Un alumno de la Universidad de La Laguna llamado Christopher López García ha analizado en un extenso estudio cómo se distribuyen la fragilidad económica, la vulnerabilidad demográfica, la antigüedad de las viviendas y la exposición climática en Adeje. El estudio, que fue publicado en mayo como su Trabajo de Fin de Máster del Máster Universitario en Análisis Aplicado para las Ciencias Sociales de la Universidad de La Laguna, fue supervisado por el catedrático del departamento de Economía Aplicada y Métodos Cuantitativos Serafín Corral Quintana.
Titulado Vulnerabilidad socioeconómica, exposición climática y riesgo territorial en los principales destinos turísticos de Canarias: Adeje y San Bartolomé de Tirajana, el documento estudia ambos municipios a escala de sección censal mediante indicadores estadísticos y mapas elaborados con QGIS. Su punto de partida analiza dos premisas: “la especialización turística coexiste con importantes desigualdades internas” y “las zonas litorales de menor altitud acumulan mayor exposición climática proyectada”.
Casi 20.000 residentes en zonas de fragilidad económica
En Adeje, el estudio identifica nueve secciones censales con fragilidad económica. En ellas viven 19.659 personas, distribuidas sobre 62,34 kilómetros cuadrados. Esa población representa, según los cálculos del informe, el 39,1 % del total municipal considerado en el análisis. Las rentas netas medias de estas secciones oscilan entre 10.848 y 12.571 euros anuales por persona, por debajo de la media canaria de 13.806 euros y de la española de 15.036 euros utilizadas como referencia.
El porcentaje del 39,1 % describe la población residente en las secciones clasificadas por el estudio como "económicamente frágiles". La dimensión económica se construye con dos indicadores: la renta neta media por persona y la proporción de residentes con ingresos inferiores a 10.000 euros anuales. El autor concluye que los resultados evidencian “una fragilidad económica estructural en estas áreas” y localiza un patrón fragmentado, con focos en el litoral y en espacios de transición entre las zonas turísticas y residenciales.
Riqueza turística y desigualdad interna
El mapa de renta dibuja diferencias dentro del municipio. Las rentas inferiores a 12.000 euros aparecen en determinadas áreas litorales y sectores intermedios. Las comprendidas entre 12.000 y 13.000 euros se distribuyen por el norte y por las zonas de transición hacia el interior. Los valores más altos, entre 13.000 y 15.000 euros, se concentran en el sur y el sureste.
Esa mayor renta media en el sur convive con una elevada desigualdad. El estudio señala índices de Gini superiores a 35 y cercanos a 40 en algunas secciones meridionales, donde coinciden trabajadores del sector servicios y residentes con mayor capacidad económica. López García describe en los bordes del espacio turístico “bolsas de fragilidad que el dinamismo económico del conjunto municipal tiende a hacer invisibles”. En sus conclusiones, resume que en Adeje “la vulnerabilidad económica aparece fragmentada y localizada en focos concretos del litoral y en zonas de transición entre espacios turísticos y residenciales”.
Mayores, menores y personas que viven solas
La dimensión demográfica identifica tres secciones vulnerables, con una población conjunta de 9.863 habitantes. La sección 3800101008 presenta el mayor porcentaje de personas de más de 65 años, un 18 %, y de hogares unipersonales, un 33,3 %. La sección 3800101018 concentra el mayor volumen de población, con 4.364 residentes, mientras que la 3800101004 reúne vulnerabilidad económica, demográfica y edificatoria.
El envejecimiento se concentra principalmente en el norte y en determinados sectores del litoral. La población menor de 18 años tiene más peso en áreas centrales y meridionales, con porcentajes de entre el 17 % y el 21 %. Los hogares unipersonales alcanzan sus valores más elevados en el sur y en algunas zonas litorales. Para el estudio, estos perfiles importan ante episodios de calor porque las personas mayores tienen mayor sensibilidad física, los menores forman parte de los grupos expuestos y quienes viven solos pueden disponer de redes de apoyo más limitadas durante una emergencia.
