no está, o el vecino que no sabe si un vehículo abandonado puede permanecer semanas ocupando espacio. Con el nuevo reglamento, el Ayuntamiento fija los pasos, los avisos y las responsabilidades para que la grúa no sea solo una presencia inesperada en la calle, sino parte de un procedimiento con reglas conocidas.

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