El Círculo de Bellas Artes de Tenerife presenta la exposición de Julio Blancas. / CEDIDA
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife presenta la exposición de Julio Blancas. / CEDIDA

El Círculo de Bellas Artes de Tenerife presenta la exposición de Julio Blancas

Los dos montajes, que forman parte del programa concebido por el Centenario de esa institución artístico-cultural, se inauguraron este jueves en Santa Cruz de Tenerife y ambos forman parte de la cuarta aportación dentro del bloque central

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Atlantico Hoy

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El Círculo de Bellas Artes de Tenerife, con sede social en Santa Cruz de Tenerife (calle del Castillo, 43), ha inaugurado este jueves (23 de abril de 2026, fecha que coincide con el Día del Libro), a las 19.00, las dos nuevas exposiciones, una individual y otra colectiva, del programa definido con motivo de la celebración del Centenario de esa entidad durante la temporada de septiembre de 2025 a julio de 2026. En la presentación, participaron algunos de los artistas que obra expuesta; el presidente del Círculo, Pepe Valladares, y el comisario del programa artístico del Centenario, Octavio Zaya.

En esta ocasión, y es la cuarta aportación dentro del bloque central de esa programación anual, ha llegado el turno del creador plástico Julio Blancas, que presenta En la paz de mis desiertos, y de la nueva colectiva de Nudos y enredos, que esta vez exhibe obra de Gonzalo González, Federico García Trujillo, Abraham Riverón y Antonia Bacallado.

Las reseñadas exposiciones, comisariadas en los dos casos por Octavio Zaya, podrán verse en las salas del Círculo de Bellas Artes de Tenerife hasta el 6 de junio próximo, de martes a sábado y en horario de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00.

Materia viva

Tal y como reseña el curador internacional Zaya, “en la obra de Julio Blancas, el grafito deja de ser un medio para convertirse en materia viva. A través de la repetición paciente del trazo, el artista construye superficies densas donde el tiempo parece acumularse como un sedimento. Sus dibujos no describen el paisaje: lo transforman en experiencia”, indica el comisario.

Zaya además plantea que Blancas, “partiendo de la observación del territorio ‑barrancos, rocas, formaciones volcánicas‑, ha ido desplazando su mirada hacia un espacio cada vez más interior. En estas obras [las montadas en el Círculo], el paisaje ya no se ofrece como imagen reconocible, sino como una presencia que se intuye: cavidades, oquedades y estratos donde el negro, lejos de ser ausencia, revela luz, profundidad y memoria. En la paz de mis desiertos ‑concluye Zaya‑ alude a ese lugar de recogimiento donde todo lo superfluo desaparece. El desierto no es aquí vacío, sino posibilidad: un espacio fértil en silencio donde el dibujo se convierte en un acto de atención y permanencia. Cada pieza exige una mirada lenta, cercana, casi táctil, invitando al espectador a perderse en la trama del grafito como quien se adentra en un paisaje sin nombre”, reflexiona.

Octavio Zaya concluye que, “ajeno a lo inmediato, el trabajo de Blancas propone una experiencia distinta del tiempo: más lenta, más densa, más consciente. En ese tránsito entre lo visible y lo interior, dibujar es permanecer”, remata.

El Círculo de Bellas Artes de Tenerife presenta la exposición de Julio Blancas. / CEDIDA
Exposición de Julio Blancas. / CEDIDA

Notas biográficas del artista

Julio Blancas nació en 1967 en Las Palmas de Gran Canaria. Se formó en las escuelas de Artes Plásticas de Las Palmas de Gran Canaria y de Santa Cruz de Tenerife, en la especialidad de escultura. Ha participado en casi 20 exposiciones individuales y unas 60 colectivas en las principales salas del archipiélago, con incursiones en la Península e internacionalmente en centros ubicados en Bélgica e Italia y con residencias como las realizadas en Nueva Orleans (EEUU) o en el estudio del artista Jiri Dokoupil en Berlín, en 2010.

Entre sus exposiciones, destacan la realizada en 1998 en la sala Degli Arconi de la ciudad italiana de Gubbio, la ofrecida en la ermita del Gran Poder de Bajamar en 1999 y la que en 2001 dio a conocer en Galería Artizar de La Laguna, con la que ha realizado cinco muestras individuales más desde entonces. También ha participado en algunas colectivas emblemáticas como Figuraciones indígenas (1997), La Isla Taller (1999), Triálogos (2001) y Osmosis. Blancas+Nicanor (2015).

Su obra forma parte de las colecciones de TEA Tenerife Espacio de las Artes, CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno), la Colección Bruno Bischofberger (Suiza), Fundación CajaCanarias (Tenerife), Colección Artizar (La Laguna, Tenerife), Gobierno de Canarias y Fundación Sabadell.

Otra colectiva de ‘Nudos y enredos’

Los artistas Gonzalo González, Federico García Trujillo, Abraham Riverón y Antonia Bacallado, estos dentro de la cuarta edición de Nudos y enredos, también integran la propuesta artística visible desde este 23 de abril en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife.

Nudos y enredos refleja o alude, según el propio Zaya, a que “vivimos en un tiempo de conexiones complejas, donde las relaciones se multiplican, se tensan y se transforman constantemente. Propone habitar esa complejidad en lugar de simplificarla. El nudo une y bloquea al mismo tiempo: es tensión, vínculo y conflicto. El enredo, en cambio, es exceso de conexiones, una maraña de significados que no termina de resolverse. Juntos, funcionan como una metáfora de nuestra experiencia contemporánea: un mundo profundamente interconectado, pero difícil de descifrar”.

En esa línea, las exposiciones colectivas con el sello Nudos y enredos “reúnen obras que no buscan una lectura única, sino que abren un campo de relaciones. Al situarse unas junto a otras, generan fricciones y afinidades que invitan al espectador a establecer sus propios vínculos. El sentido no está solo en cada pieza, sino en los espacios que se activan entre ellas”, explica Octavio Zaya.