Uno de cada cinco edificios es anterior a 1979
El análisis catastral contabiliza 5.852 edificios residenciales en Adeje. De ellos, 1.171 fueron construidos antes de 1979, alrededor del 20 %. El estudio toma ese año como referencia porque coincide con la entrada en vigor de la NBE-CT-79, la primera norma estatal que estableció exigencias térmicas para los edificios.
La edificación antigua aparece de manera dispersa y asociada principalmente a asentamientos tradicionales del interior. La sección 3800101005 reúne 264 edificios anteriores a 1979; la 3800101012 tiene 174; la 3800101001, 145; y la 3800101004, 122. El estudio describe un “patrón muy disperso, sin configurar áreas continuas de vulnerabilidad”. También relaciona estas construcciones con una menor eficiencia energética potencial y una capacidad más limitada para proteger a sus ocupantes frente al estrés térmico.
Más calor en las zonas bajas y litorales
La exposición climática se analiza mediante las temperaturas máximas, las mínimas y el índice de aridez. El informe emplea proyecciones regionalizadas del Grupo de Observación de la Tierra y la Atmósfera de la ULL para los escenarios RCP 4.5 y RCP 8.5, tanto a mitad como a finales de siglo. En Adeje, “la exposición se concentra en las zonas bajas y litorales, que coinciden con los principales espacios residenciales y turísticos del municipio”. Las medianías y las cotas más altas presentan valores más moderados.
Las temperaturas máximas reflejan “el incremento del estrés térmico diurno”. Las mínimas permiten observar “la persistencia del calor nocturno”, mientras que la aridez aumenta la presión sobre los recursos hídricos. Los escenarios futuros muestran una intensificación progresiva de estas condiciones, con mayor incidencia en los horizontes temporales más alejados.
Dónde se cruzan renta baja y exposición térmica
El estudio sostiene que en Adeje “las zonas de menor renta coinciden precisamente con las áreas litorales donde los escenarios RCP 4.5 y 8.5 anticipan los incrementos térmicos más intensos”. Esa coincidencia es descrita como “demográficamente acotada pero significativa”.
El documento vincula el aumento de las temperaturas con una mayor demanda energética para refrigeración y advierte de las dificultades que pueden encontrar los hogares con menos ingresos para asumir ese coste. La exposición adquiere mayor gravedad cuando coincide con personas mayores, hogares unipersonales o viviendas construidas sin las exigencias térmicas introducidas a partir de 1979. El documento define el riesgo climático como “el resultado de la interacción entre exposición ambiental y vulnerabilidad territorial”.
La sección prioritaria está en el suroeste
La principal área de vulnerabilidad compuesta de Adeje es la sección censal 3800101004, situada en el sector suroccidental. Tiene 2.407 habitantes, ocupa 5,35 kilómetros cuadrados y registra una renta neta media de 10.939 euros anuales por persona. El 14,9 % de su población supera los 65 años, el 16,9 % es menor de 18 y el 27,2 % de sus hogares está formado por una sola persona.
En esa misma sección hay 122 edificios anteriores a 1979, el 27,8 % de sus 439 construcciones residenciales. El TFM indica que la vulnerabilidad compuesta “se concentra en una sección concreta del sector suroccidental”, ubicada en “una zona de transición entre el espacio turístico y el tejido residencial de la población local”. El estudio la considera el área prioritaria para coordinar rehabilitación residencial, atención a grupos sensibles y adaptación climática.
Rehabilitación, refugios climáticos y pobreza energética
El estudio plantea “intervenciones focalizadas” para Adeje. Las medidas propuestas incluyen rehabilitación energética, refugios climáticos y programas frente a la pobreza energética. La sección 3800101004 aparece como primera prioridad por la coincidencia de fragilidad económica, sensibilidad demográfica, antigüedad edificatoria y exposición climática.
El informe también examina el Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible de Adeje. Señala que el PACES fija una reducción de emisiones del 55 % y la neutralidad climática en 2050, con medidas orientadas a la eficiencia de edificios municipales y las energías renovables. El autor considera que el plan aborda con menor detalle “la dimensión territorial de la vulnerabilidad socioeconómica a escala inframunicipal” y propone utilizar los resultados del estudio para priorizar las secciones donde la rehabilitación y la atención a personas mayores y hogares unipersonales resultan más urgentes.
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