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Corazones de Tejina / AYUNTAMIENTO DE LA LAGUNA

Así nació la fiesta de los Corazones de Tejina, la tradición más original de Tenerife: empezó como ofrenda y terminó convirtiéndose en el orgullo de un pueblo

La entrada de los Corazones de Tejina este domingo culmina unas fiestas con raíces documentadas desde el siglo XIX y una tradición que mezcla ofrenda, música, pique vecinal e identidad popular

Tejina vive estos días con el pulso acelerado. Después de un mes entero de fiestas en honor a San Bartolomé, el pueblo lagunero se prepara para uno de los momentos más esperados de su calendario, la entrada de los Corazones de Tejina en la plaza de la iglesia.

La cita será este domingo 30 de agosto, a partir de las 11:00 horas, cuando los Corazones de las tres calles lleguen acompañados por sus respectivas parrandas. No es solo un acto festivo. Para Tejina, es una forma de reconocerse como pueblo, de mirar a sus mayores y de entregar a las nuevas generaciones una tradición que sigue viva.

El momento más esperado de las fiestas

La entrada de los Corazones marca el punto culminante de las fiestas patronales de San Bartolomé, que comenzaron el pasado 1 de agosto y que durante todo el mes han llenado de actos este enclave de la Comarca Nordeste. El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha destacado el carácter único de esta celebración, que define como una tradición marcada por la autenticidad, la emoción y la participación vecinal.

Y es que los Corazones no se entienden sin el trabajo del pueblo. Detrás de cada estructura hay horas de preparación, manos que colocan fruta, flores y panes, parrandas que afinan, familias que repiten gestos aprendidos en casa y vecinos que convierten la fiesta en una responsabilidad compartida.

Un fin de semana lleno de actos

Aunque el domingo será el día grande, Tejina vivirá un fin de semana intenso. Este viernes, a las 21:30 horas, tendrá lugar la Cabalgata de Carrozas por el recorrido habitual. Al finalizar, la plaza de la iglesia acogerá una verbena con la orquesta Primera Marcha.

El sábado, la programación incluirá al mediodía el singular Bebetlon, una de esas propuestas que reflejan bien el carácter popular y creativo de las fiestas. Ya por la noche, a las 23:00 horas, saldrá la procesión de San Bartolomé por el centro de Tejina, seguida de la exhibición pirotécnica desde la Tejinetilla y la tradicional traca. La jornada terminará pasada la medianoche con una verbena popular amenizada por las orquestas Banda Loca y Latin Sound.

Domingo de Corazones

El domingo llegará el momento más simbólico. Los Corazones entrarán en la plaza de la iglesia acompañados por las parrandas y permanecerán allí hasta la tarde del lunes, cuando se procederá a su descuelgue. Un día después, al mediodía, tendrá lugar la entrada de las parrandas en la plaza, con el tradicional pique, antes de que los Corazones sean retirados hacia sus respectivos barrios. Esa jornada concluirá con la cabalgata y la posterior quema del Haragán.

La celebración, como ocurre cada año, mezcla solemnidad, humor, música, rivalidad sana y mucho orgullo local. Porque en Tejina la fiesta no se mira desde fuera: se vive desde dentro.

Corazones de Tejina / ASOCIACIÓN CORAZONES DE TEJINA

Una tradición con siglos de historia

La fuerza de los Corazones no se explica solo por lo que ocurre este domingo. También por todo lo que hay detrás. Según recoge la Asociación Corazones de Tejina, las primeras referencias documentales a las fiestas del pueblo aparecen en el diario de Juan Primo de la Guerra, entre 1800 y 1807. En esos textos ya se describen celebraciones populares vinculadas a San Bartolomé, con librea, música, comparsas, fuego, ventorrillos y actos en la plaza.

También se menciona en el diccionario de Pascual Madoz, en 1849, la existencia de una feria celebrada el día del santo patrón, centrada en la venta de frutos sobrantes del país y especialmente de vino. Es decir, mucho antes de que los Corazones adquirieran la forma con la que hoy se conocen, Tejina ya celebraba a San Bartolomé con una mezcla de devoción, música, comercio, comida, fuego y participación popular.

De los arcos festivos a los Corazones

Uno de los datos más interesantes que recoge la Asociación Corazones de Tejina aparece en una referencia de 1904, cuando se habla de una plaza engalanada con arcos llenos de panes con forma de corazón. Esa cita se considera una de las primeras alusiones conocidas a una manifestación relacionada con los Corazones, aunque todavía no necesariamente tal y como se entienden en la actualidad.

Con el paso del tiempo, aquella forma de adornar y ofrecer frutos fue evolucionando hasta convertirse en una de las señas de identidad más potentes de Tejina. Hoy los Corazones son estructuras monumentales cargadas de fruta, flores, tortas, panes y símbolos que se levantan como ofrenda, pero también como declaración de pertenencia. Cada corazón representa una calle, una comunidad y una forma de competir sin romper el vínculo común. El pique forma parte de la fiesta, pero el orgullo compartido es todavía más fuerte.

Tejineros durante la fiesta de los Corazones / ASOCIACIÓN CORAZONES DE TEJINA

Música, parrandas y vida en la plaza

La historia de las fiestas tejineras también está muy ligada a la música. La Asociación recuerda la presencia de bandas, parrandas, verbenas, bailes y actos populares desde finales del siglo XIX. En 1899 ya consta la creación en Tejina de una primera banda de música, coincidiendo con las fiestas patronales. Más tarde, en 1926, se fundó la actual Banda de Música de la Agrupación Cultural San Sebastián, cuya primera actuación tuvo lugar en enero de 1927.

Esa tradición musical sigue teniendo mucho peso en la fiesta actual. Las parrandas no son un acompañamiento menor: son parte del alma de los Corazones. Entran, cantan, pican, responden y sostienen una de las escenas más esperadas por quienes llenan la plaza cada año.

Una fiesta que ha sabido cambiar

Las fiestas de San Bartolomé han cambiado mucho desde aquellas primeras descripciones de libreas, pandorgas, cucañas, carreras de sortijas, comedias al aire libre, globos aerostáticos y fuegos artificiales. Algunos actos desaparecieron, otros se transformaron y otros nuevos ocuparon su lugar. Pero la esencia sigue siendo reconocible: la plaza como centro, el pueblo como protagonista y la fiesta como expresión colectiva.

Ese es quizá uno de los secretos de Tejina. No ha conservado su tradición como una pieza de museo, sino como algo vivo. Cada generación encuentra su manera de participar, ya sea construyendo, cantando, acompañando, organizando o simplemente esperando en la plaza el momento de ver entrar los Corazones.

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